Argen Papers: No “offshores” por mí, Argentina

A comienzos de 2017 existían 240.067 millones de dólares de argentinos en el exterior. El dato equivale aproximadamente al 35% del PBI”. El Director de la organización Global financial Integrity, Raymond Baker, un empresario estadounidense que se especializa en delitos financieros, sostiene que “el 63 % del total de flujos financieros ilícitos globales, provienen del sector privado. El 37 % restante se origina en actividades estrictamente criminales de todo tipo, y de esa porción, la corrupción gubernamental alcanza a sólo 3 puntos porcentuales”.

Es importante destacar otro dato que aporta este capítulo del libro para cerrar el círculo y ver la “pasión”, como sostiene Lukin, que tiene Macri y su Gabinete por el mundo offshore. Tres de cada diez funcionarios que fueron ubicados en altos cargos del Estado para conformar el gabinete inicial de Cambiemos a partir del 10 de diciembre de 2015, ocuparon alguna vez un puesto gerencial en el sector privado. Suficiente por hoy.

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No hay actividad productiva legal o ilegal en el planeta, que permita generar mayores ganancias que la especulación financiera. Ni siquiera el tráfico de armas, de droga o la trata de personas, se equiparan con el negocio de estafar a los pueblos y a sus Estados. Como decía un amigo: “No existe negocio más rentable en el mundo que voltear gobiernos populares”.

Desde Revista Universitaria hemos elegido publicar por partes y poner a disposición de los lectores los “Argen Papers” a los efectos de que todo aquel que esté interesado en conocer, con nombre y apellido, quiénes son en la Argentina los que nos están estafando, pueda hacerlo a través de esta revista. Los autores del libro, O´Donnell y Lukin, desarrollan pormenorizadamente, con infinidad de datos, nombres y lugares,  una importante lista de empresarios y de personajes que han utilizado la actividad política para infiltrarse en el Estado y hacer negocios a través de él.

Básicamente, las empresas o sociedades “offshore” son aquellas que constituidas fuera sus países de residencia se instalan en países que funcionan como paraísos fiscales. No casualmente son denominados “paraísos fiscales”, no te cobran y no te preguntan. Allí no se pagan impuestos, la tributación es del 0 %, no importa de quién sean los capitales, ni de qué actividad y lugar provengan.

La estrategia política, como decíamos al principio, que permite y da como resultado la succión de recursos genuinos de los Estados para transferirlos y fugarlos al exterior, es voltear gobiernos populares. En la Argentina actual ha ocurrido el milagro de estar con Dios y con el Diablo a la vez. Quienes gobiernan el Estado y se encargan de administrar los fondos públicos de sus ciudadanos, son los mayores especuladores y evasores del fisco. Están de los dos lados del mostrador. Tal vez esta literatura sea un aporte para conocer con mayor precisión a quién hay que enfrentar.