Ludmila Mansilla — Lic. Contador Público FCE

Pizzi y Macri no solo coinciden en ser parte del frente Cambiemos, sino también en el manejo discrecional de los fondos públicos. Son muy coherentes en la desviación de recursos: los mandan al exterior a través de una off shore o se la dan a sus amigos.

Las bases de la Reforma Universitaria, sus conquistas, los hechos que caracterizaron aquella lucha, se hacen más palpables cuando los proyectamos en personalidades concretas que tomaron protagonismo en esa época.

Sabido es que la batuta en aquellos días fue llevada por los estudiantes, pero también hubo profesores y graduados que desde su lugar aportaron a la noble causa de modificar a la Universidad Argentina desde sus bases.

El movimiento que estalló en Córdoba se trasladó a las Universidades de Buenos Aires y de La Plata. Allí, Alejandro Korn fue uno de los maestros referentes que trascendió la enseñanza académica, y se unió a la lucha contra la oligarquía que en ese entonces dominaba las Universidades.

Médico psiquiatra, en paralelo a su tarea, profundizó su pasión por la escritura y la filosofía. Esto lo llevó a iniciar su carrera docente y, desde 1903 en la Universidad de La Plata y 1906 en la Universidad de Buenos Aires, fue profesor de la cátedra “Historia de La Filosofía”. En ambas instituciones también fue consejero, vicerrector en la UNLP (cuando todavía era provincial), y se convirtió en uno de los impulsores de la Reforma, contribuyendo a la reflexión filosófica sobre sus principios.

Para «el viejo» Korn, como le decían algunos alumnos y allegados, la Reforma Universitaria se definía como un hecho histórico que se remonta a la misma Revolución de Mayo, y que expresaba “un anhelo de renovación, un deseo de quebrantar las viejas formas de la convivencia social, de trasmutar los valores convencionales.»

También afirmaba: «La Reforma es un proceso dinámico, su propósito es crear un nuevo espíritu universitario, devolver a la Universidad, consciente de su misión y de su dignidad, el prestigio perdido. Al efecto, es imprescindible la intervención de los estudiantes en el gobierno de la Universidad. Ellos y solamente ellos representan el ímpetu propulsor, la acción eficiente, capaz de conmover la inercia y de evitar el estancamiento».

Su influencia en el pensamiento reformista y su relación con el claustro estudiantil fueron tan grandes que, en 1918 se convirtió en el primer Decano reformista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, cuando por primera vez votaron los estudiantes.

En su discurso dijo sentir «la duda propia del hombre nuevo llamado a continuar la obra de tan dignos antecesores». Resaltó la importancia de la unidad de los claustros, de la flamante participación estudiantil y del papel que juega la universidad en «extender su influencia sobre las más altas aspiraciones de la vida nacional». Además, se refirió a la Reforma como una innovación emancipadora, que dignificaba la vida universitaria y que despertaba en profesores y alumnos la conciencia de responsabilidad.

Cien años después, la facultad que materializaron quienes pudieron elegir a Alejandro Korn como decano de forma directa, no existe en muchos puntos del país. En la UNCuyo la elección directa con ponderación es un avance, pero no es suficiente; y sabiendo que todavía queda mucho por modificar, es que hacemos propias las palabras de este referente reformista, que toman especial valor en la actualidad: «…al asumir una función académica, dijimos que algún estrépito había de ocasionar el crujir de los viejos moldes. No debiese tomar la metáfora en su sentido literal, pero algunos vidrios estrellados y una venerable poltrona perniquebrada nos tienen sin cuidado. Están en juego prendas más valiosas.» Hagamos crujir los moldes, y encaminémonos a construir una Universidad que rescate los valores reformistas, y que sea consciente de su misión.

 

«La inflación está en tu mente; las expectativas son la clave para bajarla» twitteó el economista, amigo de cambiemos, Martín Tetaz. Siguiendo la línea de Mugricio, quien nos avivó, resulta que hay crecimiento, pero éste es «invisible».

Graduado de la Universidad de La Plata, no habla desde la completa ignorancia o la equivocación, sino desde lo aprendido en los planes de estudio de nuestro país.  Es sabido que la política que beneficia a intereses extranjeros llevada a cabo por Macri y compañía no podría ser tal sin el apoyo que brinda la cátedra universitaria.

Así, Tetaz suele expresar en diarios, programas de televisión, redes sociales, conferencias, en su actividad docente y demás, lo que la educación Argentina le enseñó.

Algo de lo que piensa (con nuestras palabras): que los de arriba no paguen tantos impuestos. A esto lo subsanamos endeudándonos hasta los cuernos, aplicando un «último» tarifazo (política de «shock») y sacando los subsidios para los de abajo, que estos últimos se las arreglen.

Así es como le responde al pueblo que le financió la Educación, condenándolos a la miseria y siéndole funcionario a un gobierno de empresarios amantes de las empresas offshore.

En su web, este economista fundamentó la afirmación que encabeza esta nota [1]. Un estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas podría legitimar lo allí escrito, puesto que al ingresar a cualquiera de las carreras que esa facultad ofrece, es uno de los primeros temas que aprenden. Pero nosotros no podemos confiar en un texto que afirma que: «Cuando un aumento de precios no reduce las cantidades demandadas de un producto, es porque no está siendo interpretado por los consumidores como un encarecimiento de ese producto en relación a otros, sino como la consecuencia de una suba general de precios.» ¿No será que si sube el precio de un bien o servicio básico y necesario, los consumidores se ven obligados a seguir pagando por él? Esto huele a un abuso de los grandes comerciantes y demuestra que el «libre juego» de la oferta y la demanda es muy lindo en la teoría, pero no es aplicable a la realidad.

En el mismo texto, el economista escribe: «¿Subieron realmente el dólar o las naftas? O, ¿subió todo más o menos en la misma proporción?» Realmente subieron Martín, subió todo, los impuestos, la deuda, la desocupación, la mala imagen del presidente. Todo, menos nuestros salarios.

Un dato que no nos sorprende es que Tetaz fue militante de la Franja Morada, y el año pasado visitó nuestra provincia para desertar en el Congreso Nacional de Ciencias Económicas (sí, el del PAPELÓN de los $800.000 que Pizzi les «prestó» a los morados), congreso que profundiza el único modelo económico que se enseña en la Facultad de Ciencias Económicas, digna sede de la Universidad de Chicago en Mendoza.

Ya está dicho: es necesario una reforma de los planes de estudio para que la Universidad no sea una herramienta más de los que nos quieren perjudicar. Para que en cambio sirva para cumplir lo que nos proponía Jauretche: “una Universidad politizada, donde el estudiante sea parte activa de la sociedad, y lo aprendido sirva como medio para la realización nacional”. Para que el prestigio que otorga el título universitario no sólo le de autoridad a los personajes como Tetaz, que difunden sólo las ideas que a los CEOS que nos gobiernan les interesa difundir.

 

 

 

 https://www.lagaceta.com.ar/nota/762966/actualidad/cinco-ejes-economicos.html

 https://www.lanacion.com.ar/2090799-martin-tetaz-la-inflacion-va-a-seguir-siendo-escandalosamente-alta

 https://www.lanacion.com.ar/2071637-martin-tetaz-en-el-coloquio-se-respira-la-idea-de-que-vamos-a-ser-australia

[1] http://www.martintetaz.com/la-inflacion-esta-en-tu-mente-para-dummies/

Asistencia Libre: ¿Una vergüenza menos?

Publicado en Opinión Viernes, 09 Marzo 2018 14:10

 

La reforma impulsada por la juventud universitaria cordobesa allá por 1918 fue una conquista que marcó un precedente no sólo en nuestro país, sino en toda América Latina.

Pero hoy, a casi 100 años de aquel hecho, seguimos luchando para que las banderas levantadas por aquellos días se lleven efectivamente a cabo y así, lograr el fin último de esta reforma: una Universidad pública, de alto nivel, con sentido nacional, latinoamericano y democrático, y al servicio del pueblo.

Una de las bases necesarias planteadas por los reformistas es la de la asistencia libre. Esta hace principal hincapié en que “la libertad del estudiante dentro de la Universidad es indispensable para una enseñanza efectiva y esencial”. 

Todos hemos tenido que presenciar alguna clase basada en la mera lectura de un aburrido power point, o de algún profesor o profesora desganado que se limita a recitar lo establecido en el programa. Ante esto, es común que pensemos que estamos perdiendo el tiempo, que podríamos estar haciendo algo mejor, o en ese trabajito que tuvimos que resignar por el horario de cursado. Así. queda de manifiesto que el sometimiento a los estudiantes, a través de ciertas normas establecidas, vulnera su libertad para la formación de sus conocimientos.

Aquí es cuando, a través de la asistencia libre, se termina con la mecanización de la enseñanza y se brinda una herramienta de defensa contra el profesor mediocre. “Sólo tendrá alumnos en su clase el maestro que sepa atraerlos con su enseñanza”.

Si bien en algunas facultades esta modalidad está establecida y los estudiantes pueden mediante la calidad de “alumno libre”, por ejemplo, «hacerle paro» al profesor que no los atrae con sus métodos o combinar sus estudios con el trabajo, en otras unidades académicas esta opción no existe y la asistencia se convierte en un requisito de aprobación de la materia.

Misma situación, pero con mayor desventaja ocurre en las universidades privadas: si el estudiante se encuentra con una clase mediocre no sólo debe cursarla, sino que también está pagando por ella. El hecho de tener inasistencias lo obliga a recursar la materia y, por ende, a desembolsar aún más dinero. Dinero de sus salarios; salarios que también financian la Educación Pública a la que no pueden acceder por los horarios de cursado (nuevamente la asistencia libre solucionaría el problema) o por ausencia de la carrera que quisieron estudiar (tema que no nos compete en esta nota).

En días en que el poder adquisitivo de los argentinos disminuye en niveles exagerados y las becas de ayuda económica para el estudiante se otorgan por pura meritocracia (léase Beca Progresar), los estudiantes de más bajos recursos se ven obligados a trabajar para sostener sus estudios y ayudar en sus economías familiares, cada vez más flageladas.  Esto, en muchos casos, provoca la deserción de dichos estudiantes debido a que el cursado obligatorio no les permite trabajar para sostenerse.

Los docentes no quedan exentos de la pérdida del poder adquisitivo. Deben trabajar en más cargos de los convenientes a raíz de la precariedad de sus salarios; situación que claramente afecta la calidad de sus clases. Por eso creemos conveniente acompañar a quienes son nuestros formadores y exigirle al gobierno de turno para que las condiciones laborales de los trabajadores docentes sean dignas, ya que este derecho es un medio que también hace a la excelencia académica.

Cabe aclarar que no es objeto de esta nota decir que no debería cursarse, al contrario, entendemos que en muchas carreras (medicina o música por dar algunos ejemplos) el cursado es más que esencial para aprender efectivamente. Pero también sabemos que, si las cátedras estuviesen más adecuadas a la actualidad y se centraran en que el estudiante realmente se interese y no en dar la clase para cumplir, el panorama sería otro, pues iríamos a cursar con entusiasmo y ganas y el nivel alcanzado sería mayor.

Ante esto todos estos fundamentos se pone en evidencia que la asistencia libre es, además de un derecho, una solución necesaria y posible que debe ser exigida para garantizar el acceso a la Educación Pública y de calidad a miles de estudiantes, que son nada menos que el pueblo presente en las aulas.

 

Una vez más las políticas del gobierno provincial obligaron al pueblo a salir a la calle. Esta vez el ajuste sobre la educación, y más precisamente sobre el salario docente, fue el punto que unió a docentes, estudiantes y gremios a marchar hacia la casa de gobierno.

Así fue como este lunes en el kilómetro 0 se hicieron presentes bajo la consigna «Más para educación» el SUTE, el SADOP, SATSAID, ADUME, FADIUNC, SIDUNCU y diversos movimientos politicos y sociales.

Cabe destacar la presencia del movimiento estudiantil, que acompaña la lucha docente entendiendo que no se pueden dar las discusiones por una mejor educación si los docentes perciben salarios miserables. En este marco la Federación Universitaria de Cuyo asistió de la mano de la Secretaría General y otras secretarías, ya que sería ilógico que la agrupación Franja Morada que es quien conduce este gremio, salga a marchar en contra de su gobernador morado y macrista y por ende, en contra de ellos mismos (aquí la explicación de que se nieguen aunque sea a dar la discusión)

Pasada las 20 culminó la movilización y los cerca de 18000 manifestantes quedaron concentrados en la explanada de la Casa de Gobierno, donde algunos dirigentes tomaron la palabra. La primera en hablar fue Mariana Abrego, secretaria general de la FUCuyo, quien expresó el apoyo estudiantil a los trabajadores de la educación y repudió las medidas que se están llevando a cabo en perjuicio del pueblo así como también los dichos del gobernador, quien subestimó la manifestación. También hizo referencia al recorte llevado a cabo en la educación y rechazó las políticas que pretenden la «internacionalizacion» de la educación superior.

También se dirigieron a los presentes Ester Linco Lorca, secretaria general de SADOP (gremio de los docentes privados), quien habló de la equivalencia de la lucha de los docentes privados con la de todos los trabajadores de la educación. La secretaria general de FADIUNC, Francisca Staiti, se expresó sobre la situación económica y paritaria que coloca a la mitad de los docentes universitarios por debajo de la línea de la pobreza. Por último Sebastián Henriquez, secretario general del SUTE cerró el acto diciendo que la lucha por el salario es trascendida por otras cuestiones como las fallas de infraestructura y en los planes de estudio y que las demandas de la sociedad son suplidas por los docentes cuando no se otorgan los recursos suficientes para garantizar el derecho a la educación pública de calidad.

A menos de una semana de que todo el país haya salido a repudiar el ajuste llevado a cabo en beneficio de unos pocos a costa del hambre y la miseria de muchos, los estudiantes y trabajadores mendocinos volvimos a salir a la calle a pesar del blindaje, el miedo y la subestimación que los medios buscan imponer frente a estos conflictos. De a poco el pueblo recuerda que la única verdad es la realidad y su paciencia se va agotando, sugerimos al gobierno acostumbrarse porque no vamos a permitir que sigan avasallando nuestros derechos.