Aprietes y amenazas a compañeras en las elecciones de la Universidad de Congreso

En pleno proceso de elecciones de Centro de Estudiantes, Damián Navarro y Marcos Jaliff, ambos estudiantes de la carrera Arquitectura, apretaron y amenazaron a las compañeras que componen la Lista Integración para evitar que se realizaran las elecciones en la Coordinación de Arquitectura.

 

Con conductas propias de una organización mafiosa, increparon a los candidatos a la Coordinación para que renunciaran a su lugar en la lista; candidatura que habían aceptado de forma escrita y expresa días antes.

A esto se le suma las amenazas verbales contra las compañeras Noelia Navarro y María Uchón, ambas candidatas de Lista Integración para los cargos de Presidenta y Secretaria General respectivamente. Esto te pasa por meterte donde no debes acusó Jaliff a Noelia Navarro. Por su parte, Damián Navarro “prohibió” a los miembros del Centro hablar con cualquier estudiante de la carrera de Arquitectura. Por si quedan dudas, esta situación fue captada por las cámaras de la Universidad del cuarto piso.

Los argumentos esbozados se caen a pedazos al echar una simple ojeada al Estatuto del CEUC, votado y aprobado por Asamblea. En su artículo Nº8 le otorga representación dentro del Centro de Estudiantes al Departamento de Arquitectura , teniendo además la posibilidad de contar con un Cuerpo de Coordinadores que eleven los reclamos, consultas o sugerencias de los estudiantes de la carrera al gremio. Más allá de cualquier argumento estatutario, cercenar la libertad que tiene CUALQUIERA de hablar con QUIEN QUIERA, es una conducta patoteril y cobarde.

Además, nada ha impedido que dichos estudiantes presentasen una lista para competir en estas elecciones, por la Conducción del Centro de Estudiantes o tan solo por la coordinación de Arquitectura; muy por el contrario, se ha fomentado la participación de distintas listas, entendiendo que ésto fortalece al gremio.

La postura de separar al conjunto de carreras de la Universidad en Centros de Estudiantes diferenciados (forma de organización absurda e inédita en la historia del gremialismo universitario) nos resulta además de reaccionaria, estúpida. Quienes hemos bregado por la incorporación de los Centros de Estudiantes de las Universidades privadas a la Federación Universitaria de Cuyo (FUCuyo), para articular los reclamos del movimiento estudiantil en su conjunto, vemos en estas acciones (tristemente realizadas por estudiantes de las privadas) una tendencia a lo contrario: a dividir al estudiantado y aislarlos en sus reclamos.

Frente a todo lo sucedido, ante el peligro que implica esto y sin estar dispuestas a volver a tolerarlo, las compañeras agredidas iniciarán acciones penales contra Damián Navarro y Marcos Jaliff por amenaza simple y coacción (artículo 149 bis del Código Penal), violencia institucional y violencia psicológica de acuerdo a los reglado en la Ley de Violencia de Género (artículo 6  b) y 5 inciso 2, respectivamente).  Los hechos descriptos encuadran también en el capítulo dedicado a las conductas tipificadas penalmente por el Código Electoral Nacional (artículo 139 inciso a).

Condenamos esta clase de conductas que atentan personalmente contra la integridad de las compañeras y políticamente contra la existencia del Centro de Estudiantes; y esperamos que las elecciones puedan concluir de forma democrática y  pacífica. A tres años de la fundación del Centro de Estudiantes de la Universidad de Congreso repetimos: las autoridades pasan, el Centro queda.