Otro ataque a la América Morena: Lula Da Silva condenado y sin pruebas

El día 24 de enero el Tribunal Federal de Porto Alegre dictaminó una sentencia de doce años de prisión a quien actualmente es la figura política más popular del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Más de un jurista ha puesto en cuestionamiento la legalidad con que se está llevando a cabo el proceso judicial, dejando entrever que el objetivo central es dejar fuera de juego a Lula frente a las próximas elecciones presidenciales.

No es un dato menor que quien fue dos veces presidente del vecino país y logró sacar de la pobreza a millones de brasileros, es por lejos quien mayor intención de votos tiene y se presenta como la mejor opción  para enfrentar la alianza antinacional y anitpopular que asaltó el poder brasileño con Michel Temer a la cabeza.

Hace años atrás para desplazar a gobiernos populares la oligarquía orquestaba golpes cívicos-militares en distintos puntos de América Latina. En la actualidad la concentración del poder económico y  el poder judicial en alianza con los medios monopólicos de comunicación son la punta de lanza para desestabilizar a los dirigentes políticos, como Lula, que se encuentran en la vereda contraria de los gobiernos que se ponen al servicio de las finanzas y sojuzgan a la miseria a los más humildes.

Pareciera ser que el ensañamiento con algunos referentes latinoamericanos que de alguna forma u otra redistribuyeron la riqueza justamente en sus respectivos países, no tiene límites. Correa,  Maduro, Dilma, Cristina y ahora Lula, han sido el blanco de una ardua campaña mediática de desprestigio que los coloca como los mayores corruptos de la historia sin embargo, a la hora de constatar las pruebas de sus supuestos delitos, éstas ni siquiera existen.

Roza lo absurdo el caso del brasilero Lula, a quien se lo acusa de haber recibido, durante su presidencia, un apartamento tríplex a modo de soborno por parte de la constructora OAS.  Pero creyendo que esto es cierto, a la hora de buscar pruebas que lo apunten como responsable, NO hay documentos que comprueben que él o su esposa fallecida hayan recibido el título de esa propiedad, ni siquiera que hayan habitado en él. La evidencia en contra de Lula se basa en el testimonio del expresidente de OAS, ahora convicto, a quien se lo premió reduciendo su condena a cambio de entregar evidencias.

Tan escueto testimonio le bastó al “Juez héroe contra la corrupción”, Sergio Moro, que se da el lujo de enjuiciar personas basándose en sus presunciones y voluntad política y no en las pruebas fehacientes. Hasta tiene el tupé de pasarse por distintos medios manchando la imagen del acusado, dejando a la deriva la “imparcialidad” que como juez lo debería caracterizar.

ACLARACIÓN VÁLIDA PARA TODOS LOS CASOS: SI HUBO CORRUPCIÓN, QUE SE DEMUESTRE Y QUE LA JUSTICIA ACTUE. DE LO CONTRARIO QUE SE DIGNEN A PRESENTAR UN PROYECTO POLÍTICO QUE SEA CAPAZ DE CONSEGUIR EL AVAL POPULAR QUE TIENEN LOS GOBIERNOS QUE HOY ESTÁN SIENDO PERSEGUIDOS JUDICIALMENTE.

La posible candidatura de Lula, podría significar un rayo de luz al pueblo Latinoamericano que actualmente padece de los ataques de gobiernos pro-imperialistas y antipopulares. Y podría aunar los esfuerzos para la integración de América Latina, esta unidad, como dice el Papa Francisco, es el proyecto nacional que necesitamos.