Política argentina

Política argentina (37)

Lunes, 16 Mayo 2016 11:23

Sobre los despidos en el RENATEA

Escrito por

A lo largo de la historia Argentina uno de los sectores sociales más desprotegidos han sido sido los trabajadores rurales. Sin embargo, de la mano del peronismo, conquistaron derechos que quedaron reflejados en el Estatuto del Peón Rural. Fue la dictadura cívico-militar en 1980 quien derogó dicho estatuto, dejando sin protección a los trabajadores agropecuarios.

A los compañeros estudiantes, a la comunidad universitaria toda y a la sociedad mendocina en general:

TODO SUBE EN LA ARGENTINA, MENOS LOS SALARIOS Y EL PRESUPUESTO UNIVERSITARIO

Alertamos a los estudiantes universitarios, a la comunidad universitaria y a la sociedad mendocina en general sobre la dictadura financiera del macrismo y los CEOs que gobiernan el país, y también sobre sus aliados necesarios: la Unión Cívica Radical y su brazo universitario la Franja Morada.

Hoy se encuentra en peligro la educación pública y gratuita. El presupuesto con el que cuentan las distintas universidades nacionales fue diseñado sin tener en cuenta la quita de subsidios a los servicios básicos para su funcionamiento y la devaluación de más del 40%, con el consiguiente estallido inflacionario que siempre se produce en nuestro país luego de una medida de este tipo, sobre todo cuando el Estado no tiene voluntad de ponerle límites a los monopolios formadores de precios y apela a la “ética de los empresarios”. Todo sube en la Argentina, menos los salarios y el presupuesto universitario. Muchas universidades han denunciado que no les alcanza el presupuesto para pasar agosto y ya están tomando medidas de ajuste presupuestario.

El pueblo que financia nuestros estudios está atravesando momentos difíciles. Más de 170.000 despidos en 5 meses, paritarias que cierran muy por debajo del índice inflacionario (a veces por decreto y con “ítem aula” como en el caso de los docentes de nivel inicial y medio), aumento de los servicios públicos que perjudica a los usuarios individuales y a las industrias, como en el caso de Santa Fe, donde se registra un aumento del 1600% en el gas; como consecuencia de la caída del poder adquisitivo se ha producido una disminución en la cantidad de ventas de los comercios  mendocinos que ya acumula 4 meses negativos totalizando una caída de casi el 23% (cuando en el 2015 se había cerrado con una tendencia al alza de las ventas), crecimiento del pago mínimo de las tarjetas de crédito o del atraso en el pago de las mismas, etc. Los argentinos somos más pobres desde que asumió este gobierno y cada día que pasa la situación empeora. Pero no para todos.

Las razones de esto son la concentración y transferencia de la renta nacional socialmente producida por los argentinos. Se concentra la riqueza por la vía de los aumentos de precios y se la transfiere a través de empresas off-shore y cuentas en paraísos fiscales, para ingresar luego en el negocio de la especulación financiera, el más rentable del mundo, salvo para los pueblos. Los CEOs de estos monopolios formadores de precios están gobernando nuestro país. Ejercen de ministros y atienden de los dos lados del mostrador, como el caso del ministro de Energía que sigue siendo accionista de Shell o Mario Quintana, jefe del equipo económico de Macri, Director de Farmacity, quién se llenó los bolsillos con la compra de dólar a futuro, siendo él mismo quien decidió cuanto iba a pagar el Estado a… él mismo que había comprado dólares antes de asumir como funcionario.

La apoyatura política de este gobierno es la Unión Cívica Radical y su brazo universitario: Franja Morada. El PRO es sólo una personería jurídica sin importancia política ni raigambre en ningún sector popular de nuestro país. El partido que le pone una base popular a este gobierno de orientación oligárquica es la Unión Cívica Radical y lo hace a través de la Franja Morada. Su función es impedir que los universitarios se rebelen contra la dictadura financiera del macrismo y los CEOs. 

No queremos esperar a que en nuestro país haya 50% de pobreza, una Deuda Externa impagable de más del 100% del PBI, 25% de desocupación y destrucción de la industria nacional. Los invitamos a manifestarse y alertar al pueblo mendocino y argentino sobre el final de una película que ya conocemos.

–Miércoles 18 de mayo a las 19:00 hs “Marcha de antorchas”( km 0)

–Jueves 19 de mayo a las 18:00 hs “Asamblea en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales”  junto a los sindicatos docentes de todos los niveles.

AUN – Conducción Centro de estudiantes Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

No todos los personajes que han trascendido en la cultura universal, proviniendo de la literatura, la mitología, las leyendas o de la historia viva, han quedado en el imaginario colectivo por su grandeza, su valentía o su nobleza. Muchos ejemplos hay de viles personajes cuyo nombre ha corrido tras los años casi con la misma intensidad aquellos cuyo recuerdo sigue siendo grato a las multitudes.

Martes, 03 Mayo 2016 13:58

El Cambio llegó a las universidades

Escrito por

La Universidad argentina se ve duramente vapuleada por las medidas del actual gobierno. Ya a principio de año, Macri decretaba (como no podía ser de otra manera) una disminución porcentual con respecto al PBI del presupuesto destinado a la educación superior. A su vez, anuló los convenios de financiamiento y pasantías con la Administración Central, dejando cientos de proyectos de investigación, y docentes y estudiantes vinculados a ellos, en el limbo. Ni hablar de las paupérrimas ofertas salariales que llegan a rondar un 15% para el primer semestre, con una inflación estimada del 5% mensual. 

La espiral inflacionaria devenida de la devaluación y la quita de los subsidios a los servicios públicos, ha levado que la Universidad de Buenos Aires, la mas grande y convocante del país, plantee no comenzar las clases en el segundo semestre, pues el presupuesto previsto para este año (el cual no contemplaba el encarecimiento vertiginoso de las tarifas de luz y gas) sencillamente no es suficiente para encarar la actividad en condiciones óptimas.

Hace algunas horas en reunión con los rectores de 17 universidades del país anunció una partida extra de $500 millones de pesos para mantener las fieras acalladas. Sabemos que no es la solución del problema emparchar el asunto con bolsones de dieron. El agujero en el suelo se sigue ensanchando con el tarifazo y la desregulación cambiaria y comercial. Compartimos un video del programa Economía Política de Roberto Navarro el cual aborda el tema:

Compartimos con nuestros lectores la primera parte del programa Economía Política, donde el periodista Roberto Navarro explica el funcionamiento del sistema de evasión impositiva de los grandes capitales nacionales e internacionales, perjudicando al Estado y por ende a los argentinos. Con nombres y apellidos, Navarro muestra como se llevan la «guita afuera» y como despúes esa plata vuelve en forma de Deuda Externa.

La pesada herencia como la justificación de todo. Esa parece ser la estrategia adoptada por Macri (soplada al oído por Durán Barba) para explicar las medidas que viene tomando desde hace 4 meses.

En el día de ayer, el ex Ministro de Economía, Axel Kicillof, se presentó ante el Juez Bonadio para declarar en el marco de la causa por la mal llamada «venta de dólares a futuro» (Rofex), realizada por el Banco Central en el último año de gobierno de Cristina Fernández. Compartimos extractos de la declaración de Kiciloff, no sin antes hacer incapié en dos cuestiones:

El Rofex es una operación en sí, legal y válida con la que cuenta cualquier organismo, sea público o privado. Funciona muchas veces como seguro de cambio para aquellos que operen con la divisa extranjera. Por ejemplo, una importadora compra dólares a futuro para que, en caso de una devaluación, pueda cubrir la diferencia en pesos y seguir importando a un ritmo similar al que lo realizaba (al menos por un tiempo); paliando así la pérdida del valor real del peso. Además esta clase de operatorias se realizan por medio de una «pantalla ciega», tal y como explica Kicillof, por lo que es imposible que quien vende, elija a quién se lo vende. Nos resulta tragicómico que un gobierno que ha desregulado el mercado financiero y comercial, y ruega por créditos internacionales a la tasa de interés que sea, se preocupe frente a las jugadas especulativas que puedan surgir de esta operación. 

Párrafo aparte merece el ensamblado mediático — judicial del que surgen las denuncias, según Kicillof, «voligomas». Es decir, el copie y pegue de un artículo del diario Clarín en un expediente judicial se convierte en una herramienta política con la que cuenta hoy Macri y la rosca oligárquica vinculada a él, para borrar del mapa cualquier atisbo del gobierno anterior. Poco se habla, pese a que el escándalo haya cobrado dimensiones mundiales, sobre la investigación que rodea a los Papeles de Panamá y las (por ahora) cuatro empresas deslocalizadas de quien funge de presidente. Menos de la citación que la Comisión Interamericana de DDHH entregó a Macri por el avallasamiento de la libertad de expresión a partir de la modificación por decreto de la Ley de Medios. Insistimos: ni la Justicia, único poder del Estado no sometido a la voluntad popular, ni los medios de comunicación, el capital mas concentrado a nivel mundial, son independientes. Representan un interés de clase casi siempre opuesto al de las mayorías populares. Dejamos aquí las declaraciones de Kiciloff.

——————————————————————————————————————————————————————————————————————————

Sr. Juez Bonadío.


Empecemos desde el principio. Pese a lo que se ha tratado de insinuar, la llamada “causa dólar futuro” no es un “negociado” ni una causa de corrupción. De hecho, en las 1.000 páginas del expediente, no hay ninguna denuncia sobre un eventual beneficio a algún funcionario, empresario u otra persona vinculada a la anterior gestión. Si bien al inicio de la investigación Ud. citó a numerosos “testigos” para averiguar si el Banco Central le había vendido “dólar futuro” a algún amigo o conocido para así favorecerlo, insistiendo en obtener “las listas” de los que compraron, finalmente comprendió que la operatoria en el mercado de futuros se realiza en una “pantalla ciega”, es decir, resulta imposible para el vendedor, por la naturaleza del sistema, conocer la identidad de los compradores y viceversa. Por eso, al volverse evidente que no existió ningún hecho de corrupción, lo que se investiga en esta causa fue mutando sobre la marcha, en búsqueda de algún delito del que inculparnos.


¿De qué delito se nos acusa ahora entonces? A ciencia cierta, aún no lo sé. En las 1.000 páginas no hay ninguna explicación al respecto. Sólo se sostiene que el Banco Central realizó contratos en pesos atados al valor futuro del dólar a un precio que, según se intenta (infructuosamente) demostrar, es “distinto al de mercado”. Sinceramente, Señor Juez, la acusación es tan absurda que no sé por dónde empezar la explicación. 


Indudablemente, cada vez que el Banco Central interviene en un mercado lo hace “con fines regulatorios del precio de mercado”, cualquiera sea ese precio: la tasa de interés, el dólar presente, los contratos en pesos atados al valor futuro del dólar, los títulos públicos. Si este accionar estuviera prohibido, si fuera ilegal, simplemente no existiría la política monetaria. Ni existirían los bancos centrales como reguladores del mercado. Esto no es una práctica argentina, sino que todas las autoridades monetarias del mundo realizan intervenciones en diversos mercados con el objetivo de alterar los precios vigentes de acuerdo a las metas de política económica que buscan alcanzar. 


Señor Juez, en la causa Ud. comprobó, además, que el Banco Central de la República Argentina interviene en el mercado de dólar futuro como lo hace la mayoría de los bancos centrales del mundo. Es una operatoria normal y parte habitual de la política cambiaria. La investigación se enfocó luego a demostrar algo prácticamente esotérico: si el precio que fijó el banco central era o no el “correcto”, o, como dirían los economistas aristotélicos del medioevo, el precio “justo”. Así, si el Banco Central vendía por debajo o por encima de ese precio, la operatoria podría cuestionarse y perseguir por vía legal al que fijó ese precio. La tarea es ímproba: es perfectamente legal que el Banco Central opere en el mercado y que fije el precio que le parezca conveniente. ¿Cuál debía ser dicho precio? Para averiguarlo, usted citó a declarar a numerosos economistas, todos ellos pertenecientes a la Alianza Cambiemos o claramente alineados con sus ideas políticas y económicas, para preguntarles si el precio del dólar que fijó el banco central en esos contratos era “adecuado”. Todos los economistas de Cambiemos opinaron, previsiblemente, que no. Sin embargo ninguno de ellos dijo, porque sería absurdo hacerlo, que fijar un precio distinto al que ellos creen correcto pueda ser un delito. Es más, en el expediente tiene lugar un verdadero debate porque los economistas de Cambiemos no consiguen ponerse de acuerdo. ¿Cuál sería el precio “adecuado” o “correcto” para los contratos en pesos atados al precio futuro del dólar? Alguno dice que debería haber sido igual o que es comparable al del “dólar bolsa”, otros al de los “forward” en dólares de Nueva York, otros al del “dólar link” en el mercado local y otros al del dólar corriente más la tasa de interés en pesos. La diversidad de opiniones existe y es válida. Pero es imposible afirmar que la venta de contratos atados al valor del dólar futuro a un precio distinto es un delito. 


Luego, el expediente parece preocuparse por el monto operado y las ganancias o pérdidas que tuvo o iba a tener el Banco Central con esa operatoria. En primer lugar, hay que aclarar otra cuestión, también obvia. Cada vez que el Banco Central interviene en un mercado, obtiene ganancias o pérdidas contables, por definición. Pero el Banco Central no es un banco comercial privado que persigue la máxima ganancia. Lógicamente, su Carta Orgánica no habla de un fin de lucro. Su función es distinta: hacer política monetaria, no tener las máximas ganancias o evitar las pérdidas. 


El absurdo de esta denuncia puede demostrarse también, y de manera más contundente, con el manejo de la política monetaria por parte del gobierno de Macri. La megadevaluación de la moneda argentina que implementó el actual gobierno, mayor –por ahora– al 50%, estuvo acompañada de una fuerte suba de la tasa de interés. Si se siguiera el criterio que intenta imponer esta causa, habría que hacer una denuncia al presidente del Banco, al Ministro de Hacienda y al Presidente de la Nación. Me explico. El Banco Central fijó la tasa de interés que le paga a los bancos en 38%. Es altísima. Claramente, no es una tasa “de mercado” según el criterio de los propios economistas de Cambiemos, porque si Usted va un banco comercial privado y deja su plata, no le van a pagar más de 29%. De hecho, eso es lo que están haciendo los bancos: usted pone un plazo fijo, le pagan 29% y ellos se dan vuelta, le prestan su plata al Banco Central a una tasa mucho más alta “que la de mercado” y tienen una formidable ganancia, sin riesgo alguno. Así como lo escucha. Esta operación que se realiza con un título llamado LEBAC la vienen haciendo desde diciembre y el BCRA ya acumuló una deuda de 475.000 millones de pesos en forma de LEBAC. Si se mide desde la perspectiva de las pérdidas, el Banco Central va a perder una fortuna. El “costo” de esta medida será de más de 150.000 millones de pesos en el año. Muchísimo mayor que la supuesta “pérdida” que se analiza en este expediente. Del mismo modo que se intenta hacer aquí, podría acusarse a las autoridades de operar “fuera de precio de mercado” y causarle gigantescas pérdidas al Banco Central. Sin embargo, no le estoy sugiriendo hacerlo. Aunque no estoy en modo alguno de acuerdo con pagarles a los banqueros esa tasa de interés, muy bien sé que se trata de una política económica (liberal) de este gobierno. Se puede estar de acuerdo o no, pero seguro no es materia del derecho penal, no es ilegal y no es delito. 


Este absurdo conduce a pensar, entonces, que el Banco Central debería pedirle permiso a algún miembro de la justicia cada vez que interviene en el mercado. Con este criterio, sería el Poder Judicial y no el Banco Central el que debería determinar el precio en todos los mercados, único modo que tendrían las autoridades de evitar ser juzgadas. 


Pero volvamos a lo que se cuestiona en esta causa. Lo que ocurrió en la segunda mitad de 2015 con el mercado cambiario es también conocido. Fue, como sabemos, un año electoral. Al repasar la historia argentina se observa que la incertidumbre política propia de un cambio de gobierno se traduce también en incertidumbre económica. Por motivos que no pretendo explicar aquí, cada vez que se presentan situaciones de incertidumbre ciertos actores económicos tienden a “refugiarse” en el dólar. A ello hay que agregar que ciertos sectores empresarios buscan casi siempre provocar una devaluación de la moneda, simplemente porque cuando esto ocurre se benefician económicamente. 


Sin ir más lejos, desde 2003 se sufrieron 9 corridas cambiarias. Cuando se produce una “corrida cambiaria” las autoridades pueden tener dos reacciones: o el Banco Central se resigna a una fuerte devaluación –dejando “flotar” el tipo de cambio–; o, el Banco Central enfrenta la corrida con los instrumentos financieros de intervención de los que dispone. En particular, el gobierno del que formé parte no juzgaba positivo para el país que se produjera una fuerte devaluación en el segundo semestre de 2015. Puedo explicar sintéticamente los motivos; cuando el peso se deprecia violentamente, en Argentina, suelen ocurrir dos cosas: primero, se acelera la inflación y luego se produce recesión. Sobre estos efectos de la devaluación existe un acuerdo bastante generalizado. Si no lo hubiera, de todos modos, basta con repasar los efectos que está teniendo la devaluación llevada adelante por el actual gobierno.


Los principales objetivos de política de nuestro Gobierno fueron el crecimiento y la inclusión social, es decir, la producción y el trabajo argentinos. Si Usted observa la Ley de Presupuesto (N°27.198), verá que, para el año 2015, teníamos previsto un crecimiento positivo del PIB de 2,3% anual. Hace pocos días, el actual gobierno nacional dio a conocer la estadística de crecimiento del año pasado que arrojó 2,1%. En un marco de crisis internacional, derrumbe del precio de las commodities y caída del PIB de –3,8% de nuestro principal socio comercial, Brasil, podría decirse que el objetivo de crecimiento se cumplió más que razonablemente. Este crecimiento no es obra del azar, sino que para alcanzarlo fue necesario ejecutar y coordinar múltiples acciones, de numerosas dependencias del Estado.


Lo que no puede discutirse es que este panorama cambió radicalmente una vez que asumió el nuevo gobierno. El gobierno de Macri simplemente aplicó, de momento, una variante del clásico plan económico de corte liberal, que se inició con la megadevaluaciòn de la moneda acompañada por la liberalización del comercio, la reducción de los controles que evitan la fuga de capitales, la búsqueda de endeudamiento externo a cualquier costo, el agudo incremento de las tarifas de los servicios públicos, la reducción de las retenciones a las exportaciones, el fin de los acuerdos de precios con los privados, despidos y cierres de numerosos programas del Estado, encarecimiento del crédito, contracción fiscal y monetaria (ajuste), entre otras. Al menos, hasta el momento, puede afirmarse que gracias a este programa económico la inflación aceleró drásticamente su ritmo hasta alcanzar un sostenido 4% a 6% mensual. También comenzaron los despidos y los cierres de establecimientos que redundaron en la pérdida de más de 110.000 empleos. La devaluación condimentada por el ajuste, la apertura y la liberalización dan como resultado, previsiblemente, la inflación y la recesión que se están observando.


Como dije, la política económica de nuestro gobierno no incluía una mega-devaluación de la moneda en 2015 pero ambos candidatos presidenciales sostenían que tampoco la realizarían en 2016. Hay innumerables declaraciones de Macri y Scioli, registradas por la prensa gráfica y audiovisual, en las que aseguraban que no iban a devaluar (de las que dejé constancia en mi declaración). En ese marco, el Banco Central se dedicó a asegurar la estabilidad cambiaria, tal como sostiene su Carta Orgánica (art. 3). Para cumplir con esta función, los bancos centrales de todo el mundo disponen de varios instrumentos. El primero de ellos es intervenir en el mercado del dólar corriente (spot) comprando o vendiendo dólares. Otro instrumento es la intervención en el llamado mercado de “dólar futuro”. Explico brevemente de qué se trata porque el nombre puede resultar engañoso: en rigor, no se trata de “dólares” ni de “futuro”. 


Vamos por partes. Las operaciones de dólar futuro se realizan con contratos llamados “derivados”. Se pactan íntegramente en pesos y se encuentran atados al valor del dólar en un determinado plazo. Su funcionamiento es el siguiente: permite que dos partes pacten (anónimamente, a través del sistema de “pantalla ciega”) entre ellos un determinado valor para una determinada fecha, digamos, para dentro de un mes. Supongamos que el dólar corriente vale $9. Dos privados se ponen de acuerdo en un valor de $11 dentro de un mes. Uno de ellos pondrá la diferencia si, transcurrido un mes, el dólar vale más que $11 y el otro pondrá la diferencia si vale menos. El monto de la diferencia se pone en pesos. No está en juego ni un solo dólar. Estos contratos pueden venderse en el mercado y su precio es el llamado “dólar futuro”. 


¿Por qué los bancos centrales intervienen en el mercado de dólar futuro? Porque, como ocurre en muchas decisiones económicas, el futuro ejerce una poderosa influencia sobre el presente a través de las expectativas que se forman los agentes económicos. Si hoy el dólar valiera $15 y en el mercado se estableciera un “dólar futuro” para dentro de un mes a $20, se estaría admitiendo indirectamente una devaluación, el efecto sería similar al que si la devaluación se produjera hoy mismo. El dólar a $20 dentro de un mes se convierte en el precio de referencia y ese valor del dólar, a través de las expectativas, influye sobre los precios de toda la economía de hoy y sobre todas las decisiones del presente. Ningún Banco Central permite que el precio futuro esté desalineado con el precio actual del dólar porque a través de las expectativas, el futuro se hace presente; de modo que convalidar un dólar futuro muy elevado es lo mismo que convalidar una devaluación. 


Pero, además, un salto pronunciado en el valor del dólar futuro fomenta una corrida cambiara en el presente, porque si el Banco Central convalida ese valor, a todos los agentes les convendrá siempre pasarse al dólar esperando que se produzca la devaluación, que cuenta con la convalidación de la autoridad monetaria. Así, si la autoridad no interviene en el valor del dólar futuro lo que hace es alimentar una corrida, porque hace más rentable tomar dólares frente a la opción de tomar pesos. 
Simplificando: en 2015 el Banco Central evitó que se produjera una mega-devaluación inmediata de la moneda por causa de una corrida cambiaria. Este organismo autónomo, encargado de la estabilidad cambiaria, monetaria y financiera, intervino a tal efecto en los mercados que regula. No se hizo nada extraño, sino seguir implementando medidas en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, que estaban incluso plasmadas en la Ley de Presupuesto.


Señor Juez: aunque los testigos que citó, en su mayor parte vinculados a la Alianza Cambiemos, no estén de acuerdo con ninguna de las políticas que implementó el gobierno anterior en cualquiera de los 12 años en ejercicio, lejos está de las naturales atribuciones de un tribunal penal federal juzgar la legalidad de esas políticas. Es por eso que insisto en que esta causa tiene exclusivamente carácter político. De prosperar, este intento de judicializar la política económica sentaría un verdadero y novedoso precedente a escala mundial. Porque con este criterio las políticas del gobierno actual, que hasta ahora han logrado bajar ostensiblemente el salario real, provocar el despido a miles de argentinos, poner en jaque a buena parte de la industria y el comercio, enriquecer a los bancos con una elevadísima tasa de interés que además perjudica a la producción y el consumo nacionales; deberían también discutirse en tribunales. Por ese camino se llegaría al absurdo de que el poder judicial sea el que determina cuál política económica debe aplicarse en base a si es o no un delito. 


Fue el gobierno de Macri el que decidió devaluar, y cuando lo hizo, el Banco Central “perdió” en el mercado de futuros, pero también “ganó” en términos de crecimiento de sus activos en pesos. Esta causa, de manera inexplicable, intenta aislar sólo la pérdida y achacársela al gobierno anterior que no devaluó en vez de responsabilizar al que sí lo hizo. De hecho, cuando se ve todo el cuadro, se observa en el balance del Banco Central que la “ganancia contable” superó la “pérdida contable” y mejoró su patrimonio. Este enfoque es, a decir verdad, una forma muy extraña de analizar por separado uno de los tantos efectos económicos de la devaluación, que en Argentina favoreció claramente a los grupos exportadores concentrados y perjudicó a los asalariados y las clases medias, los jubilados, etc. 
Señor Juez. Como dije, y para terminar, no hay en todo el expediente indicio de delito alguno, menos aún de un “negociado”, ni de ninguna irregularidad en la habitual operatoria de “dólar futuro”. 


Pero todavía hay algo más extravagante: resulta desde todo punto inexplicable que Usted intente imputar, en base a un expediente difuso, a varios miembros del Poder Ejecutivo.


Ya he mostrado aquí que nada de lo que se imputa al Banco Central puede considerarse un delito. Lo que quiero señalar ahora es que a lo largo de todo el expediente no se encuentra ninguna alusión a mi persona, con excepción de una. Esa excepción es la declaración del periodista Marcelo Bonelli del Diario Clarín que además aporta como “pruebas” sus propias notas en el diario.


En mi desempeño como funcionario público fui objeto en más de una oportunidad de denuncias de este tipo, a las que he dado en llamar “denuncias voligoma” en alusión a un conocido adhesivo sintético. Describo el procedimiento: primero, el diario Clarín publica una nota en la que se denuncia un presunto delito que yo habría cometido. Inmediatamente, un tercero realiza una denuncia –en mi caso han sido casi siempre abogados vinculado a Cambiemos–, lo cual provoca una nueva nota en el diario (y en otros que lo repiten) señalando que he sido denunciado por un acto de corrupción. Luego, se inicia una causa judicial en mi contra basada exclusivamente en la supuesta investigación periodística que motiva la nota original. Aparecen después innumerables noticias acerca de la evolución de la causa por corrupción que se cursa en mi contra. 


Las denomino “denuncias voligoma” porque el procedimiento consiste en cortar y pegar la nota de diario Clarín, y convertirla en denuncia y causa judicial.
La particularidad de esta causa es que la supuesta “prueba” suministrada por el diario Clarín y la declaración de este periodista aparecen en esta causa recién después de que fui convocado a declarar. En este caso quien se basa en la denuncia periodística no es un abogado relacionado con Cambiemos, sino usted mismo, Sr. Juez, que trae a colación las notas de Bonelli y que lo convoca a declarar.


Es por eso que me atrevo a sospechar que las notas publicadas en el diario Clarín son el origen de toda esta bochornosa causa judicial. Es de allí de donde usted saca que yo, en nombre del poder ejecutivo, le di órdenes al banco central para que hiciera estas operaciones con el solo fin de perjudicar al futuro gobierno. También sostiene que el candidato del frente para la victoria, a través de un colaborador, intentó que el banco central cambiara su política. 


Ya después de habernos citado a indagatoria, cita usted a un colaborador de Daniel Scioli, Gustavo Marangoni, que lo único que hace es echar por tierra toda esta operación mediática. En efecto, Marangoni afirma que, tal como dijo el candidato del FPV, no tenía planeado devaluar violentamente sino llevar el dólar a 10 pesos en enero, con lo que el Banco Central hubiera ganado más de $9000 millones en su operatoria en el mercado de futuros. Y afirmó, además, que esa conversación con Vanoli, que me involucra, simplemente no existió. 


Señor Juez, se ha pasado Usted todos estos meses investigando la existencia de estos hechos inventados por Bonelli. En este expediente no se ha probado ninguno de estos hechos y, para peor, cuando a último momento Usted cita a declarar al colaborador de Scioli cuya identidad Bonelli no podía revelar, Gustavo Marangoni simplemente niega todas estas fabulaciones. Estas son las dos últimas declaraciones de testigos que figuran en el expediente. Sin duda, deberían haber sido las primeras así nos ahorrábamos tanto suspenso. 


Fuera de los tecnicismos y cuestiones económicas en juego, la principal enseñanza que deja la lectura del voluminoso expediente de esta causa es que un Juez Federal de la Nación debería saber distinguir entre un posible delito y una simple operación político-mediática impulsada por el periodismo para favorecer a un partido político y perjudicar a otro. Y si logra reconocerlas debería abstenerse de participar y terminar formando parte de ellas. Porque su único objetivo es la persecución de ciertas personas para instalar en la opinión pública que han cometido un delito cuando no lo han hecho. Pretenden como mínimo dejar la sospecha de que son corruptas, o buscan provocar una foto en las escaleras de Comodoro Py y otros circos mediáticos a los que un Juez de la Nación no debería jamás prestarse.

 

Los lectores de la Revista Integración Nacional ya han notado que un nuevo 24 de marzo se encuentra caída nuestra página. Esto no es obra de un desperfecto técnico sino de un ataque informático. Ahora bien ¿Por qué nuestra revista y por qué de nuevo el mismo día?

 

La RIN es un aporte de militantes del Movimiento Integración Nacional junto a numerosos compañeros y amigos, a la discusión de los asuntos colectivos y, fundamentalmente, a la defensa del campo nacional. Nuestros lectores reconocerán que en este medio se han publicado numerosas columnas denunciando a aquellos que persiguen la entrega de la soberanía. Hoy, varios de ellos ocupan altos cargos del Estado.

 

¿Será que al gorila de turno le habrá molestado y busca incordiarnos una vez más en las mismas fechas? Si responderá a un cheque o a una pauta cultural, eso ya lo desconocemos. Se ha tomado su tiempo y trabajo para afectar exclusivamente a nuestra página.

 

Son tiempos en los que medios que se niegan responder a los intereses del imperialismo norteamericano son levantados y nuevos medios afines se asoman. Las señales RT y Telesur en nuestro país son una muestra.

Sin embargo la caída de nuestra página, irónicamente y a pesar de los gorilas, no ha hecho más que acelerar el perfeccionamiento de nuestra revista. Mientras usted lee esta nota, nuestros compañeros se encuentran resolviendo la creación de una nueva página. Al mismo tiempo, mientras terminamos esa tarea, seguiremos publicando en una nueva dirección 

 

Invitamos a nuestros compañeros y amigos a publicar sus opiniones y trabajos, fomentando la discusión de los asuntos públicos que nos atañan como argentinos y argentinas y, sobre todo, como latinoamericanos. (RIN)

 

Canta conmigo canta,

hermano americano,

libera tu esperanza

con un grito en la voz.

 

Canción con todos. Armando Tejada Gómez

La noche del 15 de marzo, desde el Movimiento de Integración Nacional, convocamos a los mendocinos a realizar una vigilia en el kilómetro 0 mendocino durante la discusión en la Cámara de Diputados, acerca del proyecto impulsado por el gobierno de Macri de acuerdo con los Fondos Buitres. La votación final fue en contra de la Soberanía económica nacional y a favor de los buitres. Sin embargo son miles los argentinos que en todo el país se manifiestan en contra de la política de endeudamiento y ajuste que lleva adelante el gobierno. «Los argentinos no queremos vivir pagando y morir debiendo». 

Con 165 votos a favor y 86 en contra, luego de una sesión de más de horas se le dio media sanción al proyecto presentado por el gobierno nacional para derogar las leyes que sostienen las reestructraciones de deuda anteriores. Los bloques que apoyaron el proyecto en la Cámara de Diputados fueron el oficialismo de Cambiemos, el bloque del massismo y el bloque PJ disidente (mejor conocido como bloque Sanguchito y Mate Frío) y algunas sorpresitas del FpV. Como no podía ser de otra manera, el proyecto contó con la aprobación rotunda del ex presidente Fernando De la Rúa, coautor junto a Cavallo de delicias como el Megacanje y Blindaje.

Repudiamos la política de sobreendeudamiento a la que intenta llevarnos el gobierno de Mauricio Macri. Ya hemos visto los resultados, que no fueron otra cosa que la miseria y el hambre generalizado de los argentinos; situación que estalló en diciembre de 2001 cuando un presidente tuvo que dejar su mandato en helicóptero, con una desocupación del 50% y priorizando pagar la deuda externa a los sueldos y las jubilaciones. Consideramos que esto es una condena para el pueblo argentino de hoy y de mañana, obligándonos a pasar nuestra vida pagando y aun así, morir debiendo.

Ojalá los senadores la semana que viene, por el bien del pueblo argentino, rechacen el retorno al Coloniaje.

AUN– Conducción Centro de Estudiantes

Desde el Movimiento de Integración Nacional adherimos a la declaracion de la Conduccion del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas en rechazo de lo aprobado en el la Camara de Diputados de la Nación.

Página 3 de 3
Copyright