¿Presupuesto 2019 o el FMI diciéndonos lo que tenemos que hacer?

 

 

Ni la pesada herencia, ni el contexto internacional, ni ninguna tormenta. El proyecto de presupuesto 2019 no busca paliar ninguno de estos males que, según el torpe de Macri, nos aquejan. Lo que plantea la polémica «ley de leyes» es nada más y nada menos que el cumplimiento de las exigencias que el FMI nos hace a los argentinos y argentinas para seguir abasteciéndonos de dólares. Dólares que por supuesto no van a beneficiar al pueblo argentino. Las medidas propuestas e impuestas tampoco.

Preferiríamos hablar de inoperancia, pero lo cierto, y ya lo sabemos todos, es que la banda de delincuentes que maneja el destino de los argentinos y argentinas vino a hacer negocios. Y a pesar de que se les fueron un poco de las manos, la ayudita de la Lagarde les va a dar un respiro. Por esto entendemos que el presupuesto para el año entrante es una nueva etapa del saqueo que están llevando a cabo.

Los gobernadores y la oposición: búsqueda del consenso político

Antes de la presentación de este lunes, el ejecutivo nacional (FMI, Macri y Frigerio mediante) mantuvo reuniones con los gobernadores provinciales. También están en la mira de Cambiemos los legisladores de la oposición, que son quienes debatirán y votarán por la aplicación del presupuesto. Obtener el apoyo de ellos sería de gran ayuda porque enviaria una señal de confianza «al mundo»

El problema radica en que varios de los mandatarios se encuentran en desacuerdo. Esto debido principalmente a el traspaso de gastos a las provincias por $100.000, y el ajuste de $300.000 que absorberá la nación (pacto fiscal).

Ahora las provincias deberán hacerse cargo de cuestiones como el transporte y la energia. Y si bien se propuso aumentar la presión fiscal para menguar este ajuste (postergación de la rebaja al impuesto a los sellos, sostener la rebaja al impuesto a los Ingresos Brutos y gravar el impuesto a los bienes personales en el exterior), algunos factores como el precio del dolar y las deudas provinciales, demuestran que las provincias no podrán hacerle frente a estos gastos, y esto hará que inevitablemente haya un fuerte impacto en el bolsillo del ciudadano de a pie.

Uno de los gobernadores en contra es Carlos Verna, que dijo: “Yo tengo equilibrio fiscal. El Gobierno nacional tiene que arreglar su déficit. Nos quieren transferir el subsidio al transporte y a la tarifa eléctrica, pero yo no lo voy a aceptar”, agregando que si suben las tarifas será por «decisión de Macri», ya que su provincia no está en condiciones de hacerse cargo de los subsidios.

Déficit cero, inflación, dolar, y el debate «técnico»

Ninguna de las estimaciones más importantes del presupuesto 2018 se cumplió: la inflación proyectada del 15%, se espera que será cercana al 45%; el dolar, que se pretendía que rondaría un promedio de $26 ya pasó los $40; en cuanto al crecimiento de la actividad económica, pasó de esperarse que fuera del 3,5%, a proyectarse un «crecimiento negativo» del –2.5%.

Con este panorama, resulta difícil creer en una mayor precisión para el 2019. Pero Macri y Dujovne se la están jugando toda para que Christine quede contenta, y así poder lograr un avance para conseguir el nuevo y ansiado acuerdo. Por esto se proyectó para el año entrante:

- Dolar a $42 (promedio $40 durante todo el 2019): esto es prácticamente una utopía, sabiendo el valor del dolar al día de hoy, lo que se proyecta es que el precio del dolar casi no aumentará no aumentará durante un año.

- Inflación: 23%, con el aditamento de que los servicios públicos aumentarán de la misma forma. Todo esto sin especificar como se logrará este descenso de inflación, ni que se equiparen los servicios.

- Obra pública: $160.000 millones, asegurando que esto permitirá que se terminen todas las obras comenzadas.

- Déficit cero: la vedette de los objetivos, esto es, que los ingresos deberán ser iguales que los gastos. La intención acá es achicar el «gasto» a lo mínimo indispensable, para garantizar la existencia de recursos suficientes para hacer frente, esencialmente, al pago de deuda.

Estas medidas, que son los ejes principales del presupuesto 2019, serán debatidas en el Congreso. Ahí se busca que se analice cada punto de forma «técnica», es decir en base a los criterios de «la mano invisible del mercado» a los que nos tienen sometidos.

Lo cierto es que la urgencia de atender las necesidades de los argentinos y argentinas parece ser ínfima para este gobierno. En términos reales se recortan las partidas de Salud, Seguridad Social, Ciencia y Tecnología (los aumentos otorgados, en porcentaje, no equiparan el nivel de inflación), sin olvidar que estos recursos son administrados por ministerios devenidos en secretarías. Mientras tanto crece lo destinado al pago de intereses de deuda, que es lo que más le gusta generar a este gobierno (de puestos de trabajo ni hablemos). El macrismo, siguiendo como un perro faldero al FMI, pretende que la cura para la enfermedad que ha causado al pueblo argentino, sea aplicar las medidas que justamente nos han enfermado.