Con aroma a fin de época: Guerra comercial entre EEUU-China y crisis política en Brasil

Desde la caída del muro de Berlín, símbolo del fin de la Guerra Fría, Estados Unidos instauró su hegemonía en el mundo, instalando el suyo como pensamiento único.

28 años más tarde el aroma parece ser el del fin de una época. El poderío concentrado yanqui está siendo puesto en tela de juicio y China se ha convertido en la mayor potencia económica e industrial. Son estos los principales personajes de la guerra comercial desatada.

Trump intenta revivir la devastada producción estadounidense. Estados Unidos es cada vez más Wall-Street y menos Detroit (bastión industrial).

China, en los últimos años, profundizó su proceso de industrialización manteniendo siempre, por parte del Estado, el control del comercio exterior. Xi Jinping le disputa la repartija de los mercados mundiales a la, hasta ahora, indiscutida potencia; y le paga con la misma moneda: cobro de aranceles a importaciones yanquis. Mc Donald compite con el sushi y las imágenes de Mickey Mouse son el antagonismo de los budas cada vez más presentes en remeras o cuadernos. La disputa económica necesariamente va acompañada por la cultural.

Nuestra América Latina no permanece inmune. Que Estados Unidos no pueda introducir su mercancía en el gigante asiático significa que buscará otros destinos. ¿Quién le brinda menos restricciones para que sus mercancías ahoguen los mercados locales? Macri y Temer son los primeros de la fila. A contramano de quienes toman medidas proteccionistas y se concentran en el interior de sus fronteras, Macri y Temer son los abanderados del librecambio.

No es casualidad que el pueblo brasilero vea en Lula Da Silva un salvavida a las políticas de ajuste que Temer está aplicando.  Lula en el poder, no sólo sería peligroso por defender a los más desprotegidos, sino porque representaría la punta de lanza de la recuperación de los gobiernos de nuestra América Morena por aquellos que bregan por su unidad y por una vida más justa para sus pueblos.

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