China vs Estados Unidos ¿Se abre una oportunidad para los latinoamericanos?

En los tiempos críticos que se viven en Latinoamérica, es adaptable el proverbio árabe que dice “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Teniendo en cuenta el contexto de guerra comercial entre las dos potencias mundiales principales, donde se ha puesto en tela de juicio el liderazgo mundial de los Estados Unidos, debido al crecimiento económico de China, cabe preguntarse ¿Aliarse con China es favorable para la integración latinoamericana?, asumiendo que sus políticas potencialmente tienden a ser imperialistas.

Para comprender el panorama hay que examinar que la disputa que se está dando a nivel mundial también se viene efectuando en nuestro continente, conformando una relación triangular entre China, EE.UU. y Latinoamérica, donde la hegemonía del país más opresor del mundo está en titubeo, garantizada en parte por la dependencia económica actual de los países semicoloniales latinoamericanos y la presencia de gobiernos antipopulares y antinacionales como es el caso de Macri, Temer, Piñera, entre otros gobernadores de sus respectivos países.

En la actualidad, los países líderes de nuestra región como lo son Brasil y Argentina están atravesando un proceso democrático precarizado, claros ejemplos son la proscripción de Lula y la intervención del Partido Justicialista. Las políticas económicas de nuestra región, con excepciones de países en resistencia como Bolivia y Venezuela, están cumpliendo al pie de la letra la injerencia extranjera de los organismos internacionales de crédito como el FMI, Banco Mundial, BID, entre otros.

Con aroma a fin de época, la guerra comercial que se viene dando entre EE. UU. y China tendrá sus consecuencias. Las medidas proteccionistas aplicadas por Trump en términos comerciales con el país presidido por Xi Jinping, generó un cortocircuito entre ambas potencias. Dichos productos que eran comercializados entre ambos países dejarán de serlo. ¿Dónde irán a parar dichos productos? todo parece indicar que Latinoamérica es su destino.

Hoy en día casi la quinta parte de las ganancias de las empresas norteamericanas que residen fuera del país imperialista, tienen sus sucursales en Latinoamérica, como también la cuarta parte de las importaciones de petróleo de los EE. UU. proviene de nuestra región. Esto nos lleva a creer que Estados Unidos utilizará todas sus “armas” para seguir manteniendo su hegemonía en el continente.

China está prosperando económicamente como nunca, actualmente controla las palancas fundamentales de su economía por medio de los bancos estatales, además de administrar el flujo de las inversiones tanto públicas como privadas. La explicación de porque China ha puesto el ojo en Latinoamérica se basa en que nuestra región posee una gran cantidad de materias primas y reservas energéticas. En la búsqueda de materias primas que solventen sus demandas energéticas, se observa una situación adversa por parte de los chinos, su relación desfavorable entre la demografía y la geografía. El 20% de la población mundial vive en un país que solamente posee el 2% de las reservas petroleras, 0,8% de las reservas de gas, 3% de los bosques, 5% del cobre y 7% de la tierra fértil. 

Frente a los últimos datos, podríamos preguntarnos ¿Hay una tendencia natural a simpatizar con los adversarios lejanos de los enemigos inmediatos de la Nación Latinoamericana? La tendencia está, eso no quiere decir que omitamos aclarar que “la China” también es una potencia imperialista.

A diferencia de los EE.UU. o la UE, la introducción de China en el mundo no es militar, eso no quiere decir que su modo de operar no siga la lógica imperialista. En los últimos años, sus inversiones aumentaron el dominio sobre nuestros recursos naturales, tierras agrícolas y materias primas. El capitalismo chino en el mundo esta generando una nueva dependencia económica, fundando en América Latina y África un proceso de desindustrialización donde dichas regiones venden materias primas y luego compran productos finales importados del gigante asiático, invadiendo los mercados de productos “made in China”.

La pregunta trascendental es ¿Hasta qué punto logramos favorecernos de las inversiones chinas? Comprendiendo que es necesario establecer un equilibrio entre la necesidad de recibir inversiones y preservar la industria nacional para el bienestar de nuestros pueblos.

Frente a esto, la oportunidad podría abrirse empezando por expulsar a los cipayos que hoy nos gobiernan para los organismos internacionales de crédito, como Macri, funcionales a las oligarquías que sostienen el orden mundial establecido en detrimento de los países semicoloniales. Entendiendo que históricamente cuando a los “gringos” o a cualquier potencia que tuviera la supremacía mundial de turno le fue mal, a los latinoamericanos nos fue bien.

Por lo tanto, la restauración de la integración latinoamericana sólo podrá cumplirse sentando las bases de la soberanía política, la emancipación económica y la justicia social de la mano de gobiernos populares.

 

 Fuentes:

http://manosfueradechina.blogspot.com.ar/2016/05/por-que-china-no-es-capitalista-el.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=126008

https://www.diagonalperiodico.net/global/22639-imperialismo-blando-china-conquista-america-latina.html

Modificado por última vez en Sábado, 14 Abril 2018 21:53
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