La Redacción

BREVE HISTORIA DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA. PARTE II

Publicado en País Lunes, 02 Abril 2018 21:49

Raul Alfonsín de 19831989

La dictadura cívico militar, que inicio el 24 de marzo de 1976, dejó un legado catastrófico en nuestro país.  El núcleo central de la economía giraba alrededor de la valorización financiera provocando un gran endeudamiento externo y una significativa transferencia de renta nacional al exterior.

El resultado de esa política dejaba al país en plena recesión, con una desocupación creciente, la inflación superaba el 400% y una deuda externa que despuntaba los 46.200 millones de dólares (casi un 70% del PBI).[1]

Así recibía el radical Raúl Alfonsín en 1983 la Argentina, que aterrorizada por aquellos años de violencia, represión y hambre le abrían las puertas con ilusión al nuevo presidente, sin saber que ese nuevo gobierno venía a profundizar la dependencia económica de nuestro país, que se extendía luego con el gobierno de Menem, culminando en el 2001 con De La Rúa y su huida en helicóptero.

Alfonsín venía a inaugurar la denominada “democracia semicolonial” en nuestro país, que tras un velo “democrático”, en realidad sumían a los argentinos y argentinas a sufrir, mientras se profundizaban las políticas de concentración y acumulación de la renta nacional en pocas manos para que libremente distintos grupos económicos, empresas extranjeras y sus aliados locales pudiesen transferirla al exterior. Política económica que desde 1810 hasta la fecha tanto nos hicieron padecer a los argentinos. 

Jamás ese gobierno radical puso en tela de juicio esa forma de expropiarnos nuestro dinero, de descapitalizar al Estado argentino, que tanto ayer, con la libre exportación de oro y plata,  como hoy, con el dólar, no solo elevó los precios de los artículos básicos de consumo, sino que generó un círculo vicioso de endeudamiento externo para financiar un Estado empobrecido, por esos mismos  gobiernos oligárquicos utilizando iguales recetas de ajuste históricas, a través de planes que cambiaron de nombres pero nunca de fines.

Del ministro de la deuda al ministro del ajuste

El primer ministro de economía de la nueva época constitucional fue Bernardo Grinspun, quien se encontró con un ámbito externo alarmante, los pagos de deuda estaban atrasados en 20.000 millones de dólares y el total de la deuda representaba 5 veces las exportaciones anuales de la Argentina.

A esto se le sumaba la discusión de legitimar o no la deuda contraída durante la dictadura cívico militar de Martínez de Hoz y Videla, en un contexto en el que también estallaba la crisis de la deuda latinoamericana.

Frente a esto, la política económica de Grinspun fue apuntar a negociar y confrontar con los acreedores de la deuda, que principalmente eran bancos norteamericanos, a través del Club de Deudores, con el objetivo de establecer una quita al monto de la deuda, extender los plazos de pago y reducir las tasas de interés de esa deuda, pero la presión era muy grande, la banca mundial no iba a permitir que esto sucediera, finalmente Argentina reconocía toda la deuda. Era el fin de don Bernardo, y la debacle del padre de la democracia, responsable político de que los argentinos paguemos una deuda que no es nuestra.

El nuevo ministro era Juan Vital Sourrouille, quien daba inicio a la segunda etapa del gobierno, ahora con el Plan Austral y Primavera, que no fueron más que planes para hipotecarnos aún más. Pero “el descontrol del mercado ya era evidente en una sociedad que en estas circunstancias se puede caracterizar como mercadocéntrica. El presidente denuncia un golpe de mercado sin nombre y sin apellido. Es el fin.”[2]

Poco quedaba para este gobierno y para su nuevo Ministro de Economía, Juan Carlos Pugliese. La dolarización de los precios y la negociación de los salarios en base a las expectativas de precios corrientes (y no sobre la inflación) desencadenaron la hiperinflación.

El índice inflacionario superaba el 4900% anual, Alfonsín no había resuelto la crisis económica, además de acrecentarla generaba una nueva, la crisis de la representación política.  Miles de argentinos que habían confiado en el presidente radical se fueron dando cuenta que con la democracia no se comía, ni se educaba, y tampoco se garantizaba un buen gobierno.

La deuda externa había ascendido a 63.000 millones de dólares, la desocupación rondaba el 9% y la desesperación inundaba las casas de los argentinos. Faltarán algunos años más antes de ver el helicóptero, y un nuevo presidente Radical huyendo.  El Estallido venía llegando.



[1] MARIO RAPOPORT, Las políticas económicas de la Argentina. Una breve historia. Buenos Aires, 2010.

[2] AGUIRRE MAURO, Estallido del modelo económico implosión del sistema político. Mendoza, 2002.

Ciclo Documental: Evasión al sistema financiero

Publicado en Multimedia Lunes, 02 Abril 2018 17:46

La moderna evasión impositiva se llaman «cuentas offshores» y paraísos fiscales. Jugadores de fútbol, empresarios, especuladores y hasta el gabinete entero, incluido el presidente, poseen cuentas offshores para «llevarse» la guita al exterior. Para comprender este fenómeno acercamos un material realizado en el año 2015 por la TVPública. 

Al comienzo de la cristiandad, al no existir unidad de criterios respecto a la celebración de Pascua(1) de Resurrección, se tomaron los diversos calendarios de la época y varios eran inexactos, lo cual generaba un perjuicio no solo en las celebraciones religiosas, sino en lo político, en la pesca, la cosecha y pagos de tributos.

 

 

Compartimos en informe del CEOP (Centro de Estudios de Opinión Pública) publicado por Página 12.

El descontento en la sociedad argentina producto de los tarifazos, reforma previsional, economía del país y del hogar y la deuda se ha acrecentado desde 2015 hasta la fecha. Más de la mitad de los argentinos y argentinas, el 64,5% para ser precisos,  ve al gobierno con mirada negativa y no cree en las cifras “optimistas” arrojadas por el INDEC de Cambiemos.

Promesas de campaña como “Pobreza 0” quedaron en el olvido ya que el 64,2% de los encuestados coincide que este fenómeno no se está llevando a cabo en el país. Además más del 60% piensa que la economía del país está mal teniendo como atenuantes las suba de tarifas, la inflación que no cede y se ubica por encima expectativas del gobierno y el Banco Central, el aumento del transporte, el aumento del combustible y un mercado fuertemente bombardeado por la opinión pública que siente en sus bolsillos y estómagos que no llegan a fin de mes.

La imagen de Macri ha caído 15 puntos porcentuales y el 71,3% de los argentinos cree que su gobierno solo ha beneficiado a la clase alta.

Este modelo de ajuste, endeudamiento y transferencia de renta al exterior no se aguanta más. La represión va de la mano y los argentinos y argentinas empiezan a decir basta. ¿Hasta cuándo van a seguir especulando con nuestras vidas?

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Pesimismo por la economía, bronca de los mayores, preocupación por la deuda

Nadie cree los números del Gobierno

Más de dos tercios de los encuestados no cree en las optimistas cifras oficiales y habla de situaciones personales negativas. La reforma previsional, la pobreza y una mayoría que quiere votar a la oposición.

La mayor parte de la gente, casi siete de cada diez personas, no cree en las cifras optimistas que divulga la Casa Rosada, entre ellas la baja de la pobreza. Es que una abrumadora mayoría afirma que, más allá de lo que digan, la economía está mal. No sólo la del país, sino la de su propia casa. Una proporción semejante –amplia mayoría– piensa que el gobierno fracasa en el combate contra la pobreza, también en el control de la inflación y que el crecimiento de la deuda externa es una verdadera bomba de tiempo. Pero lo más serio no es que ven mal la economía, sino que las expectativas son reducidas: la mitad de las personas piensan que, en su hogar, las cosas pintan mal de acá en adelante. Un punto clave es que, tras la reforma previsional, hay una notorio enojo de los mayores de sesenta años. Esos datos crean un ambiente social enrarecido y cada vez más polarizado, en que los opositores son más que los oficialistas y la franja que está en el medio, los que se autodeclaran independientes, se va reduciendo. En el horizonte, dentro de 15 meses, están las elecciones. Los que dicen que van a votar a candidatos opositores superan en nueve puntos a los que piensan en votar al oficiales. No es un mal resultado para la Casa Rosada porque sucede que, a primera vista, los opositores están divididos (ver aparte). 

Las conclusiones surgen de una encuesta, exclusiva para PáginaI12, realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1185 personas de todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. Las entrevistas fueron telefónicas. 

Es la economía

La evaluación de la economía sigue siendo altamente negativa –señala Bacman–. Más de la mitad de los argentinos se consideran perjudicados por el plan económico de esta gestión; lo actuado para combatir la pobreza tampoco es positivo, incluso en un momento donde el gobierno anuncia una disminución de la pobreza. La inflación se mantiene como el principal desvelo de los argentinos, pero el gobierno tampoco llega a obtener un aprobado en su accionar para reducirla y atención con este dato que aparece por primera vez: para la mayor parte de los entrevistados el crecimiento exorbitante de la deuda externa es ‘una verdadera bomba de tiempo para nuestra economía’. El acercamiento con el Fondo Monetario Internacional genera más rechazo que aceptación y la memoria colectiva se nutre de malos recuerdos de tiempos indeseados”. 

El CEOP siempre cruza estas opiniones sobre la economía con las posturas generales, políticas, del encuestado. Desde hace más de dos años, se evalúa lo que dicen los que se consideran a sí mismos oficialistas, los que se ubican como opositores y quienes dicen que no están de un lado ni del otro y se auto-consideran independientes. “Por lógica, la marcada insatisfacción con la gestión económica de Cambiemos, es masiva entre los opositores –dice Bacman–. Pero la gran sorpresa se observa entre los independientes: la mayor parte de este estratégico segmento demuestra enorme fastidio y decepción. Y está también la segmentación por edades: los más jóvenes son los que mayor insatisfacción desnudan frente a la evaluación de la economía del país. Por un lado es lógico que se perciban a sí mismos como los más desprotegidos frente a una situación donde el anclaje laboral es cada día más complejo. Pero los de mayor edad, muchos de ellos jubilados y abiertamente perjudicados por la reforma previsional, son los que apoyan la gestión de Cambiemos por encima del promedio. O sea que se manifiestan muy críticos con el cambio en las jubilaciones, pero su opinión está teñida porque no tienen afinidad con el peronismo y con el gobierno anterior”.

Ricos

Como ocurre desde que asumió Mauricio Macri, sigue siendo ampliamente mayoritaria la visión de que se trata de un gobierno de ricos. Esto se refleja en dos preguntas de la encuesta. Por un lado, el 66 por ciento de los consultados afirman que es un gobierno integrado por “las clases más acomodadas de la sociedad”. Sólo un 36 por ciento está en desacuerdo con esa mirada. Y, para peor, cuando se le preguntó a la gente quién resultó más favorecido por los dos años de gestión del mandatario, nada menos que el 71,3 por ciento dijo que la clase alta fue la más beneficiada. Sólo el 6,2 por ciento contestaron que “todos por igual”.

 

Cifras

En este compleja trama –analiza Bacman–, donde la marcha de la economía está puesta en tela de juicio por las propias percepciones de los argentinos, el gobierno anuncia, con bombos y platillos, la reducción del índice de pobreza .Es más que evidente que un anuncio de esta naturaleza le cae mal a la opinión pública. A las propias percepciones de la gente se le deben adicionar un conjunto de indicadores objetivos que complejizan aún más las actitudes y opiniones: la inflación que no cede y se ubica por encima de las propias expectativas del gobierno, el aumento del 40 por ciento en la tarifa del gas, aumento del transporte, aumento del combustible y un mercado con síntomas de evidente recesión ante una opinión pública que está fuertemente convencida que sus ingresos no le alcanzan para llegar a fin de mes. En síntesis, un cóctel delicado y un valor difícil de creer y digerir por la mayor parte de los argentinos”.

Saldos

Después de dos años y cuatro meses, la evaluación de la gestión del gobierno es negativa. Así opina el 58 por ciento de los consultados. En esa cifra hay un 42 por ciento que califica lo hecho como muy negativo .En definitiva, la administración Macri no logra recuperarse del descenso observado en diciembre de alrededor de 15 puntos porcentuales. Pero lo cierto es que sigue teniendo un 41 por ciento de opiniones positivas. Todo parece indicar que, por el momento, ese es el piso de su capital político .Y no es para nada despreciable. En ese marco, las dos puntas parecen estar firmes. Tanto oficialistas como opositores tienden a crecer; los independientes, por el contrario, descienden: oficialistas redondean un 28 por ciento, opositores algo más del 46 por ciento, independientes otro 28 por ciento. Eso muestra que la grieta tiende a profundizarse. Lo que está ocurriendo es que se dividen aguas a la hora de analizar interpretaciones y percepciones de la gente. Cada vez son más los que se posicionan en veredas opuestas. Pero siempre en una proporción: al menos por el momento hay mucha más insatisfacción que satisfacción.

En el informe que compartimos a continuación podemos advertir cómo la situación de los argentinos empeoró vertiginosamente en enero, febrero marzo de este año. Los anuncios de la «baja de la pobreza» del gobierno sobre el segundo semestre de 2017 ya son pescado podrido.

Este fugaz repunte que refiere el gobierno tiene que ver con las elecciones de octubre del año pasado, en que el gobierno evitó ajustar para que el descontento no se trasladara a los votos. Duró poco, pues entre noviembre y diciembre de 2017 se aprobaron las reformas previsional e impositiva y se anunciaron aumentos feroces de los bienes y los servicios.

Según este informe realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), aumentó la cantidad de personas que pasaron hambre o que tuvieron que reducir las porciones diarias de alimentos; son muchos más los que cambiaron a productos de segunda o tercera marca; se percibe una situación económica peor que la del año pasado y son más los que temen perder su fuente de trabajo.

Si bien este informe está basado en una enorme encuesta realizada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, podemos decir sin equivocarnos que es un reflejo de la situación general.

A esta altura, Mauricio Macri, y su asistente de «marketing político» no tienen forma de ocultar la miseria que nos han impuesto.


La baja de la pobreza es una noticia vieja


Por Raúl Kollmann

El trabajo realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos muestra que los índices de inseguridad alimentaria, laboral y social sufrieron un profundo deterioro en los últimos tres meses, con un panorama incluso peor que a comienzos de 2017.
 
La baja de pobreza difundida por el Poder Ejecutivo esta semana sería ya noticia vieja. Es que los índices de inseguridad alimentaria, laboral y social volvieron a sufrir un gravísimo deterioro en los últimos tres meses, tras el leve repunte a fines de 2017. Hoy en día, casi cuatro de cada diez personas redujeron las porciones de comida porque no hay dinero suficiente para comprar alimentos. Esto incluye índices dramáticos en la zonas sur y oeste del segundo cordón del Conurbano bonaerense donde prácticamente la mitad de los hogares redujeron las porciones de comida. Una de cada cinco personas manifestó que tuvo hambre durante el último año y más de la mitad afirmó que su situación económica es peor o mucho peor que la que tenían a principios de 2017. El panorama no parece ser alentador, porque cuatro de cada diez personas cree que está en peligro de perder su trabajo, también con focos críticos como el primer cordón del Conurbano bonaerense –uno de los polos industriales– y el segundo cordón del Conurbano en zona sur, donde se consignan riesgos laborales aún mayores. 

Las conclusiones surgen del Quinto Monitor de Clima Social realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), que dirige Matías Barroetaveña. El CEM es un acuerdo interuniversitario entre la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET); la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de Hurlingham. En total se entrevistaron 2.145 personas de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense, respetándose las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. Las entrevistas fueron telefónicas, a teléfonos fijos. Este último dato significa –según lo reconocen todos los consultores– que el cuadro de situación es aún peor, porque quienes tienen teléfonos fijos, aún en los sectores de menores recursos, tienen mejor situación que los que hoy se mueven únicamente con celulares, con tarjeta. El objetivo, desde el primer Monitor (diciembre de 2016), fue siempre evaluar la situación y los peligros relacionados con la seguridad o inseguridad que sienten las personas en los ámbitos laboral, alimentario, social, habitacional y educativo. 

Cada índice se construye a partir de preguntas muy concretas y que se vienen repitiendo en cada Monitor. Por ejemplo, respecto de la seguridad alimentaria se pregunta si en esa familia se redujeron las porciones por falta de dinero, si hubo situaciones de hambre durante el último año, si cambiaron las marcas, si desistieron de comprar útiles para los hijos o redujeron la adquisición de medicamentos. La misma metodología se utiliza respecto de los demás índices.

Panorama 

Este quinto Monitor recién finalizado permite observar las consecuencias del rebrote inflacionario del verano, el aumento de tarifas, el techo paritario y la baja en jubilaciones y AUH producto del cambio de fórmula. Claramente relativiza los números de pobreza del gobierno que compara los segundos semestres de 2016 y 2017, su peor y su mejor momento”, señala Barroetaveña.     

En el propio estudio, a manera de conclusión se menciona que “en este primer trimestre aumentaron los índices de inseguridad social, tras una mejora que percibimos a fines de 2017. Los índices se deterioraron, en especial los que reflejan inseguridad económica y laboral”, concluye el trabajo. Por supuesto que en la mejora del último trimestre de 2017 podría atribuirse a que el gobierno nacional, los dos gobiernos –el de CABA y el de Provincia de Buenos Aires– y los municipales evitaron una profundización del ajuste en ese período electoral. No es casual que la reforma previsional y los brutales aumentos de tarifas fueran anunciados a fines de año y los efectos empezaron a sentirse más plenamente en 2018.

Laboral

La situación de seguridad o inseguridad laboral se mide, por ejemplo, a partir de preguntas relacionadas con el peligro de perder el trabajo. A fines de 2017 el 62 por ciento de los encuestados dijo que veía poco o nada en peligro su fuente de trabajo. Esa seguridad se redujo al 50 por ciento en el actual Monitor. En paralelo, los que veían algo o mucho riesgo suman ahora el 43 por ciento, comparado con el 30 por ciento que percibía peligro a fines del año pasado. 

Como no podría ser de otra manera, un clima similar se percibe con una segunda pregunta orientada a percibir la seguridad o inseguridad en el ámbito del trabajo. Lo que se le preguntó a la gente es cómo está su situación laboral comparada con un año atrás. En este primer trimestre, un 42 por ciento contestó que peor o mucho peor que a principios de 2017. A fines del año pasado, una proporción menor, el 34 por ciento, tenía esa mirada negativa.

Hay otras preguntas referidas a la inseguridad laboral. En la actualidad, el 57 por ciento dice que la plata de los ingresos en el hogar no le alcanzan, frente a un 48 por ciento que manifestaba eso mismo tres meses atrás. Es casi seguro que eso tiene que ver con los aumentos de tarifas de gas, luz, agua y, especialmente, en el transporte. 

También es significativo que un 41 por ciento afirmó que alguien del hogar perdió el trabajo, frente al 33 por ciento que había manifestado lo mismo a fines de 2017.

Como se ve, prácticamente todas las preguntas referidas a lo laboral tienen respuestas negativas.

Alimentos

En el terreno alimentario, también el panorama es sombrío. Un 62 por ciento de los consultados afirman que en el último año tuvieron que limitar los productos que compran, obviamente por razones económicas. Casi siete de cada diez personas –68 por ciento– cambiaron las marcas que compran, es decir que se pasaron a segundas y terceras marcas. En el mismo sentido, también siete de cada diez limitaron los tiempos de recreación. 

Pero lo más dramático es lo que se observa cuando se pregunta si se redujeron las porciones en el último año por la falta de dinero. Contestaron que sí, que redujeron las porciones, el 37 por ciento de los encuestados, una proporción altísima. Y cuando se preguntó si hubo momentos de hambre de algún integrante de la familia, en promedio, un 21 por ciento respondieron que hubo episodios de hambre en el hogar. 

Son porcentajes significativos: una de cada tres personas vivieron de cerca situaciones de hambre.

Zonas

Los porcentajes que se consignan son el promedio de CABA y el Conurbano, pero es inocultable que existen zonas donde la situación es muchísimo más crítica. Por ejemplo, el segundo cordón de la zona Sur y el Oeste del Conurbano. En el Oeste el 45 por ciento disminuyó las porciones de comida, frente al 20 por ciento que tomó la misma medida en CABA y el 22 por ciento que redujo porciones en la zona norte del Gran Buenos Aires. El hecho muestra que no sólo existen situaciones de pobreza sino que, además, hay una marcada desigualdad social. 

Es obvio que el mismo cuadro se repite con la mayor parte de las demás preguntas:

  • El 27 por ciento del segundo cordón de zona Oeste pasó momentos de hambre, frente a un reducido seis por ciento que sufrió lo mismo en Capital. 
  • El 53 por ciento dejó de comprar útiles o los compró de menor calidad, a diferencia del 36 por ciento que tuvo que tomar la misma medida en la Ciudad de Buenos Aires. 
  • El 20 por ciento de los que viven en zona Oeste piensan que su situación económica es muy mala, en tanto que en CABA sólo el seis por ciento afirma lo mismo. 

Las diferencias se extienden a todo lo que tenga que ver con la situación laboral, la alimentaria y la social. Y no sólo se verifican entre ricos y pobres. También las mujeres tienen situaciones peores que los hombres y los jóvenes viven cuadros más difíciles que los mayores de 30 años. 

Desde la Casa Rosada difundieron una baja de la pobreza para el segundo semestre de 2017. El CEM registró efectivamente un leve repunte de los índices en ese período. Pero el Monitor adelanta que en el primer trimestre de 2018 las cosas se agravaron en forma sensible en base a la inflación, los aumentos de tarifas y el retraso en los sueldos y jubilaciones. Como señalan Barroetaveña y Lodola “el cuadro de fractura social, plantea desafíos tanto al gobierno como a la oposición” (ver aparte). Ambos profesionales consignan que el Ejecutivo no tiene mucho margen para seguir sosteniendo la política actual, en base al endeudamiento, y la oposición requiere de una política que unifique a los perjudicados por el modelo (Página 12).

Juanjo Aranguren LPQTP

Publicado en País Viernes, 30 Marzo 2018 20:18

A raíz de las declaraciones de Aranguren, que fueron publicadas en la edición del día de ayer, la primer reacción frente a tanto cinismo es acordarnos del grupo familiar del ministro. Al Mauricio Macri LPQTP, el “juanjo aranguren” calza justo.

Este nefasto personaje, mandatario de intereses extranjeros, ¿ex? Ceo de la Shell, goza de la impunidad de decir que los millones que tiene en cuentas afuera del país no los trae porque “se quemó con leche”. Un gobierno vinculado a la defensa nacional, puso un límite a la transferencia de dólares, y al Juanjo, en su carácter de apoderado de la Shell local, y convidado por estos de una pizca de poder y de regalías, no le gustó.

Publican hoy los medios (no socios del régimen) que no “confía” en el gobierno, o en Macri. Declaraciones de dirigentes políticos opositores redundan en lo mismo. “¡Ni él cree en el gobierno que integra!”, “le piden aceptar el ajuste a los argentinos, mientras la guardan afuera y no pagan impuestos”. Cínico, delincuente, mentiroso y bastante traidor podríamos agregar.

Pero en realidad, el juanjo sí confía en el gobierno. Esa casta de administradores, que cual consejo de virreyes gobiernan para un poder extranjero (léase el hampa de las finanzas), está haciendo su trabajo a la perfección, y él lo sabe.

Es falso que Aranguren no repatria si dinero por no confiar en el país o en el gobierno de Macri, como se ha insistido. ¿Para qué va a traer la plata si el programa de gobierno es justamente al revés?

La verdadera naturaleza de este gobierno la deja entrever en la misma entrevista: “Nadie pide inversiones, cuando alguien viene a invertir en Argentina no lo hace para hacer beneficencia, la inversión va a un país buscando rentabilidad. En mi caso, yo tengo esos fondos, ese ahorro, en una cuenta a la vista, en disponibilidad, con un interés del 0,1 por ciento anual. No es por hacer negocios. ¿Por qué la tengo allá? Eso tiene que ver con la confianza que hemos perdido en Argentina”. (transcribe Raúl Dellatorre para PáginaI12).

En el 2017 se transfirieron al exterior 22.148 millones de dólares según el Banco Central. Un 122% más que el 2016, y una progresión que mes a mes se acelera. La rentabilidad  a la que hace referencia la ofrece, por ejemplo, las devaluaciones, la caída del valor del salario, los tarifazos y demás. La ganancia la genera el trabajo, y con ella se compran los dólares que Cambiemos busca, como el sediento en el desierto, a través del endeudamiento y los “capitales especulativos” que ponen 10 y se llevan 100.

Paraíso fiscal de por medio o no, el secreto es buscar un enorme nicho de negocios y volver a llevarse la plata afuera. No le falta confianza a Aranguren, le faltan “oportunidades de negocio”.

Fuente:

 http://rinacional.com.ar/sitio/juanjo-aranguren-lpqtp/

 

El ajuste llevado adelante por Macri junto a la mayoría de los gobernadores ha colmado la paciencia de los argentinos y argentinas en general. En este caso, el gobernador de Salta, profesor de la Universidad de Salta, Juan Manuel Urtubey fue interrogado por un conjunto de estudiantes universitarios que le exigían explicaciones sobre el aumento y la restricción del boleto salteño.

Desde Revista Universitaria, nos solidarizamos con los estudiantes salteños que llevan adelante la defensa de los derechos estudiantiles y resisten las medidas económicas de este gobierno que solo lleva hambre a los argentinos.

Como hemos descripto en otros artículos, la educación es, para este gobierno, una variable de ajuste, como todo aquello que pueda ser transformado a dólares y luego transferido a paraísos fiscales. Ese parece ser el criterio.

Durante todo el gobierno de Mauricio Macri, el ámbito educativo ha sufrido un enorme retroceso, con presupuestos cada vez más ajustados. La pérdida del poder adquisitivo de los docentes, la exclusión de una parte enorme de los argentinos que aspiran a la educación superior y su ascenso social, el deterioro de edificios y establecimientos, el congelamiento de programas, becas y finalmente la pérdida de la calidad educativa son consecuencia de estas medidas. Este es el plan que tiene Cambiemos para la educación del país, plan que el Banco Mundial y las finanzas mundiales le gritan al oído al presidente felón para rematar con la dominación cultural el yugo económico al que nos somete el macrismo.

En este marco, fue anunciado un nuevo recorte del presupuesto universitario, que ya era inferior al anterior cuando fue votado en el Congreso el año pasado.

Nos preguntamos desde aquí qué dirán de esto los militantes universitarios de la deuda externa, la Franja Morada, cuya perversión e imbecilia ponen en riesgo la educación de los argentinos y con ello nuestras posibilidades de vivir dignamente.


Un ajuste para empezar el año

Al inicio del ciclo académico, el Ministerio de Educación confirmó una reasignación de fondos en detrimento de las universidades públicas. También anunció la suspensión de obras de infraestructura. Reclamo de los gremios docentes.
 

Cuando recién están comenzando las clases en el sistema universitario, el Ministerio de Educación confirmó un recorte de tres mil millones de pesos en el presupuesto del sector y el congelamiento de las obras de infraestructura. El anuncio lo hizo la secretaria de Políticas Universitarias, Danya Tavela, en el marco del plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que se realizó esta semana en Jujuy. En ese mismo encuentro, el consejo que reúne a los rectores de universidades nacionales eligió como nuevo titular del cuerpo al radical Hugo Juri, el actual rector de la Universidad de Córdoba y quien fue ministro de Educación de Fernando de la Rúa entre 2000 y 2001.

Tavela anunció el ajuste en lo que la misma funcionaria consideró “un año muy especial” para el sistema universitario, por ser el centenario de la Reforma Universitaria de 1918. Durante su presentación resaltó, además, la necesidad de una discusión profunda en el sistema. “El cambio y los avances no dependen solo de lo que decida esta secretaría, sino también de este cuerpo. La mirada del sistema debiese estar en la planificación con la consideración de sus heterogeneidades y diferencias, porque las universidades deben protagonizar el cambio”, aseguró Tavela. Como consuelo, apuntó que las universidades no son el único sector afectado por las readjudicaciones de fondos que está realizando el Poder Ejecutivo respecto del presupuesto votado por el Congreso.

En el caso de las universidades, de los 100 mil millones de pesos presupuestados para 2018, el Gobierno ya reasignó 3 mil millones, además de suspender obras por un monto aún no precisado. 

El ajuste fue criticado por los gremios docentes, que asistieron al plenario del CIN para presentar sus reclamos salariales. “Alrededor del 90 por ciento del presupuesto de las universidades es salario: es decir, el ajuste va a repercutir en los gastos de funcionamiento, becas estudiantiles, comedores, y programas especiales, en no menos de un 25 por ciento de ese presupuesto”, aseguró el secretario adjunto de Conadu Histórica, Antonio Rosselló, y destacó: “Estamos sorprendidos del silencio del CIN, que no menciona en sus comunicados el recorte presupuestario. Hay una subordinación de los rectores a las pautas económicas que fija el gobierno nacional”. “Los rectores tienen que salir con una reacción fuerte”, afirmó el secretario general de Conadu, Carlos De Feo, que en el plenario solicitó a los rectores su “solidaridad y compromiso activo” con los reclamos docentes.

En diálogo con PáginaI12, el presidente saliente del CIN, Rodolfo Tecchi, manifestó su preocupación por los anuncios oficiales. “Las obras tienen que continuar”, planteó el rector de la UNJu. Y confirmó que algunos rectores incluso manifestaron durante el plenario haber recibido el pedido de discontinuar obras ya en marcha. También dijo que se emitió una declaración durante el plenario manifestando la preocupación de las universidades por los recortes, pero hasta ayer no se había dado a conocer esa declaración.

Como parte del acuerdo entre los bloques políticos del CIN, el sucesor de Tecchi, peronista, debía ser un rector vinculado al radicalismo. La elección recayó en Hugo Juri, de la UNC, cuna de la Reforma del 18 y sede de las principales actividades conmemorativas. “Las universidades son las instituciones de mayor prestigio en el país y tenemos que asegurar que esto siga siendo así”, dijo Juri, quien se definió defensor de la educación pública. 

Sobre su figura, ambas Conadu marcaron distancia con el sistema de créditos y unificación de tramos educativos que Juri ha impulsado en Córdoba. “Es el presidente del CIN que Cambiemos tiene que tener para poder cerrar el círculo de las políticas que están impulsando”, aseguró De Feo. “El proyecto de Juri –afirmó Rosselló– no representa la particularidad del modelo universitario argentino, donde se crearon 57 universidades para respetar la diversidad histórica, cultural y regional.”

Informe: Inés Fornassero (Página 12).

ECONOMÍA NACIONAL PARA NO ECONOMISTAS

Publicado en País Jueves, 29 Marzo 2018 19:02

ECONOMÍA NACIONAL PARA NO ECONOMISTAS:

 

Compartimos un Documento elaborado por el Lic. Mario Codoni y Fabricio Grosso; con la dirección general de Prof. Mauro Aguirre. El propósito es ofrecer un panorama a nuestros lectores en el aspecto económico nacional, elaborado para cualquier ciudadano común, que comprende a grandes rasgos que hoy el gobierno de Mauricio Macri nos está saqueando a los argentinos y argentinas. Este documento tiene plena vigencia en la actualidad, apunta a esclarecer la forma en que se despoja económicamente a Argentina y América Latina, brindando información que sirva de instrumento para cada uno que tenga el compromiso de defender los intereses de la patria.

El Ingreso Nacional Neto.

 

«Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros». 

Raúl Scalabrini Ortiz.

 

 

“Robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo.”

 

Bertolt Bretch.

 

 

Muchos autores clásicos del pensamiento nacional escribieron acerca de la naturaleza de la dominación ejercida sobre la Argentina y el resto de los países latinoamericanos por parte de la extranjería. La lectura de estos autores nos permite decir que, si bien nuestro país tiene una independencia política formal, esto no deja de ser una fachada que esconde los motivos  de los sufrimientos y la desazón de muchos de nuestros compatriotas.

 

La Argentina ingresa dentro de la categoría “semi-colonia”. Esto quiere decir que no somos una colonia, en la medida en que no hay presencia de un ejército extranjero en nuestro territorio que impone un gobierno de ocupación, sino que la dominación se realiza a través de mecanismos más sutiles, como la Colonización Cultural y una especie de ésta que es la Colonización Pedagógica. Como decía Hans Morgenthau, es el imperialismo cultural la forma más sutil – y por lo tanto más eficaz — de dominación.

 

Se trata entonces de colonizar mentes y espíritus de millones de argentinos para dominar sin disparar una sola bala. Instrumentos de esta colonización pueden ser los medios de comunicación manejados monopólicamente y la Universidad, encargada específicamente de la Colonización Pedagógica. En este último punto nos queremos detener.

 

La llamada “Ciencia Económica”

 

En el caso del estudio de la Economía, nos enseñan en las aulas universitarias un solo enfoque o teoría económica como si fuera  una ciencia objetiva, despojada de subjetividad y de intereses defendidos. Es más parecido a una ciencia exacta que a una ciencia social. El resto de las doctrinas y teorías económicas se enseñan como eso: doctrinas y teorías; no “ciencia”.

 

Sintéticamente, ya que no es el objeto de este escrito, podemos afirmar que no existe la Ciencia Económica. Lo que existe es la Economía Política, puesto que la política y el Estado son quienes fijan las reglas de juego o “marcan la cancha” al desarrollo o subdesarrollo económico. Siempre. Cuando el Estado decide dejar que el precio del dólar lo fije el “mercado” (es decir, los monopolios que manejan el mercado) está tomando una decisión política (la de darle el manejo del precio del dólar a los monopolios u oligopolios). Los mismo ocurre cuando el Estado decide desregular determinada actividad económica, como puede ser la financiera o cualquier otra. Estas son decisiones políticas, por lo tanto, EL ESTADO SIEMPRE INTERVIENE EN LA ECONOMÍA, lo importante es conocer qué intereses defiende cuando interviene.

 

El verso de la llamada “Ciencia Económica” se sostiene con un conjunto de sub-versos, repetidos de manera incansable por los medios monopólicos de comunicación y la cátedra, transformándolos en aparentes verdades. Algunos de éstos son mencionados por Alfredo Eric Calcagno en su obra “Versos para no pensar” y son los siguientes: “El mercado lo resuelve todo del mejor modo posible”, “La solución es la inversión extranjera”, “Tenemos que insertarnos en el mundo”, “Para desarrollarnos hay que desregular el sistema financiero”, etcétera. Cabe aclarar que el libro fue escrito en 1989 y sin embargo estos “versos” son repetidos actualmente por el Presidente y sus ministros. Vale decir que, a pesar del nombre de la alianza gobernante, nada ha cambiado.

 

Un conjunto de estudiantes de la Agrupación Universitaria Nacional, se está dedicando a estudiar los fundamentos de estos versos y refutarlos uno por uno. Estos documentos se pueden encontrar en el anexo del presente escrito. Aplaudimos este esfuerzo, ya que el simple hecho de buscar la comprensión de estos asuntos para no repetir versos como loros sin fundamentos, es ser un poco más libres.

 

Puesto que, entonces, la ardua tarea de la descolonización cultural requiere revisar y reelaborar todos los conceptos y categorías, hemos decidido comenzar por uno de los conceptos centrales de la Economía: EL INGRESO NACIONAL NETO.

 

No sería extraño que algún colonizado se rasgue las vestiduras al leer este escrito. Es que es muy probable que lo que digamos aquí no coincida con lo señalado en manuales universitarios. Consideramos que ese es justamente el mérito. Más que los manuales nos guía el buen sentido y la convicción de que, como dice nuestro padrino Scalabrini Ortiz, «estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño”. Advertimos esto porque sabemos, como decía Martín Fierro, que

 

Canta el pueblero y es poeta,

canta el gaucho, y ¡ay Jesús!,

lo miran como avestruz,

su inorancia los asombra,

más siempre sirven las sombras

para distinguir la luz”

 

El “verso” del Ingreso Nacional y su contracara: el Ingreso Nacional Neto.

 

En la Universidad nos enseñan que el Producto Bruto Interno, o Ingreso Nacional, es “la sumatoria del valor de los bienes y servicios finales, no intermedios, producidos por una economía determinada en un período dado, generalmente un año”. Se supone entonces que, en la medida que el PBI de un país crece, ese país progresa; y se desprenden otras categorías a partir de ésta, como el PBI per cápita, que realiza una división del PBI por la cantidad de habitantes de esta economía, sin tener en cuenta las desigualdades en el reparto de ese Ingreso Nacional.

 

Cuando estudiamos la historia económica de nuestro país, vemos que la característica principal es la permanente transferencia de una parte importante del Ingreso Nacional al exterior. Dirían los inteligentes “la Argentina es un país exportador neto de capitales” o, dicho de otro modo, el valor de lo producido por el trabajo de todos los argentinos no se queda en su totalidad en nuestro país para ser reinvertido en su desarrollo, sino que una parte importante se va al exterior mediante mecanismos legales e ilegales. La contracara de la transferencia de la renta nacional al exterior es el permanente endeudamiento externo, cuyos montos anuales suelen ser casi simétricos. Este es un rasgo característico de los países semi-coloniales: transferencia y endeudamiento.

 

El concepto que sirve para pensar nuestro desarrollo económico, no es el de Ingreso Nacional o PBI, sino lo que hemos denominado “Ingreso Nacional Neto”. Esta categoría poco explicada en la academia se elabora a partir de restarle al Ingreso Nacional las transferencias al exterior, de manera tal de conocer realmente cuál es la renta que queda en el país para ser aprovechada por nosotros.

 

Luego de realizar esta cuenta, debemos necesariamente conocer de qué manera se distribuye ese ingreso nacional neto entre asalariados, profesionales, y los distintos sectores del capital (PYMEs, monopolios u oligopolios nacionales y extranjeros, industriales, exportadores, bancos, etc.) Pasando en limpio, se trata de saber cuánto queda en el país y cómo se distribuye.

 

Concentración y Extranjerización: una de las causas de la transferencia.

 

Según Martín Schorr, investigador del CONICET y especialista en Industria, la característica principal de la economía argentina, en particular luego del golpe de 1976, es la concentración y extranjerización económica. En su libro “Concentración y extranjerización” (2012) realiza un estudio sobre el comportamiento económico y la composición de las 500 empresas más grandes del país; y dice que, a partir de datos de la Encuesta Nacional de Grandes Empresas elaborada por el INDEC, el valor bruto de producción generado por las 500 empresas más grandes, nacionales y extranjeras, en relación al valor bruto de producción del total de la economía, creció del 21,9% promedio en el período 19932002 al 31,9% en 2012. Esto quiere decir que un tercio del PBI se explica a partir de lo que producen estas 500 empresas.

 

Algunos rasgos principales del comportamiento de estas empresas son:

1)      La permanente remisión al extranjero de utilidades y dividendos.

2)      El pago de honorarios y royalties por la compra y/o la utilización de tecnologías y patentes.

3)      Vocación por la fuga de capitales.

4)      La fijación de precios de transferencia en sus transacciones intracompañía.[1]

La composición de esas empresas entre capital nacional y extranjero era, en 2012, de 179 para el capital nacional y 321 para el extranjero. El 64,2% de las empresas más grandes del país, que explican un tercio del PBI, es de propiedad extranjera. Para dar un dato más, que resulta ilustrativo del peso del capital extranjero en el funcionamiento de nuestra economía, el autor señala que el 81% de las utilidades de esas 500 firmas más grandes, corresponde al capital extranjero; mientras que el 18,6% restante al nacional. Esta concentración y extranjerización explica gran parte de la transferencia de la renta nacional al exterior.

 

Si bien existen otras formas por las cuales la renta nacional se va del país, tomamos algunas que explican el grueso del fenómeno: servicios de la deuda, remisión de utilidades y dividendos al exterior, fuga de capitales y pago de royalties y patentes. A partir de estos indicadores, podemos calcular el monto total de la transferencia de la renta nacional al exterior y sacar algunas conclusiones. Cada uno de estos indicadores se encuentran definidos en el pie de página anterior para que sea mas accesible al lector la comprensión del fenómeno que estamos planteando.

 

Todos estos son mecanismos legales de transferencia. Luego podemos hacer cálculos sumando los montos transferidos por vías ilegales. Esto lo haremos a partir de un estudio supervisado por Jorge Gaggero sobre la evasión por precios de transferencia entre 20032012 (también definido en el pie de página anterior).

 

El período kirchnerista 20032012

 

En los siguientes cuadros hemos analizado, a partir de datos del Banco Central, INDEC, CEPAL y otros; el PBI, el porcentaje de participación de los asalariados en ese PBI, la transferencia de renta nacional al exterior (calculada como sumatoria de remisión de utilidades, servicios de la deuda externa, royalties y patentes y fuga de capitales; ya que explican el grueso de esta transferencia); y finalmente el Ingreso Nacional Neto:

 

 

Mas allá de que el gobierno de Cristina terminó en el 2015, creemos que el período analizado en el cuadro es representativo de lo ocurrido durante esta época.

 

En el período 20032012, sumando la renta obtenida por la inversión extranjera directa girada al exterior, la fuga de capitales, el pago del servicio de la deuda externa, más royalties y patentes; se transfirieron 309.898 millones de dólares del país legalmente.

 

De manera ilegal, bajo la forma de precios de transferencias y otras maniobras, según un estudio realizado por J. Gaggero, se fueron 170.000 millones de dólares, que sumado al monto anterior nos da un total de transferencias (legal e ilegal) de aproximadamente 480 mil millones de dólares.

 

Para darle al lector una idea de la magnitud de la cifra, el Presupuesto Universitario Nacional para el año 2017 es de aproximadamente 5 mil millones de dólares. Vale decir, que durante este período se transfirió al exterior el equivalente a 96 presupuestos universitarios nacionales.

 

Sin embargo, es necesario destacar que durante la era del kirchnerismo se pagó en concepto de servicio de deuda un monto de aproximadamente 135 mil millones de dólares correspondiente a deuda tomada por otros gobiernos casi en su totalidad. Si hacemos los porcentajes que representan los servicios de deuda en relación al PBI vemos que este se fue achicando:

 

2003: 11%                          2008: 3%

2004: 8%                             2009: 4%

2005: 5%                             2010: 4%

2006: 8%                             2011: 3%

2007: 3%                             2012: 2%

 

Esto quiere decir que se destinó un porcentaje menor del Ingreso Nacional para el pago de deuda dejando más recursos liberados para su inversión en otras áreas de la economía.

 

También es posible observar que el porcentaje que representa la transferencia total de renta nacional en relación al PBI o Ingreso Nacional  fue disminuyendo:

 

2003: 15%                           2008: 12%

2004: 12%                           2009: 12%

2005: 8%                             2010: 9%

2006: 13%                           2011: 9%

2007: 9%                             2012: 6%

 

Vale decir, que en términos relativos la transferencia de renta nacional al exterior disminuyó, tal como lo indican los gráficos anteriores, el Ingreso Nacional Neto creció y también lo hizo la participación de los trabajadores en la Renta Nacional, como lo indica el tercer cuadro.

 

Sin embargo, tal como señala Martin Schorr, la tendencia a la concentración y extranjerización de la economía se profundizó durante esta década. En honor a la brevedad, enunciamos algunas de las causas de la extranjerización, concentración y transferencia durante el período kirchnerista; como pueden ser la vigencia de la Ley de Inversiones Extranjeras de la dictadura cívico-militar de 1976, la vigencia de los 56 tratados bilaterales con rango constitucional firmados durante el menemismo que concedían amplias ventajas al capital extranjero por sobre el nacional y que incorpora a la Argentina al CIADI.

 

  

Macri: una bici que nos deja sin salario.

 

Veamos los números de la era macrista, siguiendo el análisis hecho para el período anterior:

Como primera conclusión, podemos afirmar que el Ingreso Nacional Neto se contrajo a niveles inferiores al del año 2011; es decir que en un año perdimos seis de crecimiento. Pero además, el nivel de participación de los asalariados en el PBI se redujo al 34,3%; también por debajo del mismo índice en 2011. Esto, por sí solo, ya puede explicar la conflictividad social que hay en la era del macrismo.

 

El modelo macrista es el retorno de la bicicleta financiera. Tres medidas sostienen esto: dólar barato y fijo, altas tasas de interés y libre ingreso y salida de capitales del país (¿libre de quién?). Por ejemplo: un inversor que pide 1.000 dólares en el mercado internacional, supongamos al 3%, traduce esos dólares en pesos al tipo de cambio actual ($16.000, para redondear); y coloca ese capital en LEBAC, que hoy ofrecen aproximadamente 26% de ganancia. Al cabo de un año, obtuvo $20.160 y debe pagar su crédito de U$S 1.030 ($16.480). Sólo con esta operación, se embolsó $3.680 sin hacer ningún esfuerzo ni ninguna inversión que genere puestos de trabajo, salarios o consumo. Multipliquemos esta bicicleteada por los exorbitantes números que maneja el mercado de las LEBAC en el país y comprenderemos la naturaleza de la estafa a la que es sometido el pueblo argentino.

 

Esto implica un endeudamiento permanente por parte del Estado argentino para abastecer al sistema financiero de dólares, que pueden ser comprados y transferidos por los protagonistas de la bicicleta. Los resultados son 39 mil millones de transferencia al exterior, 80 mil millones de dólares de endeudamiento externo, contracción de la industria, aumento del desempleo, y caída del poder adquisitivo del salario.


Esto último se produce porque hoy es más rentable, en la Argentina, la especulación financiera (bicicleta) que la inversión en producción de bienes y servicios. En las paredes del país se lee, escrito con aerosol o con lo que se tenga a mano, “MACRI GATO”. Poder de síntesis.

 

Esto demuestra que no hay negocio más rentable en el mundo para el sistema financiero mundial que gobiernos como el de Macri.

 

En síntesis, nos interesa que de todo esto queden dos cosas claras: comprender la categoría de Ingreso Nacional Neto significa entender la importancia de defender el valor socialmente producido por el pueblo argentino, evitando su transferencia al exterior; y analizar la distribución de éste entre los distintos sectores de la producción, nos permite observar cuánto de ese valor queda en manos de los asalariados. Como señala la Doctrina Social de la Iglesia, no hay mejor vara para medir el grado de justicia de una sociedad, que la remuneración del trabajo humano.

 

Con estos dos conceptos, ya podemos defender a la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros; porque sabemos que la clave de una sociedad más justa y con mayor posibilidades de desarrollo, se encuentra en la acumulación y la distribución de la Renta Nacional.

 

 



[1]Remisión al extranjero de utilidades y dividendos: transferencia a casas matrices en el exterior de la ganancia obtenida por la empresa, o por la posesión de las acciones de las mismas.

Royalties: el pago que se efectúa al titular de derechos de autorpatentesmarcas o know-how (saber hacer) a cambio del derecho a usarlos o explotarlos.

Fuga de capitales: figura en el Banco Central, en un balance que contempla la Formación de Activos Externos del sector privado no financiero, y se trata de los dólares remitidos al exterior mediante mecanismos legales.

Precios de transferencia: Operaciones de manipulación de precios que se generan cuando las filiales locales sub-facturan sus exportaciones y sobrefacturan sus importaciones, realizadas intra-compañía (Cargill Argentina con Cargill Uruguay) para hacer figurar menores ingresos y mayores costos.  Es la manera de disminuir utilidades, o aparentar pérdidas para evitarse el pago del impuesto a las ganancias. Esto es Ilegal.

 

Argen Papers. Capítulo III. Macristas.

Publicado en Opinión Jueves, 29 Marzo 2018 00:19

La familia offshore. Ya ha sido explicada en esta revista la vinculación de Macri con las offshore y los paraísos fiscales, ahora vamos a seguir con sus parientes: “la melliza”, los hermanos, el tío, los primos y el padre de la criatura. Este capítulo comienza contando como esta familia de atorrantes utilizó intermediarios uruguayos para hacerse de las offshore y cuál es específicamente la función que cumplen estos intermediarios. También la existencia de offshore mellizas, y el milagro de venderse una empresa a sí mismo, en otras cosas. Más adelante será la hora de hablar de sus funcionarios.