La Redacción

A pocos días de las elecciones en Brasil, Lula da Silva dedica una carta a los brasileros. En ella pone de manifiesto los intereses de los partidos que hoy están polarizando y la necesidad de optar por un bando y «no quedarse arriba del muro».

El próximo 7 de octubre, el pueblo brasileño definirá su futuro entre un proyecto que promueve el desarrollo con inclusión social, expresado por el PT; o la expresión del “golpe parlamentario y mediático” que busca desplazar las expresiones políticas del campo nacional, encabezado por Bolsonaro.

El gobierno del FMI ha impuesto un severo ajuste que terminará de arrastrar a millones de argentinos y argentinas a la miseria. El pueblo en las calles exige que se acabe el saqueo que desde el 2015 el macrismo ha llevado adelante en el país. Ante esta situación,  se hace cada vez más necesaria la unidad del campo nacional para combatir a los mafiosos de las finanzas que nos dominan.

Compartimos a continuación un interesante análisis que fue publicado en “Ámbito Financiero” sobre la política económica del Gobierno de Macri y la imposibilidad de lograr el fantasioso objetivo del “déficit cero”.

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Hay quienes han bautizado el reciente esquema ideado junto al FMI como «Plan Doble Cero». Cero déficit fiscal y cero emisión monetaria. Sin embargo, un nombre más acorde a este plan económico es el de «Plan Primavera II», en honor –funesto honor, por supuesto– a aquel plan económico ideado por Sourrouille y Machinea a mediados de 1988 con el fin de ganar las elecciones de 1989. Aquel plan prometía equilibrio fiscal, se caracterizaba por una enorme brecha entre el dólar al que el Banco Central compraba divisas y al que vendía las mismas. Y para hacer que el «Plan Primavera» dure –hasta su inevitable fracaso y final hiperinflacionario– el Banco Central colocaba las tasas de interés en el 6% mensual, lo que anualizado da el 101,2 %.

¿Y qué tenemos entonces ahora? Un enorme déficit estatal encubierto tras la promesa de un equilibrio fiscal, una diferencia del 30% entre el dólar al que el Banco Central compra y vende divisas y tasas de interés en idéntico nivel del 6% mensual, las que, como arriba se ha dicho, anualizadas llegan al 101,2%.

¿Y por qué al igual que en aquel «Plan Primavera» en la era Alfonsín, este «Plan Primavera II» tiene un déficit fiscal récord en la era del actual presidente Macri? Sencillo: si bien se promete un 0% de déficit del Tesoro para 2019 según lo acordado con el FMI, la suma del déficit financiero, del orden del 3,3% del PBI para el próximo año en concepto de intereses de la deuda del Tesoro y el déficit cuasifiscal llevan el guarismo del déficit estatal total a niveles inauditos en los últimos años. En efecto, la deuda remunerada del BCRA llega a los $773.000 millones al 1 de octubre ($341.000 millones de Lebac, $6.000 millones de pases y $426.000 millones de Leliq). Con el paso de las semanas lo que hoy es deuda en concepto de Lebac se va a transformar en deuda en concepto de Leliq o de Lecap del Tesoro, por lo que este endeudamiento no va a bajar. Y las tasas de interés a las cuales se remuneran estos activos tampoco. Pagar un rendimiento anualizado del 101,2% sobre los 773.000 millones implica generar pasivos monetarios del BCRA, o sea, lisa y llana emisión monetaria, en forma de déficit cuasifiscal nada más y nada menos que de $782.000 millones al año, o sea unos 20.000 millones de dólares, lo que significa un 5% del PBI, lo que sumado al déficit financiero del Tesoro arroja un déficit fiscal consolidado total del 8,3% del PBI. Enorme agujero negro. Y suponiendo cero el déficit operativo. De otra manera hay que sumarlo y también los intereses de las Leliq para restarlo de la base monetaria. Quien dude acerca de que el déficit del Banco Central es déficit de igual categoría que el déficit del Tesoro se equivoca. Quien dude que los pesos generados por déficit cuasifiscal son pesos de igual categoría que los pesos generados por emisión monetaria lisa y llana para financiar al Tesoro también se equivoca. De igual manera que quien piensa que elevar las tasas de interés en los actuales niveles «seca» la plaza financiera se equivoca. Estas tasas no secan nada de nada, dado que se generan pesos a un ritmo febril del 101,2% de la deuda remunerada del Banco Central. Más que «Plan Doble Cero» este es el «Plan 101,2″. ¿Déficit fiscal cero? No: déficit fiscal del 8,3% del PBI. ¿Emisión monetaria cero? No: emisión monetaria de tres dígitos anuales de la deuda remunerada del Banco Central.

Como los lectores memoriosos recordarán, el Plan Primavera desembocó en la hiperinflación de 1989. Este plan económico difícilmente tenga el mismo final, siempre y cuando se mantenga una abundante ayuda en dólares del Fondo Monetario. Pero no hay otra salvaguarda. Bien podemos decir entonces que este plan económico «Primavera II» puede desembocar en una muy alta tasa de inflación, sin llegar quizás a una hiper, no bien haya que sacar el pie del acelerador con las tasas de interés y quizás incluso antes dado que este plan económico lejos de combatir la inflación inercial la alimenta, y por varios frentes a la vez.

El Plan Primavera de 1988 concluyó de manera abrupta el 6 de febrero de 1989, fecha «negra», cuando hubo que concluir de apuro con las ventas de dólares del Banco Central cuando se demandó a esa entidad un monto que en una semana excedía con creces los mil millones de dólares, cifra en aquella época gigantesca. Si no hubiera concluido allí, dos frentes de tormenta se habrían acercado y lo hubieran hecho acabar de igual manera: la recaudación tributaria condenada a un descenso brusco en términos reales merced a la recesión que ese plan económico generaba, y los indicadores de solvencia bancaria, condenados a empeorar con tasas de interés estratosféricas. Como se ve, se trata de los mismos factores de alto riesgo que este «Plan Primavera II» –para colmo anunciado en total coincidencia con el equinoccio-posee. Idénticos riesgos. Sin embargo, es posible que el episodio final, al igual que el plan que hizo caer a Alfonsín, no se demore hasta que uno de esos factores actúe como limitante, sino que la propia demanda de dólares que la multiplicación de pasivos monetarios del Banco Central ocasiona (una Leliq es tan emisión como un peso en circulación) le demanden una cantidad de dólares al Banco Central tal que el Fondo diga basta. ¿Y por qué el Fondo deberá decir basta y no las propias autoridades argentinas? Es sencillo de entrever: para aplicar un plan económico así hay que ser un total irresponsable. Y muy difícilmente quienes puedan caer en tal nivel de irresponsabilidad tengan la suficiente agudeza para caer en la cuenta cuán cerca está el abismo.

El Banco Central (BCRA) adjudicó el miércoles $ 109.520 millones de pesos en Letras de Liquidez “Leliq» a siete días, con un rendimiento de hasta 74% anual, por arriba de una operatoria similar en la víspera, dijeron operadores.

La tasa promedio subastada fue de 71,3% anual, agregaron las fuentes, quienes coincidieron en que había vencimientos por $ 123.341 millones en este instrumento exclusivo para los bancos.

Resultó ser la tercera licitación en la semana dentro del nuevo programa monetario destinado a frenar la inflación y contener la debilidad del peso contra el dólar.

«Estas tasas de interés tan altas no son sostenible en el mediano plazo (…) Es una medicina muy dura con efectos colaterales como la profundización de la recesión», dijo Gustavo Ber, economista titular de la consultora Estudio Ber.

La “Leliq» sigue como referencia de política monetaria, aclaró el BCRA.

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Qué son las Leliq, el instrumento estrella del BCRA para enfriar al dólar

Las letras de Liquidez (Leliq) se convirtieron en la nueva vedette financiera que por estos días está en boca de todos. Las Leliq nacieron en agosto pasado bajo la gestión del extitular del BCRA, Luis Caputo, pero que ahora renacieron como un instrumento para «secar» la plaza de pesos.

Las Leliq se colocan a siete días, ofreciéndose diariamente, diferenciándose de las Lebacs, cuya colocación se realiza una sola vez al mes. Por lo pronto, este instrumento sólo puede estar en manos de bancos y entidades financieras, por lo no que es una opción para la compra minorista.

Con el desembarco de Guido Sandleris en el BCRA se puso en marcha un nuevo esquema de política monetaria en el que las Leliq se convirtieron en el instrumento clave para enfriar la cotización del dólar.

Vale destacar que la tasa de interés de la Leliq es fijada por el mercado y que el BCRA solo interviene definiendo las cantidades. En ese contexto, el Comité de Política Monetaria de la entidad determinará cuántas Leliq se colocarán por día. Lo seguro es que hasta que no se perciba que la inflación comienza a descender, la tasa mínima de Leliq será 60% anual.

Este martes, el Central subastó Letras de Liquidez a 7 días de plazo por $ 52.815 millones, a una tasa promedio de corte de 69,465% con un nivel máximo adjudicado de 73%. Este monto se suma a los $ 71.060 millones adjudicado el lunes, cuando arrancó el nuevo esquema de política monetaria.

La semana pasada Sandleris detalló que la tasa de estas letras deberá ajustarse para que el BCRA pueda cumplir el objetivo de «crecimiento cero» de la base monetaria. «La meta será implementada mediante operaciones diarias de Leliq. Al establecerse la cantidad de dinero de forma exógena, la tasa de interés será determinada por la oferta y demanda de liquidez, y será la necesaria para cumplir con el compromiso de crecimiento nulo de la base», explicó.

Fuente: “Ámbito Financiero”

El Gobernador Alfredo Cornejo presentó un proyecto para reformar la ley que regula el ejercicio de la abogacía y la procuración. El objeto es la modificación de la ley 4976” Ley de Colegiación», que tiene como fin controlar la cantidad de juristas que se matriculan por día.

 

La enorme pérdida del poder adquisitivo de los argentinos es uno de los problemas más graves que Cambiemos ha generado a los argentinos. La inflación, el desempleo y la pérdida del salario hacen que llegar bien a fin de mes sea casi una hazaña.

Y no estamos hablando de que el gobierno ha cometido errores «y entonces la inflación es un error», o como decía Mauricio Macri durante sus apariciones televisivas para la campaña presidencial del 2015, que «la inflación es la demostración de tu capacidad para gobernar». La alianza Cambiemos ha demostrado ser bien capaz de gobernar para sus socios mayores: el sector monopólico del agro y los monopolios financieros mundiales con su representación en Argentina. También se benefician de la política de Cambiemos una parte del empresariado, también monopólica, de nuestro país. Una parte de esta última es la que controla las grandes cadenas de supermercados y proovedores y por lo tanto maneja los precios a gusto y placer. De allí que los aumentos generalizados de los bienes y servicios sea una política deliberada del gobierno y no una falta de control. El aumento del precio del dólar, que encarece la vida de los argentinos, también forma parte central de este círculo vicioso.

A continuación compartimos una nota que nos da algunos datos para entender un poco mejor este fenómeno, por si aun quedan dudas de cuáles fueron y son las intenciones de la alianza Cambiemos, encabezada por Mauricio Macri, pero con los hilos manejados por el Fondo Monetario Internacional.


Para gremios, la inflación de septiembre fue 6,7% (acumula 40% en 12 meses)

El costo de vida de los argentinos asalariados se disparó un 6,7% mensual en septiembre y acumuló un alza del 40,4% en los últimos doce meses, por lo que la inflación de 2018 será la más alta desde 1991, según un estudio. 

La suba de precios acumulada en los primeros nueve meses de 2018 alcanzó el 32,2%, indicó el estudio del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), que refleja el incremento de precios y el impacto específico en los trabajadores registrados. 

Las proyecciones del IET indican que la inflación de 2018 será la más alta desde 1991, cuando el país salía de un proceso de hiperinflación que duró quince años. En 2002, en plena mega crisis económica, la inflación fue del 41%, con alza del 74,9% en alimentos. 

El IET, con apoyo logístico de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y respaldo de 45 gremios de la CGT y la CTA, indicó que la pérdida de poder adquisitivo de los salarios es del 14,7% desde noviembre de 2015, la caída más profunda desde 2002.

«La inflación anual fue del 43,8% para los asalariados con menores ingresos y del 38,1% para los que registran mejores salarios. Esto demuestra que la crisis de precios sigue apoyada sobre quienes destinan un porcentaje mayor de sus ingresos de los mismos a servicios públicos y alimentos, es decir, los más humildes», dice el estudio. 

Desde noviembre de 2015 cuando el IET empezó a realizar este informe, la inflación acumulada del decil uno (los que tienen menores ingresos) fue 33 puntos más alta que la del decil 10

Los alimentos subieron 7,5% en septiembre, con subas mayores al 10% en aceites y cereales. Y sólo con la excepción de «vivienda», todos los capítulos del IPC subieron por encima del 3% en septiembre.

Nicolás Trotta, rector de la UMET, afirmó que estos números no son opiniones críticas a un Gobierno sino resultados claros de una política económica que está direccionada en un sentido por una decisión política. 

«Aquí mostramos estudios académicos, estadísticas con una metodología clara, transparente y certera, que indica que los resultados macro y microeconómicos son desastrosos y deben ser tenidos en cuenta por el Gobierno para modificar el rumbo», expresó Trotta. 

Según el rector de la UMET, «el país se dirige a la destrucción del mercado interno por la vía de la licuación salarial. Y sin mercado interno quebrarán cientos de miles de pymes que hoy generan más del 70% del empleo. Es una rueda viciosa en la que se ha ingresado y si no se sale a tiempo, la crisis económica y social será brutal» (ambito.com).

Compartimos a nuestros lectores una nota de Atilio Borón, donde se plantea un análisis político global de la cuestión de fondo que implica la decisión de una corte internacional avalada por los EEUU. La negativa a una salida al mar para el pueblo boliviano encubre una nueva intromisión de las potencias imperialistas en los asuntos políticos de países latinoamericanos. 

El fallo de la Corte Internacional de Justicia cierra, por ahora y tan sólo en el ámbito jurídico, el histórico diferendo político relativo el acceso al mar de Bolivia. Porque tal como el periodista e historiador chileno Manuel Cabieses Donoso lo estableciera con su habitual clarividencia días antes de conocerse la sentencia, “después del fallo de la Corte Internacional de Justicia, lo único razonable es que Chile y Bolivia inicien el diálogo amistoso que el mundo les está pidiendo.”

Según algunos observadores el fallo del tribunal de La Haya peca de un tecnicismo que no se compadece con la densidad histórica y geopolítica que encierra esa controversia. Los jueces obraron como si estuvieran en presencia de un litigio entre dos cantones suizos por el acceso a unas pasturas para sus vacunos de lechería. No se hicieron cargo de la dimensión y la  génesis del conflicto y del papel de las grandes potencias de la época –Gran Bretaña y en menor medida Estados Unidos– que utilizaron al gobierno de Chile como un “proxy” para apoderarse de las riquezas mineras existentes en esa región. Estas no fueron utilizadas para estimular el progreso material de Chile, que siguió siendo “un caso de desarrollo frustrado” como lo sentenciara el gran economista de ese país, Aníbal Pinto, sino para acrecentar las fabulosas ganancias de las empresas extranjeras promotoras de la guerra. En ese tiempo, 1879, la explotación del guano y el salitre producían pingües ganancias dado que eran los principales fertilizantes que demandaba impostergablemente la agricultura europea, cuyas tierras labradas por siglos daban signos de agotamiento luego de la Revolución Industrial. Y también estaba el cobre, aunque con una presencia apenas incipiente en esa época.

Este tecnicismo de la Corte era previsible. Es bien sabido que el sistema de las Naciones Unidas está en crisis, entre otras cosas porque el principal actor del sistema internacional, Estados Unidos, viola con impunidad casi todas sus normativas. Ante esta realidad era evidente que lo que La Haya iba a hacer era evitar producir una sentencia que pudiese, eventualmente, aportar un precedente susceptible de desestabilizar el delicado tablero de la política internacional. El objetivo de máxima más razonable era que con su sentencia obligara a ambos gobiernos a iniciar un diálogo sobre el tema de la salida al mar de Bolivia. No podía esperarse ni un milímetro más que eso. Pero ni a eso se atrevieron los togados, y la razón es fácil de entender. No se les escapaba a su entendimiento que en caso de trasponer ese límite, ordenando por ejemplo la restitución aunque fuese parcial del territorio boliviano, un futuro gobierno de México podría plantear una reclamación similar por el robo de la mitad de su territorio a manos de Estados Unidos, ocurrido unos treinta años antes de la Guerra del Pacífico en la que Bolivia y Perú perdieran parte de sus posesiones. O, ya en el siglo veinte, una demanda similar podrían plantear las autoridades palestinas por el descarado robo de su territorio por parte del Estado de Israel. Por eso en La Haya primó el tecnicismo y una visión formalista del derecho para emitir una sentencia que nada ha resuelto.

Conocido el fallo Santiago y La Paz deberán ahora sentarse a conversar y encontrar una solución política y diplomática, satisfactoria para ambas partes y que ponga fin a una disputa que no sólo daña a Bolivia, encerrada en el Altiplano, sino que tampoco le hace bien a Chile, cuyo prestigio internacional se desdibuja cuando su gobierno se rehúsa, por momentos con tonos altaneros, a dialogar con una nación que estará a su lado hasta el fin de los tiempos. Son vecinos y lo seguirán siendo para siempre, y lo mejor es buscar un buen arreglo que mantener viva una tensión que podría ser el germen de futuros infortunios. El ejemplo de las relaciones franco-alemanas después de la Segunda Guerra Mundial es una provechosa fuente de inspiración. Siglos de guerras y enfrentamientos de todo tipo fueron superados cuando la derrotada Alemania en lugar de ser sojuzgada, como ocurriera con el Tratado de Versailles, fue convocada a unirse en el proyecto de la construcción europea. Los aliados –y especialmente Francia– tuvieron ese gesto de inteligencia y sabia mezcla de interés nacional y altruismo que allanó el camino de la paz y la cooperación con la nación vencida. Bolivia, que posee las más importantes reservas de litio del planeta y enormes cantidades de gas (que Chile debe importar porque no tiene) reúne las condiciones económicas necesarias para un acuerdo político mutuamente beneficioso, cerrando definitivamente las heridas de una guerra de saqueo alentada en su tiempo por políticos e inversionistas inescrupulosos y respaldados por el colonialismo inglés hace ya más de un siglo. Con el fallo de La Haya llegó la hora de la política y la diplomacia. Ojalá la dirigencia de ambos países lo comprendan. 

 

Fuente:

https://www.telesurtv.net/bloggers/El-fallo-de-La-Haya-La-hora-de-la-politica-y-la-diplomacia-201810010005.html

Desde la Agrupación Universitaria Nacional celebramos que la Universidad Nacional de Cuyo se haya dado una política que ampare a aquellas mujeres o personas LGTTTBIQ que hayan sufrido en el ámbito universitario algún tipo de violencia, por su condición de tal.

Para su masivo conocimiento es necesaria una mayor propaganda del mismo. Como agrupación política que defiende los derechos de las mujeres argentinas y latinoamericanas y se compromete a denunciar cualquier agravio demostrado hacia ellas, creemos tener la responsabilidad, la obligación y el deber de colaborar en la difusión del marco legal que nuestra Universidad ha puesto a disposición.

Entrevistamos al Secretario General del Centro de Estudiantes, Lisandro Vergara, para que nos comente acerca de la Cátedra de Pensamiento Político: Argentina en Latinoamérica que comienza este martes en la Facultad de Ciencias Polìticas y Sociales de la UNCuyo.

VIDEONOTASREVISTA UNIVERSITARIA

 

Invitamos a todos los interesados a colaborar con la «Campaña Solidaria por 500 cajas de leche en polvo para el comedor Santa Faustina» del Movimiento Social Universitario, en conjunto con la Fundación Solidaridad e Integración. Los aportes se realizarán por medio de un Bono de Colaboración, cuyo monto queda a voluntad del aportante, que se puede solicitar en los Centros de Estudiantes de las facultades de Ciencias Políticas o Filosofía, o en las mesas de la Agrupación Universitaria Nacional (AUN).