A 36 años de la guerra y a pesar de Macri, ¡MALVINAS VOLVEREMOS!

¿Quién nos habla aquí de olvido,
de renuncia, de perdón?
¡Ningún suelo más querido, 
de la patria en la extensión!- Marcha de Malvinas

 

 

Lejos de haber sido un simple conflicto bélico, la Guerra de Malvinas significó un último esbozo de soberanía cuando ya moría el siglo XX. La cuestión Malvinas representó un intento más de unión y solidaridad Sudamericana en contra del imperialismo anglo-yanqui que tanto mal le había causado a la América Morena a lo largo del milochocientos y milnovecientos. Muestra de ello fue el voto a favor de Panamá en el Consejo de Seguridad de la ONU, el apoyo militar de Perú y Brasil, los voluntarios bolivianos, y la solidaridad ofrecida por Nicaragua y Cuba, cuando se desarrolló la reconquista en 1982.

A su vez demostró que la alianza imperialista entre las potencias opresoras es inquebrantable cuando se trata de saquear las colonias y semicolonias del Tercer Mundo. Fue así que Estados Unidos, con Reagan a la cabeza, no hizo caso a la farsa del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) y brindó apoyo directo a su Madre Patria, Inglaterra y la Teacher.

Hoy en pleno siglo XXI, la ocupación británica sobre nuestras islas es una demostración de que el imperialismo sigue más vigente que nunca, que existen naciones opresoras y naciones oprimidas, que en el mundo todavía perviven voraces piratas que se mantienen a costa de la explotación de colonias y semicolonias.  “Países desarrollados”, “Países en vía de desarrollo”, “Globalización y Aldea Global” son categorías (políticas?) que dejamos para aquellos que quieran desviar el eje de la discusión.

Además, más allá de lo simbólico, las grandes empresas británicas están robándose nuestro petróleo, kril, y demás recursos marítimos aledaños. Como si fuera poco, con el manejo de las islas los ingleses fundamentan sus pretensiones antárticas y ponen en tela de juicio la soberanía argentina sobre el continente blanco.

Pero además, hoy nos gobierna el cipayo de Macri. Su posición gorila es la que ya había adelantado el viejo Jauretche en su famoso Manual de Zonceras Argentinas. Al igual que los Rivadavia o Mitre, Mauricio opina que “el mal que aqueja a la Argentina es su enorme extensión”1 de ahí que en 1997 haya dicho que “las Malvinas serían un déficit adicional para el país”2. Así se entiende la política del mansito reclamo formal ante su admirada Gran Bretaña y los subconscientes errores “no forzados” de olvidarse de añadir las Islas del Atlántico Sur en los mapas oficiales del gobierno. Poco puede esperarse en términos de soberanía de parte de un gobierno que permite la instalación de bases militares en el noreste argentino, en la zona del acuífero guaraní (una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta). Pero lo más grave de Macri no es que sólo entrega nuestros recursos naturales y territorio, sino que condena al hambre y la miseria a los miles de argentinos y argentinas que viven en él.

Mientras tanto (y a pesar de Macri), Malvinas debe ser entendida como una causa nacional latinoamericana y no como un simple reclamo revanchista argentino. Debe hacernos recordar que el problema de los argentinos es el problema de los latinoamericanos, y viciversa.

Es por esto que hoy, 2 de abril del 2018, seguimos cantamos: ¡Salida al mar a Bolivia, no al bloqueo a Fidel, a Malvinas volveremos, Patria Grande otra vez!

 

Fuentes:

1Manual de zonceras argentinas-Arturo Jauretche

2 http://www.infonews.com/nota/306857/el-dia-que-macri-dijo-que-las-malvinas

 

Otras Fuentes:

Historia de la Nación Latinoamericana-Jorge Abelardo Ramos

Historia Argentina Tomo IV-José María Rosa

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