Sábado, 22 Julio 2017 14:04

El destino incierto de nuestra Soberanía satelital

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La  Empresa Argentina de Soluciones  Satelitales Sociedad Anónima (ARSAT),creada en el año 2006, es una empresa estatal con el derecho exclusivo para la comercialización y operación de satélites en la posición orbital 72 y 81 grado oeste en Banda Ku. Su objetivo es darnos soberanía satelital en todo el territorio argentino, pero además llegar con este servicio a toda América.



En el año 2010 en dicha empresa , se comenzó a trabajar en el proyecto ARSAT-1 en Bariloche. Su objetivo era que dicho satélite fuera el primero de una serie de los mismos fabricados en la argentina, realizados con el trabajo y el conocimiento de nuestros propios científicos (un dato no menor), la tarea del ARSAT-1 sería mejorar y ampliar los servicios de televisión satelital (TDA), internet, datos móviles y telefonía IP (tecnología que permite integrar en una misma red voz y datos, por ejemplo las videos llamadas).

El 16 de octubre  del 2014 se lanzo ARSAT-1 , y la prensa internacional (al igual que los interéses extranjeros) ponían sus ojos en el avance científico-tecnológico, que producto del esfuerzo de cientos de científicos que trabajaban en aquella empresa estatal ‚  dejaron a la Argentina como uno de los pocos países que pueden hoy en día tener el orgullo de poner un satélite en órbita y empezar o obtener soberanía satelital (tan requerida en estos tiempos).

 La historia continuaría, con los lanzamientos de ARSAT-2 en el 2015 y un futuro ARSAT-3 para el año 2020 , y así lograr la cobertura no solo en argentina sino de todo el continente.
La historia que habla de nuestra búsqueda de soberanía satelital y  desarrollo tecnológico y científico,  es la historia de la empresa estatal ARSAT, esta habría de tener un giro esperado para muchos desde que Macri gobierna en la Argentina. Los científicos que allí trabajaban se opusieron desde un comienzo a que Macri fuera electo como presidente, ya que conociendo el plan de gobierno que pretendia aplicar, basado en un modelo rentístico-finaciero, el futuro de ARSAT  estaba en total riesgo, algo que hoy ellos pueden ratificar.

Apenas asumió, en el mes de enero, Mauricio Macri se encargo de echar a una gran cantidad de los científicos (entre otros) que allí trabajaban, estos en forma de protestas se pusieron a lavar platos, intentado  concientizar a sus colegas en todo el país del futuro que les esperaba a todos los científicos. Luego de muchos años otra vez era una opción irse de la Argentina con desgano, ya que nos les ofrecía el estado un lugar donde poder brindar sus servicios tan útiles.

Hace unos días el gobierno nacional decidió crear un empresa mixta llamada NEWCO (compuesta en un 49%  del capital por ARSAT, y un 51% HUGHES que es una empresa norteamericana) para la construcción de ARSAT-3. Quien va a dirigir la construcción y luego el servicio que brinde ARSAT-3 será la empresa norteamérica producto de haber aportado más capital en la creación de dicha empresa. Esto no termina aqui, sino que además, se busca comercializar (con el mejor postor, seguramente una empresa extranjera que posea el capital suficiente)  el espacio donde trabaja ARSAT-2, con el objetivo de financiar a la empresa estatal ARSAT. Expertos señalan que estas medidas violan la ley de soberanía satelital de la Argentina (Ley 27.208)

Lo que estamos viendo hoy en la Argentina no es más que algo ya vivido. Esta privatización en cuotas de la empresa estatal ARSAT  es el comienzo de la perdida de nuestra soberanía satelital, como en algún momento le paso a YPF (perdida de nuestra soberanía en hidrocarburos) o la privatización de los Ferrocarriles Argentinos ( pérdida de nuestra soberanía en el transporte), entre otros.

Quienes tengan la brillantez de relatar la historia de los argentinos de estos últimos tiempos, deberán señalar el esfuerzo logrado por el estado y miles de científicos para darnos soberanía satelital a la hora de crear la empresa estatal ARSAT y trabajar en la construcción y funcionamiento de dos satélites hoy en orbita. Pero también tendrá que hablar  del revés de esta política debido a los intereses antinacionales del gobierno que esta hoy de turno.

Como decía aquella vieja canción “Solo le pido a Dios, que el engaño no me sea indiferente, si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.

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