A 5 años de la asunción de Francisco: su enfrentamiento con el Dios Dinero

El 13 de Marzo de 2013 se encendía la fumata blanca sobre el Vaticano. Jorge María Bergoglio, cardenal argentino, aparecía en aquél balcón ante la sorpresa del mundo y se hacía llamar Francisco, como el humilde santo de Asís. El primer pontífice no europeo en dos milenios de Iglesia Católica, cuyo nombramiento señalaba un giro copernicano en el cristianismo: su epicentro se había trasladado a América.

 

Heredero de la Doctrina Social de la Iglesia, a poco de andar la actualizó. En 2015 daba a conocer Laudato Si, su encíclica acerca de los desafíos que el mundo debía encarar en cuanto el problema que existe en el medio ambiente como consecuencia de la perversa lógica que impone el sistema de dominación mundial. A ésta, no le importan los hombres, ni las mujeres, ni menos aún la tierra, el agua y el aire.

En ella, advierte el deterioro que sufre Nuestra Casa Común, en punto a la contaminación, cambio climático, pérdida de biodiversidad; cómo ello afecta sobre todo a los más pobres, sean estos países o personas; y cómo estos problemas tienen su raíz en el modelo tecnológico, político, económico y social imperante.

La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real.

No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico.”

Y señala a la acción política como fundamental en este desafío. “La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana.”

Estas líneas de pensamiento las ha reiterado en innumerables oportunidades, frente a todos los auditorios que ha tenido. Desde movimientos sociales hasta empresarios y Jefes de Estado. Desde el Foro de Davos hasta el Congreso de los Estados Unidos, “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas.”

Al mismo tiempo, exhortó a sus feligreses a involucrarse en la actividad política, a sabiendas de que un sistema político que no cuente con la participación del demos será más fácilmente manipulado por el Dios Dinero.

Mientras el sistema financiero intenta imponer su yugo en todo el mundo, sigue existiendo una voz que defiende a los humildes frente a la tiranía del Dinero. Mientras miles personas sufren la exclusión de una economía que los descarta, Francisco se ha convertido en el enemigo número uno de aquellos que viven del trabajo ajeno.