En las antípodas del Plan de Operaciones y la Ley de Aduanas de 1835 ¿Brota un nuevo ALCA?

La comprensión de la situación de nuestra región por parte de los revolucionarios de Mayo, Rosas, y otros tantos personajes populares de nuestra historia, se concibe desde sus enemigos, la oligarquía extranjerizante de la época. Ese sector oligárquico antinacional se ha expresado en distintos personajes a lo largo de nuestra historia, ayer en Rivadavia, hoy en Macri, mañana serán otros quienes mediante su influencia sirven de nexos para el capital extranjero en el país. En esa disputa entre un proteccionismo que defienda los intereses nacionales, o un librecambismo que los perjudique, estos cipayos siempre han pregonado pactos desfavorables para Latinoamérica. Es en este contexto de gobiernos antipopulares en nuestra región que se abre la posibilidad de nuevos sometimientos frente a las potencias extranjeras, por lo cual estamos en vistas a un posible acuerdo que resurgiría las consignas del ALCA, con la diferencia que será entre el MERCOSUR y la UE.

La vigencia del Plan de Operaciones

Mariano Moreno era un avant la lettre, es decir, un adelantado a su época. Entendía que la debilidad de la economía nacional se debía a la falta de una burguesía industrial, sumado a la insuficiencia de capitales que fundara un aparato productor netamente nacional.

 Frente a esto para compensar dichos déficits, se debía echar las bases de un capitalismo nacional impulsado por el Estado en su rol de empresa, banquero y de industrial. Asegurando la necesidad de controlar el comercio exterior, controlar las divisas de la época (oro y plata), y garantizar la intervención estatal en cualquier negocio de la región.

Proponía expropiarle una parte de las riquezas improductivas a las  familias  que se quedaban con la mayoría de la renta nacional (prestamistas, ganaderos, comerciantes). Esto le permitiría al Estado hacerse de un capital por el cual podría redistribuir recursos fomentando la industria nativa, tecnologías ‚educación, agricultura,  entre otras áreas imprescindibles para el progreso de una Nación.

Esto hace pensar que de vivir en nuestra época, el adelantado de Moreno aggiornaría dicho Plan de Operaciones, aplicando impuestos a las ganancias hacia los sectores que más recaudan y poder generar recursos estatales. Sumado a esto es probable que establecería regulaciones respecto a la divisa central de nuestros tiempos (dólar), para imposibilitar la inmensa fuga de capitales que sufre la Argentina.

La concepción extremadamente proteccionista y  latinoamericana sobre la economía política que tenía Moreno fue fundamental en épocas pasadas como en la actualidad para la defensa de la soberanía de un país semicolonial como el nuestro.

En tiempos de liberalismo macrista, que lejano se ve una Ley de Aduanas proteccionista

En 1835, Rosas personificó un nacionalismo situado y proteccionista, promulgando la ley aduanera, que venía a enfrentar la amenaza constante del liberalismo económico de los gobiernos porteños desde 1811. Esta ley logró rechazar las exigencias del capital extranjero con respecto al mercado interno y externo del país.

Ante la carencia de una burguesía industrial nacional, ese lugar fue ocupado por los ganaderos. No es un detalle menor el que Rosas estaba regido por sus “límites de clase”, por lo cual nunca afectó de manera directa las ganancias de la clase estanciera bonaerense con políticas redistributivas de la renta nacional que poseían en ese sector.

En el nacionalismo ganadero de la época se observan dos factores principales, poseían la propiedad de los medios de producción y se entabla una relación con las potencias extranjeras como socio menor, no como un simple abastecimiento de materias primas. Estos dieron comienzo al proceso de industrialización del ganado, desde la implementación de saladeros para conservar la carne y aumentar su rentabilidad, hasta garantizar el transporte de la misma por medios nacionales, eliminando la dependencia británica que existía en ese entonces.

Se suma al apoyo que recibió  Rosas el de los caudillos provinciales , quienes estaban profundamente en contra de la introducción de las mercancías europeas que a su vez también eran producidas en nuestro suelo, esta era una de las causas principales de la destrucción de las economías regionales. Esta ley generó la posibilidad de un mercado interno exento de impuestos entre las provincias y con países latinoamericanos como Chile, para vinos, tejidos, cueros y otras manufacturas de las fábricas criollas producidas en el país, lo que garantizaba la subsistencia del interior.

Sencillamente en la actualidad donde se pregona un librecambismo indiscriminado que destruye cada vez más la industria nacional, mientras nos gobiernen los organismos internacionales de crédito a través de Mauricio Macri y su equipo de CEOS se ve muy lejano implementar una ley del carácter nacional como la que efectuó El Restaurador.

Tratado Mercosur-UE

La historia se repite, lejos parece quedar la frase acometedora de Hugo Chávez “ALCA, al carajo”  allá por el 2005 en Mar del Plata. El acuerdo entre el Mercosur y la UE tiene dos diferencias fundamentales en cuanto a los protagonistas del ALCA. EEUU estaría relegado por sus políticas tendientes al proteccionismo en la era Trump, y en Sudamérica la mayoría de los gobernantes como Macri, Temer, Piñera si pregonan el libre comercio.

El idiota que representa los destinos nacionales de nuestro país argumentó hace un tiempo en Davos «Yo creo que la asociación entre el Mercosur y la Unión Europea es natural porque en Sudamérica todos somos descendientes de europeos», ya vimos anteriormente como Moreno que era descendiente directo de españoles y que de economía política algo más que Macri entendía, reivindicaba todo lo contrario.

Este tratado será una nueva vulneración al sector productivo del Mercosur. En el desequilibrio que encubre, los países sudamericanos reducirán los aranceles para la importación de productos europeos, mientras la Unión Europea ofrece aceptar cuotas de importaciones que no afecten a ninguno de los sectores productivos, sumado a que estas cuotas si pagarán aranceles.  En principios se barajaba la posibilidad de que el Mercosur exportaría 400.000 toneladas de carne vacuna, lo que parecía altamente competitivo, en este aspecto  los europeos solo aceptarían 70.000 y en cuotas. En otros informes de aprobarse dicho tratado la competencia europea en áreas como la industria automotriz desplazaría a la sudamericana, generando una pérdida de alrededor de 180.000 puestos de trabajo en el sector industrial.

Lo que realmente plantea dicho acuerdo y ningún funcionario de Cambiemos ni sus economistas adictos al librecambismo dicen es, la apertura indiscriminada de nuestros mercados, la desregulación del comercio exterior, un rol pasivo por parte del Estado, y seguir garantizando el endeudamiento de los países sudamericanos para cubrir sus altos déficits comerciales, que tienden acrecentarse con dichos convenios.

Lejos de hacer revisionismo histórico meramente, observamos que, cuando cae Moreno, empieza la crisis monetaria, se instala el librecambismo y retorna la preferencia del capital británico frente al capital nacional. Cuando Rosas debe ceder en 1838 y anula la ley de aduana frente a los sectores que impulsaban el comercio libre, regresan los capitales extranjeros y se destruye la industria nacional. Hoy en el contexto de la ola de gobiernos antipopulares y antinacionales se busca una vez más ser “la granja del mundo” , mientras la industrialización queda en el viejo continente.

 La puja a lo largo de nuestra historia ha sido siempre la misma entre proteccionistas y librecambistas, es decir el conflicto de clases sociales entre los que abren las puertas al mundo en detrimento de los intereses nacionales o los que protegen la renta nacional en beneficio de su región. Mientras no se implementen políticas de integración sólidas entre los mercados latinoamericanos, estos acuerdos que utilizan el eufemismo de “abrirse al mundo”, a los cuales se enfrentaron Moreno y Rosas en sus tiempos, volverán  a resurgir,  cambiando los nombres propios, las potencias de turno, lo que no cambiará nunca es el  objetivo de disminuir la soberanía  de los pueblos latinoamericanos y garantizar el robo de sus recursos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía:

Libro: REVOLUCIÓN Y CONTRAREVOLUCIÓN EN LA ARGENTINA,TOMO 1.Las masas y las lanzas (18101862); Jorge Abelardo Ramos:

Moreno y el intervencionismo de Estado Pág.26  

Moreno, adversario del librecambismo Pág. 27

Rosas y el capitalismo agrario Pág.112

La ley de Aduanas y la ausencia de una política dinámica Pág.126

Ferré, Rosas y Carlos Antonio López Pág.120

 

Referencias Acuerdo Mercosur-UE:

https://www.pagina12.com.ar/123887-a-contramano-de-la-tendencia-mundial

 

Modificado por última vez en Lunes, 02 Julio 2018 18:06
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