Programa de La Falda “Una herencia peronista”

Se aproxima la jornada del 1 de mayo “Día del Trabajador”, en el marco de la incertidumbre política y económica en la que nos hallamos, es un momento propicio para rememorar los antecedentes históricos de las conquistas sociales y políticas alcanzadas por el movimiento obrero, muchas de ellas implementadas en el Programa de La Falda (1957) que hoy tienen plena vigencia en la resistencia que están dando los trabajadores y trabajadoras en la Argentina, desgraciadamente presidida por Macri y el establishment. Una lucha digna que apunta impedir el avance de la patronal y los sectores oligárquicos antinacionales y antipopulares en quebranto de la clase trabajadora actual.

Luego del golpe del 55’, los trabajadores comenzaron a organizarse con movilizaciones de las bases, efectuaron asambleas y huelgas en las fábricas frente a la violación de derechos que estaban aplicando los “libertadores”. Estos implementaron la proscripción de símbolos, dirigentes e incluso el propio nombre de Perón o Peronismo y deciden intervenir la CGT (cambia el nombre de quien, y que se interviene, lo que no cambia es la política antidemocrática de los Aramburu y los Macri).

En los años 1956 y 1957, la lucha por recuperar los gremios se concentró en los sindicatos industria­les. Ante la deserción de la primera línea de dirigentes, agarran la “batuta” del conflicto dirigentes de segunda y tercera línea del Movimiento Peronista en conjunto con dirigentes sindicales como Framini (Textiles) y Natalini (Luz y Fuerza). Estos comprenden la necesidad de variar el enfrentamiento directo contra la dictadura militar en uno indirecto, por lo que deciden conformar las Agrupaciones Sindicales, como resultado de ello se recupera la CGT Regional de Córdoba, que llama a Plenario General y elige a Atilio López (UTA) como Secretario General.

El 12 de julio de 1957 se forma la “intersindical”, que se encarga de convocar un paro general con acatamiento de todo el país. El gobierno de facto se ve contra las cuerdas y no tiene otra opción que llamar al Congreso Normalizador de la CGT. Se producen irregularidades para boicotearlo, de los 94 gremios presentes se retiran 32. La actitud de los 32 gremios obtiene la ruptura del Congreso y de ahí nacen las “62 Organizaciones Peronistas”. Actualmente muchas de estas parecen haber perdido la memoria, recordemos que hasta hace poco fueron conducidas por el despreciable antiperonista del “Momo” Venegas.

 En 1957 la dictadura convoca a elecciones Constituyentes para reformar la Constitución de 1949, apuntando a derogar los derechos populares establecidos, con el objetivo de implementar las condiciones políticas y jurídicas que propiciaran la injerencia extranjera en nuestro país

 En ese marco, se produce una resistencia de la clase trabajadora canalizada en una decisión de convocar desde la CGT de Córdoba un Plenario Nacional de Delegaciones Regionales de la CGT y las 62 organizaciones, que se realizó en la localidad de La Falda, Córdoba.

Dicha reunión asentó las bases de un programa situado en las necesidades del pueblo, con perspectivas de atacar a los sectores oligárquicos e imperialistas de la época, retomando las banderas históricas del peronismo anhelando la emancipación política, económica y social de la Argentina.

 

 PUNTOS DESTACADOS DEL PROGRAMA DE LA FALDA

Para la Independencia Económica:

a) Comercio exterior:

-Control estatal del comercio exterior.

–Liquidación de los monopolios extranjeros de importación y exportación.

-Control de los productores en las operaciones comerciales con un sentido de defensa de la renta nacional.

–Denuncia de todos los pactos lesivos de nuestra independencia económica.

–Planificación de la comercialización teniendo presente nuestro desarrollo interno.

-Integración económica con los pueblos hermanos de Lati­noamérica, sobre las bases de las experiencias realizadas.

b) En el orden interno:

-Política de alto consumo interno; altos salarios, mayor producción para el país con sentido nacional.

–Desarrollo de la industria liviana adecuada a las necesida­des del país.

–Incremento de una política económica tendiente a lograr la consolidación de la industria pesada, base de cualquier desarrollo futuro.

-Política energética nacional; para ello se hace indispensa­ble la nacionalización de las fuentes naturales de energía y su explotación en función de las necesidades del desarro­llo del país.

–Nacionalización de los frigoríficos extranjeros, sus­trayendo de manos de los monopolios extranjeros dichos resortes básicos de nuestra economía.

-Soluciones de fondo, con sentido nacional a los problemas económicos regionales sobre la base de integrar dichas economías a las reales necesidades del país, superando la actual división entre «provincias ricas y provincias po­bres».

-Control centralizado del crédito por parte del Estado, ade­cuándolo a un plan de desarrollo integral de la economía con vistas a los intereses de los trabajadores.

-Programa agrario, sintetizado en: mecanización del agro, «tendencia de la industria nacional», expropiación del lati­fundio y extensión del cooperativismo agrario, en procura de que la tierra sea de quien la trabaja.

Para la Justicia Social:

-Control obrero de la producción y distribución de la rique­za nacional, mediante la participación efectiva de los trabajadores.

-Participación en la dirección de las empresas privadas y públicas, asegurando, en cada caso, el sentido social de la riqueza.

–Control popular de precios.

-Salario mínimo, vital y móvil.

–Reformas de la legislación laboral tendientes a adecuarla al momento histórico y de acuerdo con el plan general de transformación popular de la realidad argentina.

–Fuero sindical.

Para la Soberanía Política:

–Elaboración del gran plan político-económico-social de la realidad argentina, que reconozca la presencia del movimiento obrero como fuerza fundamental nacional, a través de su participación hegemónica en la confección y direc­ción del mismo.

-Fortalecimiento del estado nacional popular, tendiente a lograr la destrucción de los sectores oligárquicos antina­cionales y sus aliados extranjeros, y teniendo presente que la clase trabajadora es la única fuerza argentina que re­presenta en sus intereses los anhelos del país mismo, a lo que agrega su unidad de planteamientos de lucha y forta­leza.

–Dirección de la acción hacia un entendimiento integral (político-económico) con las naciones hermanas latinoame­ricanas.

–Libertad de elegir y ser elegido, sin inhabilitaciones, y el fortalecimiento definitivo de la voluntad popular.

-Solidaridad de la clase trabajadora con las luchas de libe­ración nacional de los pueblos oprimidos.

 

 

Fuentes:

Roberto Baschetti. “Documentos de la resistencia peronista 19551970”, Editorial De La Campana, La Plata, 1997.

http://www.cgtargentinos.org/documentos.htm

Modificado por última vez en Sábado, 28 Abril 2018 23:40
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