INFORME. Macri nos condena: la deuda equivaldrá al 82% del PBI

El equipo de CEOS que llegó a la Casa Rosada hace más de dos años, ha cumplido a la perfección con los objetivos que se proponía: el negocio de las finanzas conduce la economía nacional y condenan el presente y el futuro de los argentinos. Sostenerlo conlleva ajuste para los trabajadores y endeudamiento constante en el exterior en búsqueda de dólares.

 

La bicicleta financiera reinaugurada con Cambiemos precisa del abastecimiento de dólares que puedan ser transferidos luego de que culmina el negocio: ingresan dólares, se cambian a pesos para ser destinados a la compra de LEBAC y luego del vencimiento vuelven a su moneda original más la suma en concepto de intereses equivalente al 47%.

Esto quiere decir que cada U$S 100 dólares ingresados a la Argentina con ese destino, salen U$S 147. Esa diferencia obtenida por el sólo paso del tiempo es pagada por el BCRA con dólares obtenidos, ya sea, por ingresos de exportaciones o endeudamiento. Cabe mencionar, para darle magnitud a lo que hablamos, que desde que asumió este Gobierno se han pagado $5.550 por segundo en concepto de intereses de LEBAC.

¿De dónde salen los dólares?

La Argentina, al igual que todos los países del mundo menos Estados Unidos, no emite dólares, sino que los obtiene, básicamente, en concepto de ingresos fruto de exportaciones o bien por deuda tomada en esa moneda en el exterior.

El levantamiento de toda medida de protección de la producción nacional sumado a la cerrazón de las economías centrales ha llevado que aumente excepcionalmente el déficit de la balanza comercial. Así, en el año 2017 ésta fue de U$S 8.000 millones.

El gráfico muestra cómo mientras en 2014 las exportaciones equivalían al 30,8% de la deuda pública, esa comparación disminuye al 16,6% en proyección para el 2018. Es decir, lo que ingresa a la Argentina en concepto de ventas al exterior es cada vez más insuficiente para el pago de la deuda.

Paralelamente, mientras las exportaciones disminuyen aumenta sostenidamente el endeudamiento. Desde que asumió la presidencia Macri, se tomaron U$S 153.437 millones. Esto lleva a que el total de la deuda pública del país, proyectado a diciembre de este año, alcance los U$S 348.990 millones. Macri nos ha convertido en los “campeones mundiales” de la deuda.

¿Qué quiere decir esto? Se traduce en que el cínico que ejerce la presidencia ha sido capaz en sólo dos años y medio de mandato de aumentar en un 44% el endeudamiento público. La cifra traducida en pesos (al tipo de cambio de $30 por dólar) es, nada más y nada menos, que de $ 10.469.700 millones. El decreto por él firmado en el día de hoy, que desfinancia a las universidades públicas para “ahorrar” $20.000 millones, no alcanza al 2% de la deuda.

El monto del endeudamiento público, U$S 348.990 millones, equivaldrá a diciembre de este año, al 82,2% de su PBI. Es decir que el producto bruto interno de la Argentina, que es el total de bienes y servicios finales producidos en un país al cabo de un periodo de tiempo –generalmente de un año-, es casi equivalente a lo que la Argentina debe.

Dos agravantes más tiene la deuda macrista: su composición respecto a la moneda y a sus acreedores.

Respecto al primero, del total de la deuda tomada por el macrismo, el 73,2% es en moneda extranjera mientras que sólo el 26,8% lo es en moneda nacional, lo cual implica una mayor dependencia respecto a la divisa: la Argentina no emite la moneda con la cual debe pagar pero además, el monto final de esa deuda aumenta proporcionalmente al aumento del dólar según el tipo de cambio local.

El otro aspecto tiene que ver con la composición de los acreedores y este sentido vale hacer una aclaración respecto a los gobiernos anteriores. Uno de los principales aciertos de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner fue la renegociación de la deuda y la modificación de su composición. Mientras que en 2003 el mayor porcentaje correspondía a moneda extranjera, luego de los dos canjes de 2005 y 2010, en 2013 las proporciones se modificaron y, tal como se muestra en el cuadro siguiente, la mayor parte se constituía en moneda local. A  contramano de esto, el gobierno de Mauricio Macri nos hace más dependientes de divisas para el pago de la deuda por él contraída.

 

Por último, respecto a los acreedores, también la situación es más compleja para los argentinos ya que la mayor parte de la deuda es debida a acreedores privados, lo cual se explica a partir del negocio de las LEBAC: son todos aquellos particulares, bancos, etc., que han adquirido estos papeles de deuda y tienen ahora una acreencia contra el BCRA.

 

Conforme a la información brindada, podemos extraer algunas conclusiones. La primera de ellas, es que el monto del endeudamiento público argentino se convierte prácticamente en impagable teniendo en consideración su relación con el PBI y la incapacidad de repago del Estado argentino, ya que esta deuda no es contraída con el objeto de aumentar su capacidad productiva y en consecuencia desarrollar nuevos puestos de trabajo haciendo crecer el mercado interno. En realidad el proceso es el inverso: las mayores ganancias obtenidas del negocio de las finanzas atentan contra cualquier desarrollo productivo, de ninguna industria se obtiene el 47% de ganancias anuales.

La necesidad de contar con recursos para hacer frente a la transferencia de renta nacional al exterior y al cumplimiento de pagos de deuda impone la necesidad de ajustar hacia los sectores populares lo cual se traduce en menores salarios, quita de subsidios, aumentos de tarifas, y mayor desempleo. En  última instancia, esto repercute en la recaudación del Estado. El repudio popular a estas medidas, como fue la reforma previsional, es respondida con represión.

Por último, queda claro, que esta condena a la que el macrismo nos somete sólo beneficia a un minúsculo grupo dedicado a la especulación financiera.


Con información obtenida del Observatorio de la deuda de la UMET.

http://rinacional.com.ar/sitio/informe-macri-nos-condena-la-deuda-equivaldra-al-82-del-pbi/