¿Qué es un “paraíso fiscal” y qué es una “offshore”?

Los “paraísos fiscales”, contrariamente a lo pueda llegar a creerse, no son un fenómeno anómalo dentro de la economía mundial, sino que constituyen exactamente su centro. Los ”paraísos fiscales” no son dos o tres islas perdidas en el Caribe donde un puñado de narcotraficantes esconden su dinero sucio. En realidad no son solamente eso.  Lejos de ser dos o tres, se han identificado más de un centenar de lugares a lo largo y ancho del planeta que funcionan como tal. Los “paraísos fiscales” son el pilar sobre el cual se monta el mundo de las finanzas y de los negocios a nivel mundial en la actualidad. Como bien se explica en el libro “Argen Papers”, “la denominación popular “paraíso fiscal” es confusa, engañosa e incompleta”, el término más correcto a utilizar sería “guarida fiscal”, por lo siguiente:

Confusa porque el término original en inglés es tax havens, que se traduce al español como “refugio fiscal”. Engañosa porque, si esos lugares son refugios o paraísos, el resto del mundo es un infierno opresivo. Incompleta porque su función no está limitada a facilitar la evasión impositiva, sino que también garantiza la confidencialidad necesaria para mantener datos fundamentales en secreto y permite eludir regulaciones, leyes y reglas vigentes en el resto del mundo”.[1]

Las “guaridas fiscales” poseen una serie de atributos comunes y constituyen una INDUSTRIA DE SERVICIOS FINANCIEROS que, como toda industria, requiere de servicios colaterales para funcionar. Esa función la cumplen las firmas de abogados, los estudios contables, las empresas auditoras y los bancos. Entre todos ellos garantizan una serie de condiciones para que puedan depositarse los capitales allí, incluso la contratación de prestanombres, individuos que cobran por figurar como directores de la compañía en cuestión, pero que en realidad sólo puede ser administrada por su verdadero dueño.

1)      Bajos o nulos impuestos

2)      Confidencialidad: Vale decir, mantener en el anonimato la identidad de los dueños o los beneficiarios  de las distintas estructuras offshore. En algunas de las guaridas el secreto bancario y/o fiscal es consagrado por ley.

3)      Regulaciones laxas para crear sociedades: flexibilidad absoluta y una celeridad de 48 hs. para registrar empresas, fundaciones o fideicomisos entre personas físicas o jurídicas.

4)      Estabilidad política: Los gobiernos locales en manos del sector financiero garantizan el funcionamiento del negocio offshore.

5)      Desregulación financiera y cambiaria: liberalización total de la entrada y salida de capitales y del tipo de cambio.

6)      Trabas al intercambio de información: Reticencia para compartir información fiscal y financiera con otros países, incluso cuando se trata de presuntos hechos criminales.

Offshore, su traducción al español es “deslocalizado”, “a cierta distancia”, ”en el mar, alejado de la costa”. La característica de las cuentas, sociedades anónimas, empresas fantasmas o fundaciones offshore es su “extraterritorialidad”. Esto quiere decir, que los beneficios que otorgan las “guaridas fiscales” no son para cualquiera, sino que en la mayoría de los casos están restringidos a extranjeros que no residen en el país y que no van a realizar actividades económicas en ese lugar. No pretenden los territorios o Estados que funcionan como paraísos fiscales, atraer recursos genuinos, propios, por el contrario, se dedican a administrar operaciones que debieran realizarse en los países de origen de los beneficiarios.

Constituir una Sociedad Anónima en Panamá, con su respectiva cuenta bancaria y todos los servicios que incluye, es decir el paquete completo, cuesta aproximadamente 4.250 dólares, en pesos argentinos se necesitarían unos 85.850 pesos, aproximadamente. Mossack Fonseca es el mayorista offshore, podemos decir que tiene el monopolio de los negocios “deslocalizados”  a nivel mundial. Las filtraciones de los “Panamá Papers” pusieron en evidencia que “los mossack Fonseca” no operan solos, sino que son un engranaje más de la maquinaria financiera global.

Estos victimarios de pueblos, a través de estos mecanismos han logrado transferir, fugar, evadir, ocultar y lavar, aproximadamente entre 7,6 y 32 billones de dólares. Los recursos administrados por estos hampones de las finanzas, “equivalen, en su margen inferior, a la suma de los PBI de la Argentina, Brasil, chile, Colombia, Venezuela, Uruguay, Perú, Paraguay, Ecuador y Bolivia multiplicados por dos. La estimación más elevada, por su parte, duplica la producción anual de toda la Unión Europea”.[2] Más adelante expondremos, con nombre y apellido, quiénes son los mafiosos de traje y corbata que nos cagan en la Argentina.

 

 

 

 

 

 



[1] O´Donnell, Santiago y Lukin, Tomás. Argen Papers. Los secretos de la Argentina offshore en los Panama Papers. –1° ed – Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Sudamericana, 2017. P. 33.

[2] Ídem.