Dolor

 Por HECTOR AMICHETTI

Hubo un tiempo de paz y de justicia en que fueron los únicos privilegiados.

 

Un día el salvajismo arrojó sus bombas sobre la plaza dando la señal de que ese tiempo debía terminar.

Junto a centenares de víctimas, seis inocentes criaturas cayeron en aquella trágica jornada.

Dos décadas más tarde, la brutalidad genocida los arrancó sin piedad de los brazos de sus padres… de los vientres de sus madres.

Los obligó a vivir en la mentira.

Uno tras otro, los saqueos neoliberales condenaron a millones de ellos a la pobreza.

Fueron muchos los que murieron instrumentados para el robo por la misma policía.

Vidas difíciles segadas por el gatillo fácil.

UNICEF acaba de informar que la mitad de los niños y niñas argentinas viven en la pobreza, dice que más de 1.000.000 apenas pueden alimentarse cada día.

Facundo Burgos fue uno de esos niños pobres de Tucumán que seguramente habrá soñado con tener algo de aquello que la oligarquía considera que no le corresponde a su clase.

Lo condenó un sistema cargado de injusticias, lo mató la policía.

Hoy los únicos privilegiados son los ricos.

Que vuelva el buen Peronismo… !Es nuestra tarea Urgente!.