La decadencia del imperialismo yanqui en América Latina: no dejar pasar las oportunidades

 

 

La reciente noticia de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, visitará a la Argentina en noviembre de este año, no debe ser analizada como un hecho aislado. A esta se suman tres giras en tiempo récord del vicepresidente Mike Pence por países de América Latina y otras visitas del Secretario de Estado. ¿Qué motivo trae a la flor y nata de la diplomacia yanqui por nuestra región con tanta frecuencia en los últimos tiempos? Para encontrar una explicación satisfactoria tenemos que centrarnos en el mismísimo Trump y en el efecto que ha generado su llegada a la Casa Blanca sobre América Latina.

Con el fin de equilibrar la balanza comercial (Estados Unidos es el principal importador del mundo), Trump ha implementado políticas económicas proteccionistas desde que asumió a la presidencia. El ejemplo más notable es el arancelamiento a las importaciones provenientes de China. El gigante asiático, viendo que Estados Unidos le cierra las puertas a los productos chinos para fortalecer su industria nacional y su mercado interno, no se queda de brazos cruzados y a su vez deja de comprarle a Trump: ambas potencias han entrado en franca guerra comercial.

Ante la cerrazón de las economías de las grandes potencias imperialistas, nuestra región no queda afuera de la situación geopolítica. Estados Unidos se ve ahogado por una balanza comercial todavía deficitaria, una deuda pública que se ubica como la más grande del mundo y un gasto militar enorme. Viendo la imposibilidad de solventar esos gastos con las exportaciones de soja a China, se esfuerza por sujetar aún más los lazos de dominación que ejerce sobre sus colonias y semicolonias para seguir saqueando sus riquezas. Cada vez son más frecuentes las maniobras que realiza la diplomacia yanqui en nuestra América Morena, tales como “alianzas militares” (el ingreso de Colombia a la OTAN) o “ayudas” de organismos financieros (el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en Argentina). La persecución judicial y mediática contra candidatos que representan el interés nacional se recrudece (el encarcelamiento de Lula Da Silva). Gobiernos títeres como el de Iván Duque en Colombia, Michel Temer en Brasil o Mauricio Macri en Argentina son serviles a los intereses norteamericanos. La decadencia imperialista de Estados Unidos le ha hecho perder demasiada influencia en América Latina durante las últimas décadas, y se muestra cada vez más necesitado de recuperarla. La fiera herida y acorralada arroja zarpazos más violentos.

La supremacía de Estados Unidos en nuestra América Morena aún perdura. Prueba de ello son los gobiernos títeres, la dictadura cultural sostenida por los medios monopólicos de comunicación y los tribunales adictos. Sin embargo, ya empiezan a notarse algunos síntomas del resquebrajamiento de esas cadenas de dominación. La reciente elección de Andrés Manuel López Obrador en México y el hecho de que Lula Da Silva cuente con la mayor intención de voto en Brasil son golpes durísimos para la Casa Blanca. Los desesperados manotazos del pulpo yanqui no deben asustar a los pueblos latinoamericanos: la historia nos demuestra que, ante las crisis globales del imperialismo, nuevas oportunidades de emancipación se abren para los países semicoloniales. Así, Primera y Segunda Guerra Mundial determinaron el ascenso del yrigoyenismo y del peronismo respectivamente, por mencionar solo algunos ejemplos. Hoy, la decadencia imperial de Estados Unidos y su guerra comercial con China abren nuevas puertas. Mientras duren gobiernos serviles a los Estados Unidos como el de Mauricio Macri en el poder, esas oportunidades no podrán ser aprovechadas. Queda claro, entonces, cuál es el primer paso para aprovecharlas.

 

Fuente:

http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/08/20/el-efecto-trump-en-america-latina-o-los-sintomas-de-la-decadencia-imperial/#.W5K5rF5KjIU

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