La Redacción

Yo voy a zafar

Publicado en Política argentina Sábado, 30 Junio 2018 21:51

¿Qué es lo que mantiene de forma indiferente a tantos argentinos que soportan de las terroríficas políticas de ajuste de Cambiemos? El individualismo, el egoísmo, la insensibilidad social, tantos que repiten a dos voces la famosa frase de  “no me importa mientras a mí no me toque”, en resumen es el discurso meritocrático instalado por las clases dominantes. A todo argentino y argentina perteneciente a ese sector popular bastardeado por la realidad actual, que lo mira desde el sillón mientras otros salen a poner el grito en el cielo en su defensa les tenemos malas noticias, venís zafando por ahora, sos el próximo. A sabiendas de que será bienvenido todo aquel que se sume a la lucha política en la medida de sus posibilidades para plantársele donde corresponda al gobierno de Macri.

Uno de los enigmas más grandes de la actualidad de nuestro país puede resumirse de la siguiente forma: si todos (o por lo menos la mayoría) tenemos recuerdo de cómo fue el estallido del 2001 y estamos viendo que la cosa va hoy en la misma dirección, ergo, que la cosa va a explotar más temprano que tarde, ¿por qué siguen las mayorías en el molde esperando pasivamente que eso suceda? ¿Qué hace el argentino promedio que no sale a detener esta locura de bonos, canjes, blindajes del FMI, deuda, inminentes corralitos y estallidos sociales antes de que se concreten en tragedia?

Queda ahí formulada la cuestión, que es el enigma propiamente dicho. Más de uno se ha preguntado por qué y ha arriesgado las más alocadas teorías para darse una explicación. “No van a salir hasta que les toquen el bolsillo” es una de esas explicaciones.

Pero, claro, eso no es cierto, puesto que ya les tocaron el bolsillo. Para ser más precisos, les han metido las dos manos en el bolsillo y hoy el poder adquisitivo de los ingresos del argentino promedio —principalmente de los jubilados— ya es el 50% de lo que fue a fines del año 2015. En una palabra, si van a salir cuando les toquen el bolsillo, entonces ya están bastante atrasados para hacerlo y, por lo tanto, la teoría es falsa. No, el argentino no salta cuando lo perjudican económicamente.

Otras teorías versan sobre una supuesta “vergüenza” que sentirían algunos por haber votado al neoliberalismo y que eso les podría impedir que salten en defensa propia. Pero tal “vergüenza” no tendría razón de ser, bien analizada la cosa, por dos razones. En primer lugar, el voto en nuestro país es secreto y prácticamente cualquier ciudadano —salvo los amarillos más notorios, que son más bien pocos— podría presentarse en una manifestación sin tener que demostrar que no votó al “cambio”. En realidad, nadie le preguntaría nada en absoluto, en la protesta popular todos somos bienvenidos. Y segundo porque, normalmente, los más exaltados contra un gobierno suelen ser aquellos a quienes ese gobierno defraudó. Por una ley cuasi natural, los conversos serán los más fanáticos en un momento dado y la teoría del “arrepentido, pero avergonzado” no se corrobora en la realidad.

¿Entonces qué?”, nos exasperamos. “¿Qué diablos es lo que impide al argentino promedio de poner el grito en el cielo y salir a manifestar su inconformidad con el plan económico neoliberal que amenaza con despedazar un país en cuestión de semanas?”, insistimos. Si todas las teorías formuladas hasta acá para dar cuenta de la cuestión no se corroboran con casos concretos, ¿qué es lo que realmente está estorbando?

Lo que estorba es la cultura, el sentido común. O, para ser aún más precisos, la colonización del sentido común que da como resultado una cultura individualista y egoísta. Lo que impide al argentino de salir a frenar la masacre es el “yo voy a zafar”, una idea que está muy bien instalada y que, como veremos, es profundamente equívoca.

Yo en el mundo, pero sin el mundo

Desde 1976 en adelante, se ha instalado en el sentido común del argentino una serie de ideas neoliberales cuya finalidad —desde el punto de vista de quien instala esas ideas, que es el poderoso— es la atomización de la sociedad, lo que en sociología suele denominarse la rotura o descomposición del tejido social. De una tradición de solidaridad con fuertes vínculos sociales entre los individuos, la sociedad argentina fue mutando en un rejunte de individualidades en el que cada cual se ocupa únicamente de sus propios asuntos como si nadie más existiera ni importara.

La expresión última y el símbolo del “no te metas, algo habrán hecho” de la dictadura cívico-militar-mediática es el automovilista furioso frente a un piquete. “Estos negros de mierda cortan el tránsito y no dejan circular a la gente. ¡Qué vayan a laburar, manga de vagos!”, vomita el hombre o la mujer al volante, sin pensar ni siquiera un instante en que, probablemente, el piquetero que corta el tránsito lo hace justo porque no tiene trabajo. Por lo demás, la diferenciación entre “piquetero” y “gente” es ya todo un clásico, allí donde el individuo egoísta cree sinceramente que la “gente” es nadie más que uno mismo.

A raíz de dicho adiestramiento en la ideología neoliberal que ha tenido lugar en nuestro país durante las últimas cuatro décadas y más, el argentino promedio es hoy un individuo atomizado, separado de la sociedad y opuesto a ella. El producto o resultado del adiestramiento neoliberal es un sujeto que está desvinculado simbólicamente del destino del grupo al que, de hecho, pertenece y nunca deja de pertenecer. Dicho de otra manera, lo que el poderoso logra con la generalización del individualismo es una multitud de sujetos escindidos social y políticamente del conjunto, aunque desde luego, en la práctica, económicamente, sigan vinculados y solidarios con el grupo y dependan de la suerte de este para realizarse, para vegetar o para hundirse.

Cuando el sujeto incorpora y naturaliza la idea de que está solo y es independiente respecto a los demás, es natural que piense en la salvación como un acto personal. El argentino ha sido educado para no comprender que su suerte está vinculada a la de los demás argentinos y así el automovilista frente al piquete no logra comprender que el piquetero no es otra cosa que una representación suya, de sus propios intereses, al luchar en la calle para que el automovilista, por ejemplo, siga teniendo un automóvil. Toda nuestra colonización pedagógica está orientada a que no comprendamos las complejas relaciones económicas por las que la desocupación del otro hoy va a resultar en nuestra desocupación mañana, al caer el consumo y destruirse el mercado interno.

Como el sujeto individualista no ve esas relaciones, no relaciona la prosperidad o la desgracia del otro con las suyas propias, no ve que si los demás están bien él también probablemente lo estará y no ve, por supuesto, que si los demás se hunden es solo cuestión de tiempo para que él también se hunda.

Eso es, básicamente, el pernicioso concepto de “meritocracia”: todo depende de mi esfuerzo personal y el contexto es irrelevante. Nos han hecho creer que la suerte o la desgracia es resultado únicamente de los dotes y acciones de uno mismo, lo que en la realidad fáctica jamás se verifica.

El siguiente es un diálogo con un maestro mayor de obras “meritócrata” y absolutamente atomizado, y es representativo de cómo esa incomprensión hace estragos en las conciencias:

—Lo que hagan o dejen de hacer los demás me tiene sin cuidado. Yo hago mi trabajo, pago mis impuestos y no me meto en nada raro. Lo único que quiero es que no corten calles, que dejen circular a la gente y que no haya más quilombo en este país.
—Pero si cortan la calle es porque quieren reclamar por algo que no va bien.
—No me interesa, que vayan a laburar.
—Quizá justamente lo que no va bien es la parte de no tener adonde ir a laburar. ¿No lo pensaste?
—No es así. Laburo hay, solo hay que querer laburar.
—Estás muy equivocado: el desempleo existe y consta incluso de las estadísticas oficiales. Hay mucha gente que simplemente no consigue trabajo. Y si eso va en aumento, pronto te va a tocar.
—¿Qué cosa me va a tocar?
—La desocupación.
—Jaja… olvidate. Yo hago bien lo mío, siempre voy a tener laburo.
—¿Y si la economía se paraliza y no hay obras para construir?
—Siempre hay obras.
—Es cierto. Aun en las peores condiciones económicas siempre alguna obra se ve por ahí. El tema es que disminuye la cantidad de obras y muchos maestros como vos se quedan sin trabajo.
—A mí nunca me va a pasar, porque laburo muy bien y no armo quilombo, siempre cumplo.
—De acuerdo, pero aún así te va a afectar.
—¿Cómo?
—Es fácil: si disminuye la cantidad de obras, pero la cantidad de maestros sigue igual o incluso crece, porque todos los años se reciben nuevos maestros, ¿adónde crees que van a parar todos esos que no encuentran trabajo?
—En el piquete, ya lo sé.
—Posiblemente, o no. Hay gente que prefiere no salir a la calle a protestar, aunque tenga hambre. Lo cierto es que todos van a ir a formar en el ejército de reserva.
—¿En qué cosa?
—El ejército de reserva es toda la gente que no tiene trabajo y que, por lo tanto, busca trabajo. Cuando hay demasiados en esa situación, el salario de los que siguen empleados baja y las condiciones de trabajo se deterioran.
—No entiendo qué tiene que ver una cosa con la otra.
—Bueno, tiene que ver que, si yo quiero construir una obra y hay demasiados maestros con ganas de construirla, voy a optar siempre por el que me cobre menos. De modo que, para mantener tu trabajo, vas a tener que cobrar cada vez menos y resignar condiciones de trabajo. Hasta que se presente alguno desesperado que acepte trabajar por un plato comida al día.
—¿Trabajar por una comida? Nadie es tan boludo.
—No, boludo no, hambriento. Si vos no tuvieras para comer, ¿qué harías?
—No es así.
—¿Qué harías?
—Eso no va a pasar, es ilegal contratar gente por un plato de comida.
—Ilegal hasta que pase la reforma laboral que Macri quiere aprobar en el Congreso.
—¡Ah, de ahí venía la mano! Vos me estás hablando de política.
—No, no… ¿Política? ¡Para nada! Desocupación, mercado interno, ejército de reserva y reforma laboral son asuntos de ballet clásico…
—No me gusta la política.
—¿Y si en la política destruyen el mercado interno y el empleo nacional se va al diablo? ¿Y si aprueban una reforma laboral por la que laburar por un plato de comida sea legal?
—No me importa, que hagan lo que quieran. Yo hago mi trabajo y pago mis impuestos al día. No me meto en nada raro.

Como se ve, toda la argumentación había sido al divino botón. El amable y cumplidor maestro de obras seguía encerrado en los términos de “meritocracia” de su colonización pedagógica, sobre la que dará trompos y trompos de manera indefinida. Ese individuo, como muchos otros, ya es irrecuperable para la vida en sociedad y este es el peso real de cuatro décadas de triunfo de la ideología neoliberal en la sociedad argentina.

¿Quién realmente se salva de este naufragio?

Hay individuos que realmente están desvinculados del grupo en un sentido económico, pero ninguno de ellos es maestro mayor de obras ni trabajador a secas. En realidad, los que no dependen de la prosperidad general para ser prósperos son muy poquitos y no viven del trabajo: son los ricos, una ínfima minoría que, en esta posmodernidad, advirtieron en la timba financiera el modo de eludir la actividad económica productiva como fuente de ingresos y a los que, por lo tanto, literalmente les resbala el destino del país.

La única condición de la que dependen los ricos para ser cada vez más ricos es que la sociedad no esté organizada alrededor de un proyecto político determinado. Para que la timba financiera siga siendo el refugio de los capitales que los ricos ya no vuelcan a la agricultura, a la industria y al comercio es necesario que no exista un poder político dispuesto a ponerle límites a esa timba financiera y poner bajo la lupa el origen de las fortunas. He ahí el propósito neoliberal en la rotura del tejido social: el evitar que la sociedad forme lazos de solidaridad que conduzcan a la organización política para la defensa común de los intereses de las mayorías.

Toda esta vuelta nos hace caer en el mismo lugar, que es el de la importancia fundamental de la batalla cultural sobre el sentido común y las subjetividades. En control de los medios de difusión, los ricos vienen ganando esa batalla cultural “por afano”, como suele decirse, al colonizar pedagógicamente las subjetividades y manipular el sentido común para que haya desorganización social y política. La atomización de los individuos en la “meritocracia” y el egoísmo asegura que nunca podrán esos individuos aunar fuerzas para defender sus intereses colectivos.

Ahora mismo estamos en vísperas de un naufragio y casi todos somos capaces de advertirlo de antemano, aunque pocos somos los que luchamos para evitarlo. Las mayorías lo esperarán pasivamente y lo sufrirán en carne propia cual se tratase de un misterioso designio sobrenatural. Las mayorías nos hundiremos en ese naufragio, pero unos pocos van a salvarse. Ninguno de ellos es trabajador, ninguno pertenece a la mal llamada “clase media” automovilista que insulta a los piqueteros. Los que se van a salvar de este nuevo naufragio de un país que ha naufragado demasiadas veces son los tenedores de BOTES, el nuevo bono que el gobierno neoliberal acaba de colocar en el mercado y que ha sido adquirido por los ricos, por los mismos que nos dicen todos los días en televisión que todo depende de un esfuerzo personal y de levantarse temprano todos los días. Justo ellos, los ricos y los poderosos, que no conocen el esfuerzo personal porque son herederos y nunca se han levantado temprano para cualquier cosa que no sea una actividad deportiva, un viaje o placer.

Ellos no se hunden porque tienen los BOTES, es cierto. Pero los tienen porque el sentido común del argentino cree firmemente que los han adquirido con el fruto de su esfuerzo y de que eso, por lo tanto, está bien. La batalla es cultural, siempre lo fue. Y la están ganando ellos por goleada.

 

FUENTE:

https://www.labatallacultural.org/2018/05/16/yo-voy-a-zafar/

Detrás de la devaluación y la especulación

Publicado en País Sábado, 30 Junio 2018 11:51

 

Quien maneja el crédito maneja más la moneda que quien la emite decía Jauretche. Habría que preguntarse entonces, ante la gran devaluación del 2016 y la de este año, quién maneja el crédito y la moneda, para decifrar quién es el verdadero victimario y quién la víctima. Quizás tenga razón la prensa, que señala al gobierno como víctima, inepto e incapacitado de frenar la devaluación.

Feminismo y lucha política por Jorge Abelardo Ramos 

Publicado en Opinión Viernes, 29 Junio 2018 10:11

Desde la Agrupación Universitaria Nacional compartimos un documento titulado «Feminismo y Lucha Política» del escritor y político Jorge Abelardo Ramos.

En una época en donde los temas en materia de igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres han tomado un especial protagonismo, poniendo en tela de juicio toda situación hasta el momento naturalizada, un documento como el citado nos muestra aquellos que defienden esta causa hace más de 50 años. Ramos recalca, desde un primer momento, cómo desde la mitad del siglo XX se empezó a tomar una conciencia mayor sobre la opresión y dominación del género femenino. Vale recalcar, que este período estuvo caracterizado por la independencia que aquellos países semicoloniales, que hasta el momento habían permanecido bajo el yugo de países imperialistas, lograron tomar las riendas de sus destinos. Consecuentemente, las mujeres de dichos países pudieron romper con una de las cadenas que la someten. Es imposible que una mujer sea libre, en un país que no lo es.

Además, creemos menester recalcar el concepto que el autor describe como un feminismo más político; nuestras compañeras deben descubrir el gusto por la política para contrarrestar el individualismo y la indiferencia en la que está inmensa nuestra sociedad, para llegar así a ser personas más totales.

 

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1. La introducción de la cuestión femenina en nuestro partido no ha sido obra del azar. Baste recordar que el año 1975 fue designado como el año 
Internacional de la Mujer por las Naciones Unidas, gracias al cambio de la relación de fuerzas operado en esa organización por la revolución colonial 
posterior a 1945. El tema de la explotación de la mujer (nacional, social, sexual) se ha abierto paso en la escala planetaria por los votos decisivos de los 
estados coloniales y semicoloniales en revolución. Nuestras compañeras han cobrado una conciencia aguda de la cuestión y desarrollaron en los dos 
últimos años una serie de discusiones y contribuciones teóricas de importancia notable. Hace falta ahora extraer las consecuencias políticas de tales 
estudios y debates.

2. No es propósito de la presente tesis exponer el papel de la mujer en la sociedad contemporánea y las características de su relegamiento personal, 
económico, político, sexual o psicológico. Dichos aspectos han sido tratados por los trabajos redactados por diversas compañeras y que el partido conoce, 
o debiera conocer. Me propongo estudiar en qué medida la liberación 

  El texto que transcribimos respetando el título original, que no lleva fecha de redacción pero que puede estimarse que fue redactado entre fines de 1976 
y comienzos de 1977, fue presentado por Ramos como un “material para la discusión interna”. Se hace referencia a la discusión que tuvo lugar entre los 
años 1975/77 en el fip y que determinó que tras el Séptimo Congreso Nacional de 1977 el partido quedara de hecho dividido en dos fracciones: una 
encabezada por el propio Ramos y otra por quien hasta ese momento había sido la segunda figura en la jerarquía partidaria: Jorge E. Spilimbergo. 
A partir de 1978 y hasta 1983 ambas fracciones funcionaron autónomamente bajo el mismo sello partidario: Frente de Izquierda Popular. 
Pero, a fin de marcar alguna diferencia, el sector de Spilimbergo se autodenominó fip “Corriente Nacional”. 
En 1983 el fip-cn se rebautizó como Partido de la Izquierda Nacional (pin), mientras que el sector de Ramos quedó como dueño exclusivo de la sigla fip, 
hasta abandonarla en 1987 para rebautizarse como Movimiento Patriótico de Liberación (MpL). El feminismo fue uno de los temas en torno a los cuales 
giró el debate político con vistas al vii Congreso Nacional del fip, del año 1977. (Nota del editor: www.izquierdanacional.org)

femenina debe vincularse con la doctrina del marxismo, con el programa del partido revolucionario y con la acción política.

3. Los textos de los grandes maestros del Socialismo no son abundantes, si exceptuamos el libro de Bebel, por otra parte poco conocido. 
La clásica obra de Engels acerca del origen de la familia, fundada en las investigaciones de Morgan, ha sido superada en parte por los estudios del siglo 
presente y, por lo demás, estaba consagrada a examinar más bien la institución de la familia que el rol específico jugado en ella por la mujer. 
Las observaciones de Lenin son más particulares. Se encuentran sobre todo en las conversaciones con Clara Zetkin acerca de la organización 
revolucionaria de millones de trabajadores de Rusia y Europa. No obstante su valor, tales ideas de Lenin omiten el drama específico de la condición 
femenina tanto en la sociedad como en el interior de la familia. (Lenin señala puntos clave de la esclavización, por ejemplo, la creación de guarderías 
infantiles, cocinas y lavanderías colectivas, liquidación de la legislación civil que despojaba a las mujeres de sus derechos, etc. Pero al mismo tiempo se 
oponía a que Inés Armand, su amiga política y personal, escribiese un libro sobre las peculiaridades de la sumisión sexual de las mujeres. También 
reprochaba a Clara Zetkin que muchas obreras de la socialdemocracia alemana “perdiesen el tiempo” en discutir tales cuestiones). El propio Marx conservó 
a lo largo de su vida una visión más o menos victoriana de la moral familiar y sexual (lo que no ocurría con la misma reina Victoria, cuyas relaciones con su 
mayordomo escocés algo ebrio, a partir del fallecimiento de Alberto, el príncipe consorte, eran muy poco victorianas). El trágico destino del hijo de Marx y 
Elena Delmuth, que ensombreció la vida de Marx y añadió una nueva cruz sobre los hombros de Engels, subraya el peso de una tradición milenaria sobre 
el espíritu del genial revolucionario. Que Marx no estaba solo en esta actitud se comprueba en las biografías escritas por Mehring, Cornú o Mayer, donde no 
existe la menor referencia a este asunto, así como en las ediciones de la correspondencia entre Marx y Engels, donde toda alusión al único hijo varón, 

que era ilegítimo y cuya paternidad reconoció Engels está evidentemente expurgada. La sociedad y la época generaban una moral dominante y como 
el mismo Marx había enseñado, nadie por más genial que fuese, podía elevarse por encima de su tiempo sin pagar el debido tributo.

4. Para entrar directamente en materia, sostengo que nuestro partido debe incluir en su programa la liberación integral de la mujer como 
presupuesto básico del Socialismo. Esto quiere decir que para definir el Socialismo o un régimen socialista no bastará la enunciación de la naturaleza de 
clase del estado, sino que el papel que en ese estado desempeñe la mujer debe ser evaluado con la misma importancia crítica que la atribuida a la 
socialización de los medios de producción o el gobierno de los trabajadores. Del mismo modo que Trotsky, Racovsky y otros fundadores del estado 
soviético pusieron en duda el carácter del estado, no sólo por sus rezagamientos productivos y el bajo nivel de civilización resultante, sino también 
por la desaparición de la democracia política, nuestro partido debe establecer categóricamente que ningún revolucionario digno de ese nombre puede
 excluir a la mujer de una participación plena en la dirección de la vida social, de las fuerzas armadas, el estado, la educación o la estructura económica.

5. A este respecto, vale la pena observar que el actual gobierno militar no sólo ha suprimido las conquistas incluidas en el contrato de trabajo por el 
gobierno peronista que beneficiaban a la mujer obrera, y a la mujer madre, sino que han desaparecido por completo de la vida pública los funcionarios 
mujeres. No hay un solo alto cargo en la administración del estado que aparezca desempeñado por alguna mujer, lo mismo que en la diplomacia, los 
gobiernos provinciales, etc. La idea central del presente régimen es: “la mujer en su casa”.

6. La declaración de principios del psin no hace referencia al problema de la mujer. Tampoco está incluido en las 60 medidas 
del fip. Propongo la inclusión de textos específicos en ambos documentos.

7. Debemos establecer clara e inequívocamente que el feminismo no es un asunto de las mujeres del partido, sino de todos, hombres y mujeres. 
La política feminista, para dar un simple ejemplo, es más importante que la política universitaria y en cierto modo más importante que la política obrera, 
puesto que también afecta a los trabajadores de la industria. Se trata de una concepción estratégica, ya que no toca a 200 mil estudiantes universitarios 
sino a la mitad de la sociedad argentina. En consecuencia, los hombres del partido no pueden ser indiferentes a esta cuestión. Y no podrían serlo aunque 
quisieran porque nuestro partido, si logra ser un partido feminista, modificará internamente las relaciones entre hombres y mujeres (para solteros o no). 
Estos cambios que ya han comenzado a manifestarse, aumentarán energía potencial del partido e infundirán a hombres y mujeres una nueva perspectiva.

8. Durante casi dos años el partido ha discutido los temas del feminismo, pero no ha logrado avanzar todo lo esperado. En primer término, no hemos 
logrado incorporar a todas las compañeras del partido a la discusión y a la acción feminista. En segundo lugar, no hemos logrado organizar un movimiento 
no partidario, de amplio carácter, que movilice a un número relativamente importante de mujeres. En tercer lugar, no tenemos todavía bien claro los 
“canales institucionales” para la acción política. Hay dos buenas razones para ello: a) nuestra inmadurez en la materia y las resistencias que encuentra el 
asunto en el partido; b) la supresión de las libertades públicas en el último año y el terror generalizado que ha dominado la vida del país. Esto último ha 
impedido las atractivas experiencias que podían derivarse del éxito en la Convención Feminista de La Matanza.

9. Consideremos el primer asunto. Es preciso admitir que nuestro partido no ha comprendido, “internalizado”, la cuestión feminista en toda su complejidad e 
impulso creador. Se sabe que la primera reacción que despierta la sociedad patriarcal (incluido nuestro partido) ante el tema del feminismo, es de rechazo 
irónico, 
sea explícita o implícitamente, se trate de hombres o de mujeres. La esclavitud de las mujeres no es una mera frase. Se expresa también en su resistencia a 
tomar 
conciencia de tal situación. Ninguna expresión podría abarcar todo un período histórico sin crear la actitud psicológica que contribuya a mantenerla y de la que 
participen sus víctimas. Hay una especie de “derecho natural” que obliga a que la mujer lave los platos o cuide los hijos. Si parece una fatalidad biológica es 
exclusivamente porque su duración histórica es tan prolongada que nadie concibe su desaparición. Lo histórico, es decir, lo provisorio, se transforma en algo 
biológico, poco menos que en sinónimo de eterno. Pero la esclavitud integral de la mujer no es “natural” sino histórica. Nuestros militantes de ambos sexos 
han observado, en los comienzos de la discusión interna, el carácter explosivo de un tema que hunde sus raíces en los orígenes de la humanidad. Hemos 
resuelto, no obstante, pasar a la ofensiva en este terreno. No participamos de la exclamación que Shakespeare lanza en “Hamlet”: “fragilidad, tu nombre 
es mujer”, ni de las respuestas que Marx da a sus hijas en un cuestionario célebre: “¿qué te atrae más en un hombre?”. Respuesta: “la fuerza”. “¿Y en la mujer?” 
Respuesta: “la debilidad”. 

10. La cuestión está lejos de ser simple. Ya es una gran victoria de nuestras compañeras haberla planteado. Vamos a luchar para que 
se desarrolle como un ser de igual o mayor talla que integra con el hombre la pareja humana y compone con él la humanidad. 
Ahora bien, ¿cómo luchar? Empecemos por decir que el feminismo no es un nuevo “frente” del psin-fip. 
Aunque el partido trabaje en el área universitaria o cultural, a nadie se le ocurriría decir que tenemos una “ideología universitaria o cultural”. Sin embargo, el trabajo feminista supone poder decir que nuestro partido es feminista pues de otro modo 
no podría ser socialista. Es una cuestión de principio y tiene carácter es
tratégico, no táctico. Nuestras compañeras, según su decisión y capacidad, deberán 
poder ocupar en los niveles de dirección del partido tantos cargos como los ocupados por los hombres. Pero también para obtener este objetivo es preciso 
luchar y desarrollar en las compañeras el gusto y la vocación por la política, puesto que hemos experimentado que ciertas formas de indiferencia en realidad 
ocultan el viejo terror a ser personas totales. 

11.Además, cada hombre del partido deberá estar en condiciones de  hablar o escribir sobre la cuestión feminista y encontrar en este asunto tanto interés para 
luchar por él como en otros aspectos de nuestro programa. En otras palabras, el feminismo no es opcional en nuestro partido, sino obligatorio. El inmenso 
alcance político de este concepto debe ser explicado pacientemente a todos los militantes. Una resistencia prolongada a entenderlo así debe ser considerada como una 
actitud reaccionaria. 

12. De las primeras elaboraciones teóricas redactadas por las compañeras de Buenos Aires, a los escritos redactados luego en Córdoba, hasta 
las discusiones públicas en La Matanza, pueden desprenderse numerosas conclusiones. Me reduciré en las presentes Tesis a dos de ellas: a) algunas compañeras 
ponen el acento en los aspectos “políticos” (socialistas o no) de la acción feminista; b) otras compañeras subrayan la necesidad de abarcar el problema en términos 
más genéricos, 
como un feminismo más “total”.

13. Estimo que no podemos encarar la política feminista con la aspiración de incluir en las filas de un gran movimiento de mujeres tanto a las obreras como a 
Victoria Ocampo, o personalidades similares de la pequeña burguesía calificada. La realidad semicolonial de la Argentina nos obliga a luchar por la organización 
de las mayorías femeninas, es decir, por las mujeres más explotadas, humilladas y oprimidas del país: las obreras, las mujeres del campo, las empleadas de la ciudad, 
el servicio 
doméstico, las maestras, las vendedoras de tienda, las cajeras, en suma, la aplastante mayoría. Considero que este concepto, se acepte o no, es cardinal 
para determinar el alcance político de nuestra acción.

14. Ni siquiera en Francia o en la Europa avanzada es posible elevar por encima de las clases la cuestión feminista. Con mayor 
razón en una semicolonia. De ahí que sea posible en Europa referirse a un “feminismo burgués” y en la Argentina a “un feminismo oligárquico” o “pequeño 
burgués”. Diversas experiencias (en Buenos Aires) indican que la incorporación de mujeres de la pequeña burguesía intelectual en un frente feminista “amplio” 
genera rápidamente, sea una ofensiva declarada contra el partido, sea la manifestación abierta de una actitud antiperonista. Por añadidura, tales debates en el 
Mofep2 de la Capital pusieron de relieve contradicciones políticas entre nuestras propias compañeras, así como derivaciones de algún modo extrapolíticas, mediante 
la apelación a una profesional psicóloga para consultarla acerca de desinteligencias internas en el grupo 3De estos hechos y del desconcierto, en cierto modo general, 
que se advierte acerca de los mejores medios para llevar a la práctica una política feminista, creo advertir la necesidad de llevar esta discusión al plano estrictamente
político. 
Una línea muy general, de “feminismo genérico”, conduce a determinar un contenido social y cultural muy claro: con la clase de mujeres a que pertenece Victoria 
Ocampo, el debate se elevaría muy rápidamente a regiones sublimes. Pero nos separaríamos irrevocablemente de las mujeres del pueblo. Es preciso tener en cuenta 
que para Victoria Ocampo (y de al M
OFEP: Movimiento Feminista Popular. Aunque finalmente no prosperó, el Mofep pretendió ser un “frente de masas” lanzado por 
el fip. 

  El debate dentro del fip sobre la línea a seguir en la política feminista quedaba subsumido en el debate más general que tenía lugar en vísperas del vii 
Congreso Nacional. Ramos parece criticar en este párrafo a las concepciones feministas pequeño burguesas que sostenía el “ala derecha” del Partido,
 ligada al periodista Jorge Raventós y a su mujer Cristina Noble. Pero tras el golpe de 1976 y el abandono del Partido por parte de Raventos y sus seguidores 
(muchos de los cuales se fueron a vivir a Europa), esta corriente partidaria terminó por desaparecer. (N.E.: www. izquierdanacional.org)
gún modo para sus congéneres antiperonistas de la clase media intelectual) el feminismo ha dejado de ser una cuestión personal. Están emancipadas por 
su situación económica, social, cultural. De algún modo, participan de la explotación que sus maridos y su clase ejercen sobre el conjunto de la sociedad 
argentina. Pero la mayoría de las mujeres en nuestro país no pueden soñar en emanciparse como tales, si no encuentran el camino de la lucha social. 
Por el camino del “feminismo puro”, nos encontramos en una situación sin salida. 

15. Tampoco sería deseable adoptar el criterio de una “rama femenina” de la Izquierda Nacional. Sería otra forma de cortarnos de las masas y de crear 
y educar a una minoría de mujeres “esclarecidas”, como en el viejo Partido Socialista. En mi opinión, deberíamos crear dos formas orgánicas de acción feminista: a. todas las mujeres afiliadas al psin-fip serían automáticamente miembros de la Fracción Feminista Socialista del partido. Esta Fracción debería contar con sus autoridades, congresos y formas
 de discusión para analizar y resolver todos los problemas feministas desde un punto de vista socialista. Pero su tarea central sería la de adoptar un criterio 
táctico para la acción de las compañeras designadas por la Fracción para su militancia en el organismo de masas no partidario, por ejemplo, el Mofep. b. El Mofep debería ser una entidad Feminista Popular, no feminista a secas, para la defensa, organización y educación de la mayoría de mujeres argentinas, 
de las clases oprimidas ya mencionadas. No debería luchar por el socialismo, obviamente, sino por los derechos de la mujer que trabaja, adecuando sus 
formulaciones políticas según las circunstancias y siempre dentro de una línea popular y nacional sin partido. Hay que sumar y no restar.
c. La Fracción Feminista Socialista, de carácter interno, determinaría, según su criterio y en consulta con la dirección del partido, el número de compañeras 
destinadas a ese gran movimiento externo de masas. Este debería ser resuelto con razonabilidad puesto que las afiliadas al partido deberían actuar en los organismos comunes del partido en 
la base, en los cuadros medios o en la dirección provincial o nacional, sin separarse de los otros compañeros. La participación de las compañeras en los núcleos 
“mixtos” del partido es un requisito 
esencial para evitar el aislamiento de las mujeres con respecto al movimiento. Una separación radical de nuestras compañeras
 de un “movimiento autónomo”, desconectadas por completo del partido, no sería útil ni al feminismo ni al socialismo. Tal movimiento autónomo, 
tendería inevitablemente a adecuarse a la sociedad semicolonial y a la postulación de meras reformas sin perspectiva de una transformación fundamental. 
A su vez, un “feminismo socialista”, no menos “puro”, estaría incapacitado para atraer a millones de mujeres. Integración en el partido y política feminista de
masas, es el verdadero camino. 

16. Para terminar, creo indispensable que la lucha por la emancipación de las mujeres empiece en el partido. Si el partido desea conquistar a las compañeras 
feministas de modo irrevocable, es preciso crear
 las condiciones para que las compañeras feministas conquisten el partido. Sólo una intervención decidida de
 las compañeras en la vida del partido, en los puestos de dirección y de responsabilidad, permitirá 
al feminismo encontrar en nuestra organización un sólido 
punto de apoyo y al partido un gran aliado.

 

A 100 años de la Reforma Universitaria, es necesario recordar la lucha de aquellos que triunfaron en parte para consolidar una universidad autónoma, cogobernada y con carácter democrático, popular y latinoamericano. Además a esta lucha se sumó la conquista de la gratuidad Universitaria en el 49′ que permitió derrocar los cimientos de una universidad que hasta entonces sólo era para las élites.

Sin embargo, hoy nuestra Universidad tiene deudas pendientes. Si bien la extensión universitaria era un reclamo de los reformistas que hoy podemos ver hecho realidad con sus oficinas en nuestras facultades; la realidad es que no se le acerca ni un poco al carácter que aquellos pretendían. Estas oficinas se dedican más a la formación hacia adentro que la relación de la institución con los de afuera. 

Por lo tanto es necesario retomar la tradición reformista y rediscutir la Extensión Universitaria para lograr una verdadera prestación de servicio al pueblo que sostiene la educación.

ARGEN PAPERS. CAPÍTULO 5

Publicado en Opinión Jueves, 28 Junio 2018 22:22

A continuación compartimos con nuestros lectores un fragmento más del  libro “Argen Papers”. En esta oportunidad se podrán  enterar de cuáles son las empresas que han depositado dinero en paraísos fiscales a través de cuentas offshore, algunas de ellas reconociendo que lo han hecho para “bajar costos” o simplemente para evitar presiones fiscales, regulaciones y controles por parte del Estado. A medida que sigamos publicando partes del libro se verá, con nombre y apellido cuáles son las empresa y los bancos que han burlado al estado Argentino en los últimos tiempos.

 

Sabíamos que esto iba a suceder con el macrismo, y sabemos que se va a profundizar. Ahora con el FMI encima el ajuste va a ser brutal. Pero no hay que caer en la estupidez de decir que este ajuste afecta a todos por igual, no es como dice Macri que «si todos hacemos un esfuerzo podemos salir adelante», ¿y él? ¿y su gabinete?

El ajuste cae sobre los que menos tiene, profundiza esta brecha salarial, el salario alcanza cada vez menos, los puestos de trabajo en la bicicleta financiera están intactos, pero a los que podemos acceder las y los argentinos desaparecen cada vez más rápido.

Perón, la economía y el FMI

Publicado en Economía política Jueves, 28 Junio 2018 16:58

Ya lo adelantaba el General Perón el siglo pasado aseverando que “La economía y el libre mercado son sólo afirmaciones para el consumo de los tontos e ignorantes. La economía nunca es libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan las grandes corporaciones en perjuicio de éste”. Todo lo contrario emplea a rajatabla el gobierno cipayo de Mauricio Macri, quién a contramano del mundo caracteriza su gestión por ese librecambismo favorable al capital financiero extranjero, el cual a lo largo de la historia argentina ha hecho estragos en los sectores populares.

El General Perón solía decir que al no ser economista, tenía la ventaja de saber explicar las cuestiones económicas de modo que podían ser entendidas por cualquier consciencia. Perón vivió en la época dorada de aquello que en Brasil se llama “economés”, es decir, el idioma que los economistas dichos ortodoxos usan para hablar horas y horas sin que nadie entienda un comino de lo que dicen. Por eso Perón sentía que era una ventaja el no ser economista para poder explicar las cosas tal y como son nomás.

Al igual que Perón, nosotros tampoco somos economistas y podemos ver más allá de las cortinas de humo discursivas para comprender y para saber explicar la economía. Perón denunció desde su origen al Fondo Monetario Internacional porque entendió todo. ¿Y qué hay para entender? En realidad, muy poco. Es muy poquito lo que se necesita para comprender que el actual acuerdo con el FMI es simplemente una estafa.

Lo único que los economistas y los medios del poder no dicen acerca del préstamo del FMI a la Argentina es lo obvio y es que se está tomando deuda para pagar ni siquiera otras deudas, sino tan solo los intereses de estas. Es decir, nos estamos endeudando y no es para cambiar de acreedor, lo que en sí ya sería cuestionable. Nos estamos endeudando para no dejar de “cumplir obligaciones de deuda”, que es el eufemismo utilizado por los monetaristas para decir “intereses”.

El acuerdo con el FMI tiene por objetivo declarado el prevenir que Argentina caiga en default. Y, contrario a lo que cree el sentido común, el default no ocurre cuando se deja de pagar las deudas: ocurre cuando lo que se suspende es el pago de los intereses. Esto suele confundir al ciudadano de a pie, cuya economía familiar entra en “default” y va a parar al Veraz cuando no llega a pagar las cuotas de un auto, de una compra de bienes de consumo o la factura de la tarjeta de crédito. Las “obligaciones de deuda” que el individuo debe afrontar son las deudas enteras, capital e intereses, y así considera que hacen las naciones.

Pero no, las naciones no suelen pagar el capital de sus deudas, normalmente porque los acreedores no lo quieren cobrar. Y no es que no lo quieran hacer por buenos o por caridad, sino porque el lugar del acreedor es un lugar dominante. Los que prestan dinero en el mundo lo hacen para tener injerencia en el manejo de la economía de los países deudores. En una palabra, no se trata de préstamos, sino más bien de compra de soberanía.

La bicicleta financiera

Entonces Argentina recurre a un préstamo del FMI para asegurarse de que pueda seguir pagando los intereses de deudas que ya tiene y no caer en default. Claro, hay que evitar el default y eso lo sabe cualquiera. Lo que cualquiera no sabe es que el costo de evitarlo es pasar de tener una deuda a tener dos y más deudas.

Al obtener del FMI una suma que asciende a los miles de millones de dólares, Argentina hace entrar al propio FMI a la nómina de acreedores. El problema es que esos miles de millones no serán aplicados en la obra pública para mejorar la infraestructura, no irán a la inversión productiva y difícilmente los argentinos veremos un solo peso de ese dinero. El préstamo va al pago de intereses de otras deudas que ya tiene el país.

No caeremos en default, por cierto, pero seguiremos con las deudas que ya tenemos y tendremos otra más, la deuda con el FMI, de la que también habrá que pagar los intereses para seguir cumpliendo las llamadas obligaciones. Podría decirse que estamos tomando deuda para pagar otras deudas, pero también eso sería incorrecto, puesto que no las pagamos al quedar intacto el capital. Estamos tomando deuda para estar cada vez más endeudados: el dinero del FMI va a ingresar a la bicicleta financiera y va a terminar en el bolsillo de los mismos a los que ya les debíamos, porque son ellos los que aportan a Fondo Monetario Internacional. ¿Qué nos prestaron? Nada, solo hicieron un pase de manos para que les sigamos pagando los intereses y para seguir controlando la economía del país.

No es nada complicado y solo hace falta explicarlo, cosa que los medios de difusión no hacen y nadie, por consiguiente, entiende. Si las mayorías comprendieran la estafa, entonces la estafa no sería viable.

Los países se dominan por las armas o por la deuda, decía John Quincy Adams, presidente de Estados Unidos en el siglo XIX. Claro como el agua, como un Scalabrini Ortiz, quien hace ya varias décadas advertía que “Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Sólo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”. Es solo saber restar y sumar, y tener un poco de interés por la patria.

¿Los argentinos no sabemos restar y sumar? ¿O aceptamos la dominación con la deuda por poco interés en la defensa del destino común? Y si fuera lo segundo, ¿hasta cuándo?

FUENTE:

https://www.labatallacultural.org/2018/06/20/peron-la-economia-y-el-fmi/

A continuación compartimos la siguiente nota que fue publicada en Diario Registrado.

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El Indec mostró lo que es imposible de esconder: un nivel de deuda externa como pocas veces se ha visto en el país. Al 31 de marzo de este año se estimó en más de 250 mil millones de dólares, muy superior al trimestre del año anterior.

La deuda externa sigue creciendo. Según los propios datos del gobierno, el país se endeuda a razón de USD 213 millones por día, de los cuales USD 165,3 millones diarios fueron contraídas por el Estado y el Banco Central.

La excusa del macrismo para el nivel de endeudamiento es reducir el déficit fiscal y la dependencia de emisión monetaria, pero a costas de hipotecar el futuro de los argentinos.

Según las estadísticas del Indec, desde el cambio de Gobierno, en diciembre de 2015, la deuda externa pública creció a un ritmo de USD 91 millones por día; pero en los pasados 12 meses se intensificó.

Tal como consignó Infobae, en esos períodos también se acrecentó la deuda del sector privado y el sistema financiero en su conjunto, pero en proporciones notablemente menores.

A fin de marzo de 2018, el 60% de la deuda correspondía al Gobierno general; 9% al Banco Central; 3% a las sociedades captadoras de depósitos, el 1% a otras sociedades financieras y el 27% a sociedades no financieras.

Cambiemos desguaza el salario

Publicado en País Miércoles, 27 Junio 2018 15:00

Compartimos un informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma el cual estudió como ha retocedido a niveles de 2005 el Salario Mínimo, Vital y Móvil.

En 2018, cayó un 6,3% interanual y representa una caída del 17,4% con el máximo de 2012. Estos datos dejan al descubierto la política de Cambiemos que afecta directamente a lla clase trabajadora argentina. Los y las trabajadores/as del país han sufrido gracias a la suba desmedida de la inflación, devaluación, tarifazos, etc. una pérdida abismal del poder adquisitivo de su salario. En el país de Mauricio Macri, donde los precios toman el ascensor y el sueldo las escaleras, los más perjudicados son los que de verdad trabajan día a día.

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El Salario Mínimo retrocedió a los niveles de 2005

El Salario Mínimo Vital y Móvil sigue su retroceso y ya se desplomó a los niveles más bajos desde 2005. Respecto de un año atrás cayó un 6,3%.

El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) en el primer trimestre de 2018 cayó un 6,3% interanual y profundizó la retroceso. Así lo señala un informe difundido ayer por el Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, que dirige Luis Campos.

Se trata del pico más bajo en 13 años, en un proceso de caída comenzado en 2012 y acelerado desde la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015. “Actualmente se encuentra en los niveles mínimos desde el año 2005 y experimenta un retroceso del 17,4% en comparación con el máximo registrado en 2012”, precisó el trabajo.

Según el informe el Salario Mínimo “ha perdido todo efecto virtuoso sobre las remuneraciones de los trabajadores registrados del sector privado”.

En efecto, en 2017 el SMVM representaba el 35% del promedio de las remuneraciones de los asalariados registrados del sector privado, mientras que en el 2007 esta relación era del 45%”, detalla.

Otro dato preocupante que aporta el trabajo es la regresiva estructura distributiva del país. Según datos del INDEC correspondientes al cuarto trimestre de 2017, “el 50% de los ocupados tenía ingresos (provenientes de su ocupación principal) inferiores a $ 12.000 mensuales, y sólo el 10% de mayores ingresos superaba los $ 28.000 mensuales”.

Para el Observatorio del Derecho Social “ello contrasta con el valor de la canasta calculada por la Junta Interna de ATEINDEC, que al 30 de noviembre ascendía a $ 25.884,5 para un grupo familiar de cuatro personas”.

http://www.infogremiales.com.ar/el-salario-minimo-retrocedio-a-los-niveles-de-2005/

 

Una de cinco: reabren paritarias

Publicado en País Miércoles, 27 Junio 2018 14:50

Compartimos la nota publicada en Revista Integración Nacional

El lunes se realizó el tercer paro nacional al gobierno de Mauricio Macri, para enfrentar las políticas de ajuste que Cambiemos está llevando adelante, medidas que han logrado que los argentinos vayamos de mal en peor. El desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, el aumento desmedido del precio de los servicios públicos, con anuncios de nuevas subas en septiembre-octubre, aumento galopante de la inflación , salarios congelados, y por último pero no menos importante la injerencia, ya innegable del FMI en la política nacional, son parte del combo que genera el rechazo cada vez más abultado de los trabajadores al gobierno de Cambiemos. Por este motivo el país adhirió a la convocatoria de paro general.Algunos medios de comunicación y los gremios afirmaron que se trató del paro más grande y con mayor adhesión de los últimos 15 años,  que se llevó a cabo no solo para reclamar por mejoras salariales de sus afiliados, sino para pedir por mejoras en la calidad de vida de los trabajadores.En el día de hoy los diarios más importantes del país dieron la buena nueva del gobierno. La presión ejercida por los trabajadores organizados en sus gremios y en particular desde la Confederación General del Trabajo encontró respuesta, seguramente no es todo lo que los trabajadores necesitamos, pero es algo con que empezar. Es así que desde Casa de Gobierno se informó que se reabrirá la discusión paritaria. Vale aclarar que la apertura al dialogo de Cambiemos se debe por un lado al espanto que la masa movilizada le genera, porque los pone en tela de juicio, y además porque demuestra que los argentinos siguen de pie luchando por sus derechos, y por otro lado se debe claramente a la necesidad del gobierno nacional de conciliar con aquellos sectores u organizaciones que pueden encender la mecha del conflicto social (por cierto muy latente en el país). (RIN)

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EFECTO INMEDIATO DE UNA HUELGA QUE PARALIZÓ BUENA PARTE DE LA ACTIVIDAD EN TODO EL PAÍS – El Ejecutivo asimiló la contundencia del paro nacional y desplegó su Gabinete político para reanudar acuerdos con gremios tradicionales y así frenar el conflicto

El Gobierno asimiló la contundencia del tercer paro nacional implementado en su contra por la CGT y hoy mismo retomará el diálogo con una agenda de concesiones: desde la reapertura de las paritarias hasta un nivel cercano al 25% que pactó Hugo Moyano para los camioneros hasta la quita de capítulos de la reforma laboral en el Congreso y una mesa de negociaciones para la contención de los despidos en el sector privado. La reanudación de las conversaciones, que incluirá a ministros como Jorge Triaca (Trabajo), Rogelio Frigerio (Interior) y Guillermo Dietrich (Transporte) partirá de un diagnóstico común acerca de la conveniencia para la gestión de Mauricio Macri de sostener a la central obrera como administradora del conflicto social y evitar su dispersión en otros espacios menos controlables.
 
Será la respuesta más veloz que tuvo el sindicalismo tradicional a una medida de fuerza en los últimos tiempos. Hoy mismo Frigerio se mostrará con Gerardo Martínez (albañiles, Uocra) en una mesa sectorial que tenía previsto debatir a solas con la Cámara de la Construcción el parate en la actividad, y Triaca visitará a uno de los dirigentes considerados díscolos por la Casa Rosada. En paralelo, y desde antes de la huelga Dietrich se encargó el fin de semana de llamar a los dirigentes del transporte como Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (ferroviarios, La Fraternidad) para asegurarles que el Ejecutivo facilitará la actualización de sus paritarias, que cerraron en 15%, hasta valores alrededor de diez puntos por encima.El único punto de los cinco que la CGT se había planteado como objetivos para dejar sin efecto la medida de fuerza que no cederá el Gobierno es un alivio en el pago de Ganancias respecto del aguinaldo de mitad de año. El quinto ítem, la devolución de los fondos retenidos a las obras sociales sindicales, comenzó a destrabarse con la publicación el 15 de junio de un decreto presidencial. La incógnita, tanto para el Gobierno como para la central sindical, pasa por la profundidad de las reformas que exigirá el Fondo Monetario Internacional en el mercado laboral.
 

El pliego de concesiones puede interpretarse no sólo como un triunfo de la CGT, que hasta ahora no había acertado con el mecanismo para poner un freno a los ajustes planteados por el oficialismo, sino también del ala política del Ejecutivo que siempre apostó por la continuidad del diálogo a fuerza de atenciones a los dirigentes en contraposición con funcionarios como Marcos Peña o Nicolás Dujovne, quienes ayer insistieron con un discurso de trinchera contra la huelga.

Incluso ayer circulaba en los gremios de peso que Triaca haría una convocatoria para la semana que viene a la cúpula de la central obrera. A los ministros de perfil dialoguista ayer se sumó el nuevo encargado de Producción, Dante Sica –a quien sindicatos como los metalúrgicos de UOM lo consideran tropa propia-, que reconoció que las paritarias deberán actualizarse. La expectativa del ala más conciliadora del Gabinete es asociarse a la CGT mediante flexibilizaciones parciales del programa de ajuste fiscal para la contención de la protesta social que necesariamente se agudizará con los condicionamientos del FMI y las restricciones del propio programa económico.

Ayer en CGT el clima era de euforia. Una conferencia de prensa del triunvirato y parte del Consejo Directivo de la central reivindicó la contundencia de la medida de fuerza y llamó al Ejecutivo a una reanudación del diálogo pero con respuestas concretas. Uno de los miembros del triunvirato, Carlos Acuña, reconoció las diferencias entre el paro de diciembre pasado, virtualmente desapercibido, y el de ayer, y las puso en contexto: “el mérito es del Gobierno”, respondió. Héctor Daer, a su turno, advirtió que el acatamiento amplio de la huelga puede asimilarse “con la de junio de 2001 cuando fueron recortados los salarios de los estatales y las jubilaciones”, en un proceso que terminó a fin de ese año con la desintegración del gobierno de la Alianza.

En toda la conferencia de prensa sobrevoló el concepto de que sólo la CGT puede administrar el conflicto social. Como muestra todos los expositores reforzaron que la central obrera no necesitó de cortes de ruta o movilizaciones como promovieron la izquierda y el sindicalismo clasista– para garantizar la ausencia de actividad en buena parte del país. (Ámbito)