Rosenkrantz: el nuevo alfil de Macri en el Poder Judicial

Los nuevos cambios en la Corte Suprema dan cuenta de los nuevos tiempos. Lorenzetti deja de presidir el organismo para ser reemplazado por Carlos Rosenkrantz. Abogado de grandes corporaciones como McDonald´s o Grupo Clarín e impulsor del tan cuestionado proyecto de aplicar el 2×1 a Luís Muiña (conenado en 2007 por secuestrar, torturar y asesinar trabajadores del Hospital Posadas durante la última dictadura cívico-militar) Rosenkrantz es un historico defensor de los capitales concentrados en la Argentina.

 

La inestabilidad social del país provocada por las anti-populares medidas del macrismo, necesita a tipos como Rosenkrantz en lugares estratégicos del Poder Judicial. El controlar la “legalidad” de los actos de un gobierno (no confundir con la “legitimidad”, cosa que las medidas de Cambiemos no tienen en su mayoría) da muchísimo empuje al avance de las grandes empresas de producción de bienes y servicios y los bancos, en defensa de sus intereses y en contra de los derechos de las mayorías. Ya se vió con el Ítem Aula en Mendoza, medida inconstitucional en contra de los trabajadores de la educación que fue declarada constitucional por la Suprema Corte de Justicia de la provincia aliada a Cornejo. Otro caso llamativo es el de la Ley de Medios del kirchnerismo (que tendía a democratizar la oferta audiovisual y las voces que en ella aparecían) que fue contenida por innumerables cautelares presentadas por el Grupo Clarín hasta que fue vetada. Lógicamente, las cautelares eran aceptadas por jueces afines a los intereses del gigante mediático.

Esto sin hablar de las sentencias tendenciosas que el Poder Judicial ha dado en Argentina y América Latina. La prisión preventiva de Milagro Sala (quien lleva más de dos años presa sin sentencia firme) o el encarcelamiento de Lula Da Silva por corrupción por una propiedad que ni siquiera era de él son claros ejemplos. Detrás estos infames actos de persecución política está siempre un poder judicial aliado a los intereses de las grandes empresas multinacionales, las grandes cadenas de medios a nivel internacional y la CIA. Porque todos aquellos que en mayor o menos medida combatan estos intereses deben ser acallados por todos los medios posibles, sea legitimo o no. De la legalidad se encargan los juristas adictos al poder establecido.

Ahora toca ajustar más, devaluar más, despedir más. Macri necesita dejar tranquilo al FMI a costa del hambre argentino. Lo bueno es que ya tiene un nuevo alfil en la Corte Suprema para darle aire, que sus políticas antinacionales sigan teniendo amparo desde lo legal y que se juzgue a dirigentes opositores con fotocopias de cuadernos o con cualquier otra causa que quite la atención y la presión social al gobierno actual.

““A la Justicia Ordinaria

voy á mandar á los tres.”

Tenía razón aquel Juez,

y cuantos ansi amenacen:

ordinaria…, es como la hacen,

lo he conocido despues.”

Martín Fierro – José Hernandez

Juez y parte

El Gobierno consiguió colocar a su hombre al frente de la Corte Suprema. Después de once años, Ricardo Lorenzetti será reemplazado en la presidencia del cuerpo por Carlos Rosenkrantz, el juez impulsado por Macri y todas las grandes corporaciones para las que trabajó, famoso por el fallido fallo del 2×1