Sobre la “tibieza” y el alejamiento de Prat Gay del Gobierno

Poco más de un año ha transcurrido desde aquel 10 de diciembre en que presenciábamos la asunción de Mauricio Macri como Presidente, y con él llegaban a la Casa Rosada las empresas y bancos extranjeros para tomar las riendas del Estado argentino. La extranjería, a través de sus hombres de confianza, los CEOs, ha gobernado desde aquel día remozando las viejas recetas de ajuste y austeridad. Con la economía en sus manos, la CEOCRACIA ha abultado sus beneficios, expoliando hasta el límite al pueblo argentino para pagar sus “honorarios”.

 

Los medios de comunicación concentrados pretenden tapar este bosque con algunos árboles; y aunque no podemos decir que sus intentos vienen fracasando, los argentinos sienten, a cada paso que da el gobierno de “Cambiemos”, como cada vez se hace más necesario “estirar el mango” y no hay primera plana que suavice el golpe.

Quizá la figura más notoria del cuerpo de ministros a lo largo de este año fue el ex JP Morgan (no por “ex”, divorciado de los intereses de dicho banco) Alfonso Prat Gay. Este ilustre representante de la banca internacional fue el autor intelectual de algunas de las principales medidas de gobierno, entre ellas, el aumento de la deuda externa (que solamente este año va a rondar los 55 mil millones de dólares) y la entrega ante los Fondos Buitre; durante el año en el que estuvo a cargo de Hacienda y Finanzas la inflación aumentó, en comparación con el año anterior, registrando un 40% interanual aproximadamente; 200 mil nuevos desempleados; aumento de las tarifas de los servicios; caída de los índices de producción industrial; aumento del déficit fiscal; aumento de la transferencia de la riqueza argentina al exterior.

Pero a pesar de lo hecho hasta el momento, los resultados del plan de ajuste llevados a cabo por Prat Gay parecían no satisfacer a algunos miembros del equipo de Gobierno. Las circunstancias a nivel global vienen cambiando y los patrones en el exterior exigen que se profundice el ajuste. Alfonso no resultaba eficaz para tal objetivo.

Más allá de los detalles sobre las discusiones en el seno del gobierno, sobre los entredichos y las diferencias entre Macri y Prat Gay y algunas otras nimiedades, es necesario entender este último punto para encontrar la verdadera causa de la renuncia del ahora ex ministro.

A partir de la posibilidad de un nuevo acercamiento de la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI), es necesario poner al frente de las finanzas a alguien que pueda asestar el golpe mortal a la economía nacional de forma más directa y sin tanto “gradualismo”. El vacante ministerio de Hacienda y Finanzas será dividido en dos y a cargo del último rubro quedará Luis Caputo; Nicolás Dujovne estará al frente de Hacienda.

Para pintar de una mano el carácter de “vendepatria” de Caputo vamos a mencionar solamente que él fue el encargado de “aceptar” las condiciones impuestas por los Fondos Buitre a principios de este año para resolver el litigio. Para más datos, el lector puede consultar el curriculum de Caputo  y comprobará que su actividad en la política no describe necesariamente el camino de una “revolución nacional”.

Sobre Dujovne basta señalar su participación periodística como columnista del diario “La Nación” y como panelista en el programa de Carlos Pagni en el canal Todo Noticias (TN). Se intuye a las claras cuál puede ser el rol político de uno de los voceros del monopólico Grupo Clarín.

Entonces, la “tibieza” de Prat Gay lo hace parecer “izquierdista” al lado de Luis Caputo, que viene a aumentar el ángulo de la pendiente por la que se desbarranca la economía argentina.

Las mejores previsiones económicas para el 2017 no muestran una mejora en la vida de los argentinos y en cambio acentúan la transferencia al exterior de nuestra riqueza. Aunque Prat Gay ya no forma parte del Gabinete, ni Caputo ni Dujovne auguran un buen 2017 para la Argentina.

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