Invitación al radicalismo descontento a reencontrarse consigo mismo

En algunas oportunidades se les ha recordado a los militantes morados que algunos dirigentes del radicalismo están más de acuerdo con las posiciones del campo Nacional que las defendidas por ellos mismos.

 

Algunos ejemplos históricos de ello han sido Yrigoyen, representante de la democracia política, y Jauretche, en nombre del nacionalismo forjista. Perfectamente podríamos agregar a los reformistas de 1918 en el análisis. Pero la actualidad nos sigue brindando oportunidades para refrescar nuestra tesis. Alfonsín es otro quien en sus dichos afirma “el límite es la derecha de Macri” al mismo tiempo que sostenía que la alianza Cambiemos es una traición a los principios radicales. Hasta el mismísimo “Ruso”, Sergio Karakachoff, nos ha dado la razón cuando rondando los años 69 decía defender la unidad del campo popular y decía coincidir con el peronismo en eso de reivindicar a Yrigoyen y a Perón. Ni que hablar de Moreau, quien por esas fechas también decía: “No dejaremos el partido a merced del sistema oligárquico-imperialista.”

Parecen ser suficientes los argumentos citados, sin embargo, es necesario traer a colación también una declaración del “Manifiesto del Movimiento de Renovación y Cambio”, agrupación política interna dentro del radicalismo en la cual estaban nucleados varios grupos como la Junta Coordinadora Nacional y la Franja Morada.

En dicho documento se enumeraba una síntesis de lo que incluía la convicción radical, la cual se definía como nacionalista, popular, democrática y liberadora. “Nacionalista, en tanto respeta las autonomías de todos los pueblos y exige la preservación de la autodeterminación argentina y de su estilo propio de vida. Popular, en cuanto afirma la justicia social y consagra al hombre como protagonista del proceso histórico de transformación. Democrática, porque cree en la soberanía del pueblo como única fuente de poder político, y en el gobierno de las mayorías sin opresión a las minorías. Liberadora, porque esta históricamente comprometida con las aspiraciones de independencia de nuestro pueblo, que desde sus orígenes como Nación se ha visto agredida y distorsionada en su crecimiento por la penetración del imperialismo monopólico.”[1]

Parece que los documentos radicales no han sido leídos por las nuevas generaciones de franjistas. Sabemos que nos van a tratar de correr con que son “chicanas” y nuevamente les trataremos de hacer entender que son argumentos políticos. Pero para salir de esa conversación repetitiva y absurda, les queremos aclarar que esto es una invitación.

Una invitación a que disientan públicamente con el radi-macrismo gobernante y se sumen a las filas de quienes los enfrentamos. Los invitamos a que se reencuentren con ese espíritu nacionalista, popular, democrático y liberador que decían en algún momento de la historia argentina defender. Aquí estaremos, los que humildemente nos aunamos a los reclamos y las necesidades del campo popular o del “pueblo” (en terminología radical), dispuestos a combatir y enfrentar a todo aquel extranjero o nativo que pretenda, en nombre de los intereses foráneos, saquear las riquezas de nuestro país y dejar a nuestro pueblo hambreado y devastado. Los invitamos, una vez más, a aquellos radicales descontentos a militar en contra de Macri, Cornejo en la provincia y Pizzi en la Universidad.



[1] Manifiesto del Movimiento de Renovación y Cambio – UCR. Rosario, 24 de septiembre de 1972.

Modificado por última vez en Lunes, 02 Abril 2018 20:07
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