Sábado, 18 Junio 2016 14:14

La barrabasada de López, los límites del Kirchnerismo y la caradurez de Macri

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La cronología de los hechos y el seguimiento de la causa judicial del indignante y ridículo caso del ex Secretario de Obras públicas del kirchnerismo, José López, será asunto a tratar por los periódicos de cada mañana, de acá a varios meses más. Nuestra intención es la de identificar en este caso, como así en los innumerables hechos de corrupción y desmanejo de los fondos públicos que resultan moneda corriente en nuestro país, el extracto de un problema más profundo, tal y como es un sistema político corrompido desde sus cimientos y sumido a lógica de la burocratización de la actividad política, el manejo punteril y oportunista por parte de la dirigencia, y la utilización del Estado y de los bienes de todos los argentinos como herramienta de lucro de unos pocos hijos de puta.

 

Ocho palos y medio en verdes, miles más en euros, pesos, yuanes y riyales de Qatar (¿?), unos cuantos Rolexs de importación y una carabina de calibre 22 fueron incautados del vehículo de López, quién según el informe oficial, habría tenido intenciones de enterrarlos en un monasterio de la localidad de General Rodríguez. Una forma un poca más mundana de evadir al fisco que tenerla guardada en alguna cuenta deslocalizada en Panamá. Pero como se necesitan dos para bailar el tango, la pregunta que surge es ¿de dónde sacó aquel dinero no declarado López?

Como Secretario de Obras Pública tenía acceso a una caja enorme de la cuál manoteó algunos chelines. Pero a este fondo aportan diversos grupos económicos privados que obtienen las licitaciones de obras públicas en todo el país. A partir de allí, surgen los “incentivos” a los funcionarios encargados del concurso público.

Los principales contratistas del Estado de los últimos años han sido Techint del ítalo-argentino Paolo Rocca, Electroingeniería de Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreyra, e IECSA del primo del presidente Mauricio Macri.[i] Habiendo sido conseguido por medio de sobrefacturaciones o coimas, el dinero incautado provenía del aporte de los principales grupos de la patria contratista, con los cuales López dada la naturaleza de sus funciones, tenía contacto permanente.  Algunos de los mismos que lucran con el Estado desde la dictadura cívico – militar del 76´. Por ejemplo, y como no podía ser de otra manera, el grupo Macri. 

Pero esto no quita el papel que jugó López durante estos doce años y medio de kirchnerismo, siendo uno de los funcionarios del círculo chico de Néstor y Cristina. Un gobierno que encaró con una profundidad solo comparable con las épocas de peronismo, una política de redistribución de la riqueza, que permitió la dignificación de la vida de millones de argentinos, y sin embargo un gobierno que, entre tantos otros límites que desembocaron en la derrota del FPV en noviembre pasado, se inundó de busca vidas, criminales y chantas, quienes usufructuando el nombre de Perón, consiguieron acomodarse en el Estado y abultarse los bolsillos a costa de él. Por ello y aun así, defendiendo sus gobiernos hasta las últimas instancias, jamás nos reivindicamos kirchneristas.

El gordo Miranda y su paso de Las Heras al Dalvian, del FPV al PROperonismo; Lobos y su mansión de ocho millones; Paco Pérez, abogado de la Barrick, inútil denunciado de enriquecimiento ilícito; el ex UCEDE  Boudou y el caso Ciccone; los Ottavis, Insarrualde y Urtubey ‚que se dedicaron más a figurar con esposas vedettes (contratadas por sus servicios de trofeo) que a cumplir sus funciones públicas; y tantos otros ejemplos de referentes de una partidocracia absurda, sí, pero sobre todo gorila y antinacional.

Y esta cuestión, que no es exclusiva del gobierno anterior (vale la pena mencionar los papeles de Panamá, la compra de dólares a futuros por parte de los mismos funcionarios que devaluaron, Aranguren y la entrega de licitaciones a la empresa de la cual el sigue siendo accionista, entre otras), es la consecuencia directa de la función dispuesta hoy por hoy para la partidocracia en un Estado semi colonial como el nuestro. Esa sensación de que “son todos la misma mierda” no es otra cosa que el sentir que el carácter representativo de nuestro sistema político es solo verso de la Constitución. Que el Estado, única herramienta con la que cuenta el pueblo para transformar la sociedad y convertirla en una un poco más justa, es un nicho de ladrones.

Todo ello, fogoneado por un aparato cultural orquestado por los medios de comunicación concentrados y la Universidad dispuesta al interés trasnacional, que no pierde oportunidad en intentar desentender a cada argentino de los problemas de su conjunto, desemboca en un desprestigio de la actividad política. Y ante todo, quienes esto opinamos somos militantes políticos. Pretendemos ser artífices del destino común y no instrumentos de la ambición de nadie, parafraseando a Perón. Quienes lucran de la actividad de caridad más importante no nos generan más que asco y desidia.

No dejamos de señalar, sin embargo, los dobles discursos y a los caraduras que lo efectúan. Que a los corruptos los metan en cana. Solo a través de una política desenfadada, decidida y con profundo sentido nacional y social, se erradicaran de raíz los problemas que aquejan al Estado, para colocarlo al servicio del pueblo que lo erige. A diferencia de muchos que se sienten defraudados y desencantados de la política, nosotros reafirmamos nuestra convicción de que el camino que hemos elegido es el acertado: consolidar una organización de cuadros políticos, munidos de herramientas teóricas que nos permitan conocer y razonar la realidad argentina y latinoamericana, el estudio y apropiación del pasado histórico y la solidaridad y empatía con quienes más sufren; para aplicarlos en la práctica política cotidiana, en el ámbito que nos toque gobernar. Sólo ocupando el Estado con hombres y mujeres despojados de  mezquindades individuales y al servicio de una causa común, podremos reorientar todas las herramientas, recursos e instrumentos a favor de quienes están convencidos de que es posible salir del barullo en el que nos han metido.

Parafraseando a un gran cantante nacional, les decimos a nuestros compatriotas, que no se desanimen  y levanten su voz:

que todo fue culpa de cuatro atorrantes, que sólo lograron que el pueblo no cante, volvé cuando quieras que juntos podremos, salir adelante…” (“Septiembre del 88” Cacho Castaña)

 


[i]El Gobierno dio a conocer un ranking de las empresas contratistas del Estado. La Nación. 18/08/2015

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