La situación de la mujer en tiempos de Macri

Durante los últimos dos años argentinas y argentinos hemos sido testigos del empeoramiento en nuestras condiciones de vida. La pérdida de puestos de trabajo, el pisoteo de derechos laborales, los tarifazos y la inflación provocan que el poder adquisitivo del salario se escurra de nuestras manos como arena seca. Mientras miles se las rebuscan para poder “parar la olla”, en las elegantes oficinas de los bancos, sus CEOS destapan botellas de champagne para brindar con los funcionarios del gobierno que les permite embolsar pingües ganancias.

Los platos rotos de la fiestita de timba financiera y deuda los está pagando el pueblo argentino mediante un brutal ajuste que atraviesa el ámbito público y privado. Ese yunque golpea con toda su fuerza a las grandes mayorías argentinas y sobre todo a su sector más débil: las mujeres.

Cualquiera sea el caso que analicemos las más perjudicadas por este nefasto gobierno son las mujeres, específicamente las mujeres pobres. La desocupación femenina es mayor;el trabajo doméstico es una de las actividades menos reguladas, con peores condiciones de contratación y casi siempre en negro; la brecha salarial es una realidad cotidiana en pleno siglo XXI y tiende a agravarse en el contexto de ajuste actual. Los derechos obtenidos por las mujeres en nuestra historia reciente como la moratoria jubilatoria y la asignación universal por hijo ya no existen o han sido licuados por la inflación. A esta situación se agregan el flagelo de la violencia de género en todas sus expresiones y la mayor incidencia de la problemática de la trata con fines de explotación sexual y laboral.

Quienes creemos que el grado de justicia que existe en una sociedad se mide a partir de la remuneración del trabajo humano y el grado de emancipación de sus mujeres, hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que vivimos en una sociedad más injusta.

En un país de las características de la Argentina, sobre el que pesa la dominación de la extranjería, las mujeres pobres constituyen el eslabón más débil de la cadena social. Sobre ellas recae el peso de una triple dominación: nacional, de clase y de género. La emancipación femenina se convierte en una quimera si no se plantea en el marco de la liberación nacional y social de nuestro pueblo.

Frente a la frivolidad con la que se trata el tema en los medios de comunicación aliados al gobierno, que reducen toda la problemática de la mujer a discutir aborto si, aborto no y la utilización política del mismo como sustituto a una discusión integral, que incluye pero no se agota en el aborto, es que invitamos a hombres y mujeres a debatir sobre la situación de la mujer en tiempos de Macri, con toda la complejidad cultural, económica, social y política que esto implica.